Desde hace un buen tiempo a esta parte, pero en especial desde el segundo semestre de 2020, se hace cada vez más interesante sentarse a observar los partidos del fútbol argentino

Por Sergio Levinsky, desde Buenos Aires. Especial para Jornada

De cada cinco partidos, por lo menos tres resultan agradables, con alternativas, buen ritmo, e intenciones de tratar bien la pelota por varios de los equipos de Primera División, incluso en algunos casos, por delante de otras ligas más poderosas en lo económico, y mejor organizadas (algo que, conociendo a los dirigentes de la AFA, es de esperar).

Hay dos factores que resultan fundamentales en esta buena noticia para los seguidores del fútbol argentino que no se basan sólo en los resultados. Uno de ellos es temporal. El hecho de que hayan pasado muchos años desde aquella división del ambiente (en buena parte, motorizado por la prensa aunque también por algunos actores que se beneficiaron de esto) entre los partidarios de César Luis Menotti y Carlos salvador Bilardo, determinó que fueran apareciendo otras escuelas y se fuera diluyendo este debate que llegó a extremos innecesarios, con nuevos entrenadores que tienen distintas ideas y sistemas diversos, pero siempre sin renunciar a tratar bien la pelota.

La otra causa importante está basada en un hecho coyuntural e inesperado. El pasado 30 de junio expiraron muchísimos contratos de jugadores que estaban a préstamo en sus clubes, y como la AFA suspendió los descensos por dos temporadas, esto facilitó la posibilidad de dejarlos libres para que las entidades, en eternas crisis por sus pésimas administraciones (aunque disfrazadas siempre con la excusa de que la Argentina se encuentra en crisis cuando la industria del fútbol exporta en euros o dólares y vive en pesos), pudieran liberarse de uno de sus mayores problemas presupuestarios.

De hecho, esta suspensión de descensos y esta consecuencia de la libertad de acción de tantos jugadores, motivó buen porcentaje de la reelección de Claudio Tapia como presidente de la AFA por cuatro años más.

La cuestión es que con la libertad de acción de tantos jugadores y sin la presión de pelear por no descender, muchos clubes se volcaron hacia las divisiones inferiores o a colocar a valores jóvenes en el equipo de Primera División y no podía ser mejor idea (y tampoco se entiende por qué no se hizo antes, dado que es lo más sano y económico, y hasta cuando el Barcelona lo hizo fue ejemplo mundial de aprovechamiento de los jugadores propios, que llegaron en 2012 a ser la terna de candidatos al Balón de Oro de la FIFA).

Tal vez el mejor ejemplo de todos sea el de Defensa y Justicia, que acaba de consagrarse campeón de la Copa Sudamericana por primera vez en su historia al vencer de manera rotunda a Lanús en la final por 3-0 con una mezcla de jóvenes de sus divisiones inferiores y otros provenientes de equipos que prestaron a los suyos para darles fogueo. Es decir que el equipo del “Halcón” de Florencio Varela no se gastó un dineral en el armado de su plantel, sino que siguió una línea estética desde hace tiempo, y ya había estado a punto de ser campeón argentino en 2018/19, cuando quedó cerca de Racing, y hasta participó en la actual Copa Libertadores, de la que quedó eliminado en la fase de grupos sobre la hora del último partido y con una excelente actuación, ante el Santos y en Brasil (lo que le valió pasar al torneo que terminó ganando).

Defensa y Justicia es dirigido por Hernán Crespo, quien prefirió dejar la comodidad de su vida en Italia luego de una larga y exitosa carrera como futbolista, para dirigir en la Argentina comenzando desde abajo y siempre tratando de que sus equipos practiquen buen fútbol, algo que ya se pudo observar en Bánfield, con la misma línea.

Precisamente Bánfield, dirigido por Javier Sanguinetti, y apelando también a los jóvenes, es otro de los equipos a tener en cuenta. Ya fue protagonista de la Copa Diego Maradona, en la que llegó a la final de San Juan en la que terminó siendo derrotado por Boca en los penales, pero que dejó una gran imagen a partir de su juego y de sus nuevos valores.

Lo mismo puede decirse de Talleres de Córdoba, con la dirección técnica de Alexander “Cacique” Medina. Que pudo armar un equipo aceitado, que practica un fútbol prolijo y ofensivo, pero también de Vélez Sársfield, que se impuso en la final de la Fase Complementación a Rosario Central (que también tiene nombres para seguir) y que fue protagonista de la Copa Sudamericana, en la que fue derrotado por Lanús en semifinales, con sus cuatro defensores surgidos en sus divisiones inferiores, y muchos otros jóvenes del club, y dirigido por un ex jugador, surgido en la casa, Mauricio Pellegrino. Hasta Independiente, que se desprendió de trece jugadores en el último mercado de pases, y aunque no terminó realizando una gran campaña, especialmente en la Fase Campeonato, aparece ahora con jugadores que ilusionan, encabezados por Alan Velasco, aunque habrá que ver qué sucede desde 2021 con la llegada como director técnico de Julio César Falcioni.

Para 2021, entonces, el panorama es ilusionante si tomamos en cuenta la realidad de los casi siete años de trabajo de Marcelo Gallardo en River y su probada calidad y eficacia, el protagonismo de Defensa y Justicia, Bánfield, Lanús, Vélez y Talleres de Córdoba, las apuestas de Independiente, Rosario Central y Arsenal, que respeta siempre el trato de la pelota con la dirección técnica de Sergio Rondina, y la expectativa que puede generar la llegada de Gabriel Milito a Argentinos Juniors, que peleó su pase a la final de la Copa Maradona ante Boca hasta el último minuto de la fecha final de la Zona Campeonato.

Como incógnita quedan planteados los casos de tres equipos que estrenan director técnico: qué sucederá con un Racing que fue híbrido con Sebastián Beccacese, a quien le gustan las largas posesiones de pelota pero que no pudo mantener una regularidad, ahora reemplazado por Juan Manuel Pizzi, o con San Lorenzo, que pasará de Mariano Soso a Diego Dabove, de mucho éxito en Argentinos Juniors, al punto de colocarlo en la próxima edición de la Copa Libertadores también con muchos jugadores de la casa. Será interesante, también, el debut como entrenador de Fernando Gago, un exquisito volante que sufrió innumerables lesiones que acortaron su carrera y que sostiene que su referencia es el español Luis Enrique, en su primera experiencia como DT de Aldosivi.

Después de muchos años de partidos infumables, pelotas todo el tiempo fuera de los límites de los campos de juego, relatores pidiendo que los defensores “revienten” la pelota al revoleo y futbolistas haciendo tiempo cuando iban ganando, comienza a escucharse desde el banco el consejo de “juegue, juegue” o el gesto de ir para adelante en vez de retroceder. Cada uno con su idea pero parece que, por fin, la tendencia es a comprender que el fútbol es un juego, y que la meta principal es el gol en el arco contrario, no preservar el cero en el propio. Y que la elaboración también es importante.

Hay brotes verdes en el fútbol argentino, y es para alegrarse.

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