Y por fin ir a comprar al super, preparar el auto para que esté listo, ir a cargar nafta, ver que los chicos tengan la ropa y algún juguete. Nos vamos a la montaña, el fin de semana largo nos convoca

Por Roberto Follari, Especial para Jornada

Con más de 30 millones de vacunados en el país y la baja de muertes y contagios, se vive como un inicio del final de la pandemia, o al menos una especie de tregua de la misma. Veremos qué ocurre con la cepa Delta, por ahora casi ausente gracias a medidas tomadas por el gobierno sobre la entrada desde otros países, y a alguna buena suerte cuyas causas no conocemos. Pero es momento de empezar a moverse, a salir, a ir construyendo eso que algunos llamaron “nueva normalidad”. Bienvenida sea, siempre que estemos conscientes de que el cuidado debe continuar. Que no se arruine lo que vamos logrando, pues es muy lindo volver a la ruta, a la alegría, al asadito hecho al sol.

 

  Mientras, la oposición nacional ha hecho un sainete de un brindis convocado en Olivos por el cumpleaños de la primera dama en julio de 2020. Aprovechan la confusión para decir que era época de total prohibición de reuniones: no era conveniente hacerlas, pero el ASPO (aislamiento) lanzado en marzo, había terminado…el 27 de abril!! Casi tres meses antes de ese encuentro. 

  Tratan de hacer de la minucia un escándalo, pero esa oposición política no tiene legitimidad moral para hablar del cumplimiento sanitario: Bullrich convocaba al Obelisco a manifestaciones antivacunas, Brandoni concurría a ellas con absurdo orgullo, Macri las celebraba con tweets de banderas argentinas. Los que nos volvieron locos diciendo que Sputnik no era buena vacuna (hasta que Mirta Legrand reconoció que es la mejor), los que dijeron que no iba a haber vacunas suficientes en el país, los que nos aburrieron llamando a unas Pfizer que en todo el mundo tiene problemas de abastecimiento y efectividad, los que usaron los números de muertos para hacer macabras comparaciones con los secuestrados y desaparecidos por la dictadura…no se puede estar en la procesión y repicar las campanas a la vez. Durán Barba les ha hecho creer que sí: que la población no entiende de política y se le puede vender cualquier cosa. Pero si bien la población no conoce detalles políticos, está lejos de ser zonza: hacer hoy una cosa y mañana todo lo contrario –como Bullrich cuando desde sus defensas permanentes del autoritarismo pretende cruzarse a defensora de derechos humanos- es algo que la población no compra. Ni traga.

  En plena campaña hacia las PASO, también la oposición ha hecho una tregua en su feroz pelea interna, con la ilusión de superar las discusiones. Se quedaron callados Carrió y Gerardo Morales, por ejemplo. Pero que nadie se llame a engaño: eso es sólo porque las PASO han permitido que los que no se soportan mutuamente vayan en listas diferentes (las PASO, ese recurso democrático que trajo el kirchnerismo a la Argentina). Ahora bien, para 2023 se tratará de la candidatura a la presidencia. Allí se alistan demasiados personajes: Larreta y Bullrich para comenzar, irreconciliables en pretensiones y en sus modalidades políticas. Ella apela a la belicosidad destemplada y frenética, él al estilo de los globos amarillos y el “juntos podemos” con edulcoradas llamadas a “la gente”. Nada que ver entre sí. Pero también asoman Vidal, Gerardo Morales, y hasta Manes tiene pretensiones, subido a un radicalismo con el que poco tiene que ver. Son demasiados postulantes, más los que pelearán por la CABA (donde Vidal parece haber enterrado a Lousteau) y por la provincia de Bs. Aires donde todo está abierto (allí un resentido Jorge Macri llevaría boleta abierta en setiembre, y quien lo vote podría votar tanto a la lista de Santilli como a la de Manes).

  Está más ordenado el Frente de Todos, aunque no dejó de causar escozor que Rossi haya debido renunciar al ministerio, y no se le diera lugar en la lista acordada entre Perotti y el gobierno nacional. Algunos piden una conducción que no deje de tener en cuenta a sectores del kirchnerismo que son diferentes de la Cámpora, como es el caso de la Corriente en que milita el ex encargado de Defensa, quien ha sido reemplazado por Taiana en el ministerio, alguien que le es políticamente cercano (pero no de su misma agrupación interna). 

  Fin de semana en que el ruido político sólo interesará a unos pocos. La mayoría estarán en el descanso, el paseo, el festejo del día del Niño, la calle. En reinventar las ganas y el deseo, en airearse con la vida. Y bienvenida sea la alegría, desde ese océano de la desesperanza en que nos ha sumido la pandemia.-

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