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Stalingrado, la batalla que marcó el principio del fin del nazismo

La batalla de Stalingrado terminó con la rendición de la Wehrmacht alemana. Hoy, los dirigentes rusos utilizan esa conmemoración para justificar la guerra en Ucrania.

Redacción
03/02/2023 08:24
Soldados alemanes en cautiverio delante de la devastada ciudad de Stalingrado.
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En realidad, la invasión de la ciudad industrial a orillas del Volga sólo estaba pensada como meta intermedia de la Wehrmacht alemana en el camino hacia la conquista de los yacimientos petrolíferos del Cáucaso. Sin embargo, debido a su nombre (hoy la ciudad se llama Volgogrado), Stalingrado tuvo un significado estratégico mayor, tanto para el dictador alemán Adolf Hitler como para su oponente soviético, Josef Stalin.

La ofensiva alemana sobre Stalingrado del 6º Ejército al mando del general Friedrich Paulus, que comenzó en agosto de 1942, fue arriesgada desde el principio. Al comienzo de la ofensiva, Hitler dijo sobre Stalingrado: "Los rusos están al límite de sus fuerzas". Estaba equivocado. Aunque la Wehrmacht logró tomar la mayor parte de la ciudad a mediados de noviembre, a pesar de la fuerte resistencia, el Ejército Rojo comenzó al mismo tiempo un ataque en pinza. A finales de noviembre, todo el 6º Ejército y parte del 4º Ejército de tanques que lo apoyaba, casi 300.000 soldados, se vieron acorralados.

Según avanzaba el Ejército Rojo, llegaron menos suministros para los soldados alemanes. En invierno había temperaturas de hasta 30 grados bajo cero. Como resultado, la mayoría de los soldados cercados no murieron en combate, sino por desnutrición y frío.

 

 

Paulus resiste hasta el final

A pesar de ello, el general Paulus continuó cumpliendo la estricta orden de Hitler de resistir "hasta el último soldado", y el 8 de enero rechazó una oferta soviética de capitulación.

Pero la lealtad de Paulus también experimentó sus límites. Cuando, el 31 de enero, el Ejército Rojo invadió su cuartel general en el sótano de unos grandes almacenes, el comandante cayó prisionero. Los últimos soldados capitularon el 2 de febrero.

Para la Wehrmacht alemana, no fue la batalla con mayor número de bajas, ni la más importante de la Segunda Guerra Mundial en términos puramente militares, pero a nivel psicológico tuvo un enorme significado. La batalla se convertió en el gran punto de inflexión de la Segunda Guerra Mundial. A más tardar desde esta derrota, la Alemania de Hitler pasó cada vez más a la defensiva.

La batalla de Stalingrado, victoriosa para la Unión Soviética, se convirtió en un mito. El ejército de la Alemania nazi, considerado durante mucho tiempo el más fuerte del mundo, había sido derrotado de forma decisiva.

Stalingrado y la guerra de Ucrania

Hoy, los dirigentes rusos vuelven a utilizar este mito en la guerra contra Ucrania. Durante meses, el Kremlin ha intentado presentar la operación en Ucrania como una nueva lucha contra los nazis al frente del Estado ucraniano, algo que puede considerarse un mero pretexto para su guerra de agresión. Y los paralelismos que establece entre la actualidad y la época de hace 80 años son históricamente insostenibles. La diferencia crucial: en 1941, la Unión Soviética fue invadida por la Alemania nazi; en 2022, el Estado sucesor, Rusia, atacó a la vecina Ucrania sin verse él mismo agredido ni amenazado.

 

Putin deposita una corona de flores en memoria de la batalla de Stalingrado durante la Segunda Guerra Mundial.

 

El Museo de Stalingrado, en la actual Volgogrado, forma parte de esa narrativa. El museo acoge desde hace años una de las exposiciones más visitadas de Rusia. Ahora ha organizado ceremonias para las familias de los soldados rusos muertos en Ucrania. El museo también acogió una ceremonia del ejército patriótico juvenil, financiado por el Ministerio de Defensa, en la que se elogió a los niños como "descendientes de los vencedores de Stalingrado".

Cuán diferentes son las visiones del pasado en Rusia y Ucrania se manifiesta también en la valoración de Josef Stalin: por el 80 aniversario de la batalla de Stalingrado, se ha inaugurado un nuevo busto del antiguo dictador soviético, en Volgogrado, ciudad que fue rebautizada tras la muerte de Stalin debido al reinado de terror del que fueron víctimas millones de personas.

En Ucrania, sin embargo, Stalin es considerado el culpable del llamado Holodomor ("asesinato por inanición"). En 1932 y 1933, hasta cuatro millones de personas fueron víctimas de una grave hambruna sólo en Ucrania, que, según la opinión ucraniana dominante, fue provocada deliberadamente para acabar con la resistencia de los campesinos ucranianos a su colectivización forzosa.

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