Jorge Sosa Martes, 18 de Junio de 2019

Un día especial

Martes, 18 de Junio de 2019
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Martes, 18 de Junio de 2019 |

¿Cómo puede ser que dos países enteros o parte de otros países se queden sin luz, por una falla producida en los sistemas eléctricos? ¿No debería haber un plan B para ponerlo en funcionamiento cuando el plan A falle?
Ocurrió precisamente el Día del Padre y de alguna manera arruinó millones de ceremonias que se preparaban para homenajear al jefe de la familia.
El tipo se despertó el domingo y al tratar de encender la luz de su pieza se encontró con que su pieza no tenía luz. Primero pensó en que se había quemado el foquito, suele ocurrir, porque Edison no se hizo rico por inventar la lamparilla eléctrica, se hizo rico por inventar la lamparilla eléctrica que se quema.
Pero al levantarse de la cama se dio cuenta que no había luz en toda la casa, pero absolutamente en toda. Entonces pensó que se había olvidado de pagar la luz y se la habían cortado. Pero era domingo y Edemsa no realiza este tipo de acciones en días feriados.
Trabajosamente se vistió, con tiritillos porque hacía un frío de novela, pero de una novela ambientada en la Siberia y consultó con sus vecinos. A todos les había ocurrido lo mismo, por lo tanto se dijo: “Un corte general, debe haber ocurrido alguna falla en algún transformador cercano”. Mas, comunicaciones telefónicas de por medio, porque no había más que ese medio que funcionara, se enteró de que el apagón había sido en todo el país. “¿Cómo en todo el país?”, se dijo. “No puede ser que todo el país se quede sin electricidad. Es el colmo, los argentinos ya nos hemos quedado sin laburo, sin moneda, sin esperanza y ahora nos quedamos sin electricidad. Esto es el colmo”.
Pensó en los hospitales, en los negocios, en medios de transporte y se imaginó una ciudad paralizada, como en esas películas donde, por alguna catástrofe, no funciona el servicio eléctrico entonces no funcionan la mayoría de las cosas.
A millones de argentinos les ocurrió lo mismo, casi diría a todos. No quiero dar la lista por razones de espacio pero que les ocurrió les ocurrió.
Para colmo el tipo vivía en un séptimo piso y los ascensores no funcionaban. Podía bajar pero el solo hecho de pensar en que si bajaba en algún momento iba a tener que subir siete pisos valiéndose sólo de sus  piernas, lo llenó de cansancio.
Quedarse en casa era una opción valedera, más teniendo en cuenta el frío de afuera, pero quedarse en casa sin heladera, sin horno de microondas, sin televisión, sin radio, era una propuesta más aburrida que dibujar un fósforo.
Muchos negocios domingueros tuvieron que cerrar las puertas porque sin electricidad no funcionan los artefactos necesarios para una mínima atención.
Fue un Día del Padre bastante original porque en muchos casos se celebró con velas encendidas, como si fuera un cumpleaños.
Uno se da cuenta de todo el valor que tiene este tipo de servicios cuando el servicio le falla. Se encuentra más desconcertado que la selección argentina y no sabe cómo acomodarse a la novedad. Se siente desprotegido y está desprotegido, apenas amparados por la ilusión de que en cualquier momento regrese el fluido eléctrico.
Pasaron las horas, en algunos casos varias horas para que el servicio volviese a funcionar. Fue un Día del Padre distinto, casi que el padre quedó olvidado frente al inconveniente, y mucho más si el padre era un tipo con pocas luces.

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