Jorge Sosa Miercoles, 31 de Julio de 2019

Los culillos

Los grandotes siempre hemos echado mano a los culillos cuando tenemos que referirnos a la ternura, a la inocencia, a la risueña ingenuidad que nos hace más placentera la aburrida vida de los grandotes.

Miercoles, 31 de Julio de 2019
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Miercoles, 31 de Julio de 2019 | Los grandotes siempre hemos echado mano a los culillos cuando tenemos que referirnos a la ternura, a la inocencia, a la risueña ingenuidad que nos hace más placentera la aburrida vida de los grandotes.

Los niños saben jugar, saben confiar, saben querer sin condiciones, saben reír en serio, saben imaginar, fantasear, volar.

Pero también pueden ser negocio, como parece demostrarlo la caterva de programas de televisión que se valen de los niños para salvar el rating.

Tienen la ingenuidad a flor de piel, la inocencia invicta y lo demuestran apenas tienen su oportunidad. Nosotros, los grandotes, tenemos sus expresiones como salidas de niños, como cosas menores que resultan simpáticas. Sin embargo hay observaciones de los locos bajitos, dijera Serrat, que nos llenan de asombro.

Las salidas de los culillitos, sus decires, sus opiniones van de lo desopilante a lo asombroso. También los adultos nos valemos de esta condición e inventamos espacios con ellos como la ya superada sección Palabras Mayores de la revista dominical Viva del Clarín, página hecha enteramente con salidas de los mocosos.

El querido maestro Firpo, yorugua de nacimiento, recopiló con paciencia y seguramente mucho gusto, expresiones deliciosas de sus alumnos en el desarrollo de clases.

El libro se llama "Qué porquería es el glóbulo", libro indispensable para los que gustan reír a corazón libre. Si lo encuentra me avisa que yo me lo perdí.

Cuando mis culillos eran bien culillos tomé la precaución de dar testimonios de sus expresiones anotándolas.
 Aquí van algunas de muestra: Opiniones de Nahuel con cinco años:- Dios nunca explota - Otra de Nahuel: - No nos damos cuenta, pero nos venimos cayendo en el infinito - Mauco, con cinco años regresaba de su primera lección de flauta: - ¿Cómo te fue, Mauco? - Bien, papi, aprendí dos notas: sí y no - Mauco pasando por un bowling : - Es bastante lindo este bolódromo - Mauco en Buenos Aires - Papá esta ciudad está toda embaldosada - Alé con cuatro añitos: - Este caramelo tiene color a puesta de sol - Alé después de cantar a viva voz: - He cantado muy fuerte, ahora mi corazón tiene que descansar - Alé en la misma época, dialogando con su madre: - Ma ¿mañana puedo llamarlo a Ramiro? - Bueno, Alé - ¿para?- Pregunta espinosa de Alé cuando cumplió cinco años: - Papá ¿el futuro existe?

Son geniales, sería buenos que todos anotáramos las salidas de nuestros hijos culillitos y nuestros nietos porque seguramente nos alegrarán los días de ese futuro sobre el que Alé tenía dudas.

 Son geniales y realmente sorprendentes. Días atrás, Bruno, el hijo de Walter, un gran amigo, dijo que su mamá le tenía miedo al basurero. ¿Cómo que le tiene miedo al basurero? - Sí, porque todas las noches dice (con susto) ¡Ahhh, el basurero! -

Cuando ocurrió el último temblor realmente notorio en nuestra tierra, Juan Moreno, hijito de Pablo, se asustó mucho, no entendió bien lo que pasaba. Su padre le explicó y al final le dijo: - A lo mejor la tierra está enojada - ¡ Ya sé por qué! - dijo Juan - porque le estamos destrozando los árboles - Son geniales., y a veces terriblemente certeros. Deberíamos escucharlos más, en una de esas, sus reflexiones, nos aclaran a nosotros el sentido de la vida.

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