Jorge Sosa sosajorgeluis45@gmail.com Jueves, 11 de Julio de 2019

El reloj

Dominar el tiempo fue el motivo de todo lo que se hizo para perfeccionar los relojes, motivo sin fundamento, porque es bien sabido que es el tiempo el que nos domina a nosotros.

Jueves, 11 de Julio de 2019
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Jueves, 11 de Julio de 2019 | Dominar el tiempo fue el motivo de todo lo que se hizo para perfeccionar los relojes, motivo sin fundamento, porque es bien sabido que es el tiempo el que nos domina a nosotros.

Nos es imprescindible. Esta vorágine que vivimos en los tiempos modernos nos hace depender de los relojes. Es uno de los objetos que más abunda en este territorio terrenal. En cada casa hay varios relojes, en la pared, en la muñeca, en el celular, en la computadora, en la televisión, es muy importante saber que porción del día estamos viviendo.  

Uno se levanta gracias a la voluntad de algún sonido o alguna vibración producida por un reloj. Es el encargado de sacarnos del país de los sueños y volcarnos hacia el país de la realidad.

A partir de allí nos manda con permanencia. Porque uno tiene que cumplir horarios, para el trabajo, para los trámites, para los encuentros, entonces el reloj se hace absolutamente necesario.

Se conocen de la más antigua antigüedad. Fueron los antiguos egipcios los que inventaron un reloj de agua al que llamaron clepsidra, después los griegos, pueblo avispado si los hubo perfeccionó el sistema y lo hizo más popular.

Antes de esto se medían los días por la ubicación del sol, así a simple vista, o por la longitud de las sombras que en definitiva tenía el mismo origen.

Dominar el tiempo fue el motivo de todo lo que se hizo para perfeccionar los relojes, motivo sin fundamento, porque es bien sabido que es el tiempo el que nos domina a nosotros y nosotros andamos por el apurados, porque el apuro también tiene que ver con los relojes.

Hay relojes que son muy famosos, como el Big Ben de Londres que congrega a miles de turistas todos los días para llevarlo impreso en sus fotograías.

En Argentina hay varios relojes famosos. ¿Tenía reloj el cabildo de aquel 25 de mayo de 1810? Sí, lo tenía había sido comprado en octubre de 1763 en la ciudad de Cadiz.

Otro de los relojes emblemáticos es el cucú de Carlos Paz. Cientos de turistas esperan la hora o la media hora en la que sale el pajarito para fotografiarlo. No me digan que no es el colmo de las diversiones. Pero van, y seguirán yendo.

El tipo depende de él como del agua para beber. Uno los lleva puesto. Lamentablemente desaparecieron con el tiempo aquellos reloj de bolsillo que usaban nuestros abuelos y que eran una maravilla de tecnología y de arte.

Los relojes pulseras se siguen usando que es cuando uno depende de su muñeca, porque hay que tener muñeca para cargar este tipo de reloj.

Actualmente la tecnología los construye cada vez más sofisticados y con aditamentos que le permiten al tipo saber en qué día está, cuál es la temperatura, cual su presión arterial y hasta qué elementos tiene adentro de la heladera.

Algunos se venden al menudeo por los vendedores ambulantes que tratan de hacerse unos mangos vendiendo relojes – pulseras, a granel. Sirven por un tiempo. Ellos mismos miden su escasa longevidad.

Pero hay algunos que son más perfectos que nuestra pareja, porque nuestra pareja siempre es perfecta y pueden llegar a medir milésimas de segundos. No sé para que nos sirven si en una milésima de segundo uno no puede ni siquiera estornudar.

Los relojes, parte de nuestra vida cotidiana. No podríamos desprendernos de ellos porque sería como desprendernos de nuestras obligaciones, cosa que no sería mala idea.

El reloj más preciso del mundo es el reloj atómico desarrollado por la Oficina Nacional de Normalización (NIST) de los Estados Unidos, el NIST-F1, puesto en marcha en 1999, es tan exacto que tiene un margen de error de solo un segundo cada 30 millones de años. No creo que nosotros podamos comprobar dicha exactitud.

Termino, el reloj me dice que esta nota ya agotó su tiempo.


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