Ignacio Ariel Gili fue denunciado por la corredora de mountain bike Paula Quirós, quien lo acusa de inyectarle EPO sin su consentimiento. Él dos veces ganador de la Vuelta de Mendoza podría ser inhabilitado por la UCI para seguir trabajando como entrenador.

El Chueco, también representante olímpico en los Juegos de Atlanta en 1996, hizo su descargo, argumentando paso a paso lo que aconteció con la arquitecta Paula Quirós y también, para de alguna manera, rebatir un artículo que publicó un diario digital sin mayores argumentos.

Este es el descargo del entrenador mendocino en donde explica lo que aconteció con la corredora misionera.

Ante los hechos que son de dominio público, en los que se me acusa de haberle suministrado sustancia prohibida a una atleta que yo dirigía, es mi deber como hombre del deporte dar mi versión sobre lo realmente sucedido.

Que es cierto que para el mes de enero del corriente año en ocasión de realizar entrenamiento en altura, y de esto asumo la total responsabilidad, aconseje y suministre a la atleta una inyección de b 12 y hierro, con el objeto de que pudiera fortalecer su sistema inmunológico.-

Que mi responsabilidad la asumo al haber suministrado medicamento no siendo profesional de la medicina, pero por mi estado de salud es lo que siempre me coloco y creí que iba a ayudar a la mejor recuperación ante el esfuerzo.-

Que conforme lo manifestado por la atleta fue en esa ocasión que le suministré esa medicina contaminada, ahora bien, los análisis de antidoping se hicieron en el mes de marzo, en Brasil, ocasión en que ella estaba acompañada por toda su familia, y yo como asistente y entrenador.-

Que si bien la acompañé y le aconsejé sobre todo el plan de entrenamiento, jamás le suministre ningún programa de la sustancia que apareció en su análisis antidoping, y menos aún puede salir en el análisis casi tres meses después de la colocación de la vitamina (por más que hubiese estado contaminada).-

Que por honor y para que la familia y autoridades no tuviesen reproches con la deportista a quien aprecio, réferi ante su señor padre que me hacía cargo de toda responsabilidad y consecuencia, ahora bien,  no pensé que este gesto fuese tomado con tanta saña, pretendiendo ser quien tenga la responsabilidad que no tengo, la atleta tiene 31 años, no convivía con migo, es plenamente responsable de sus actos, jamás le suministre más allá de esa oportunidad sustancia alguna, y la misma no era medicina prohibida o dopante.

Me encuentro a plena disposición para salvaguarda de mi buen nombre y honor en este deporte que amo, no tengo responsabilidad alguna en las acciones de mi dirigida, y ocurriré ante la justicia para deslindar toda responsabilidad.