Por Emilio Vera Da Souza

En tiempos de crisis y confusión aparecen personas que ayudan a pasar la crisis… y otros que colaboran con la confusión. Yo me pregunto ¿porqué? y me respondo: estar sumido entre la confusión sin datos ciertos hace que cualquier decisión sea errónea… y no nos deje ver la realidad y actuar teniendo en cuenta lo que acontece.

La única manera de cortar las cadenas de noticias falsas es chequearlas antes y no publicarlas… y ante la duda… no publicarlas. Y si la noticia tiene un solo dato lejanamente sospechado de una ínfima posibilidad de que sea mentira o falso… no publicarla.

La procedencia de los datos, saber de dónde surge una información original es importante.

Ya se conoce cuales medios y periodistas publican falsedades y cuales verifican los datos. Cuáles se prestan a operaciones y campañas de desprestigio y cuales están atentos a verificar sus datos…

Las noticias falsas angustian, anulan la voluntad y hacen que las personas pierdan tiempo y se desilusionen de lo que sea que traten.

Las noticias falsas o viejas publicadas sin que se sepa claramente el momento de acontecido el episodio, son puestas a propósito, desinforman, alteran la realidad de tal manera que impiden tomar buenas decisiones.

A un periodista le puede pasar de equivocarse… una vez o dos… o tres… si los errores son continuados a repetición, si siempre hay más «equivocaciones» no son equivocaciones, no se trata de errores. Es un método de trabajo. Nadie puede alegar ignorancia en su propia defensa.

Si el periodista falla y comete un error involuntario, hay un jefe que se encarga de corregir lo errado. Si el jefe pasa el error, hay un editor para darse cuenta. Si el editor no se da cuenta, hay un director responsable. Si todo eso falla, es una cadena de irresponsabilidad y de falta de profesionalismo.

Hay medios chicos que no tienen una estructura para asegurar la calidad del proceso de contenidos. No hay tanta supervisión. Pues entonces, ese equipo sabe que deberá estar más atento y estudiar más, consultar a los que saben y observar todo el proceso junto a lo que les marcan los lectores o la audiencia. Si todo eso falla y se publican datos falsos como ciertos y no pueden identificarlos, ni identificar su procedencia. Si eso no se puede solucionar… se puede cambiar de oficio… Imaginen una clínica de cirujanos armada con un criterio de fallidos posibles… no se llama clínica de cirujía… se llama funeraria.

Los que publican noticias falsas sabiendo que son falsas lo hacen para mantenernos ocupados en falsedades y dejar pasar las verdaderas noticias importantes, lo que se quiere mantener discreto. Lo que se quiere disimular. Lo que se pretende mantener sin que la ciudadanía tome contacto. Los motivos puedes ser varios. Pero casi no es tan importante. Siempre habrá un motivo oculto. Los intereses ocultos de los poderosos son llamativos porque el resultado de sus beneficios en general, son sólo para unos pocos.

Durante la primera quincena de enero de este año, el economista conservador llamado Miguel Boggiano buscó parodiar la crisis en Argentina con datos sin respaldo y publicó un video de su autoría con el logo impreso de la BBC de Londres.

El portal de la agencia de noticias del Estado británico, la BBC no se lo dejó pasar. Se comunicaron con él para que lo eliminara ya que se confundía con una noticia oficial de esa cadena. Lo emplazaron por medio de un representante y se mantuvieron expectantes hasta que modificara esa falsedad realizada con toda intención y sabiendo que el público podría confundirse.

El video tenía el logo de la British Broadcasting Corporation y el narrador era un fiel imitador de David Attenborough, histórico locutor del canal británico. Dice el responsable del video que esa producción intentaba ser una parodia elaborada por Boggiano junto a Andrés Olivera y José Álvarez.

La BBC solicitó al autor de la falsedad que removiera el intento de parodia de sus redes sociales. El economista de la escuela de Chicago se apuró a borrarlo para no tener consecuencias legales por el uso sin permiso de la imagen de la agencia con sede en Londres. La BBC consideró que era una fake news, por el uso de su logo sin permiso y el contenido apócrifo de los datos.

Otro ejemplo cercano en el tiempo. A un funcionario que estaba detenido esperando el juicio por lo que se lo procesó, se le concedió la prisión domiciliaria teniendo en cuenta las condiciones en las que estaban preso, no estaba condenado y no podía salir de su domicilio particular, salvo por orden del juez de su causa. Luego de eso, alguien desconocido, publicó en las redes sociales, que había sido contratado como asesor de un gobierno de una provincia. Ese dato era falso. Sin embargo, un diario de esa provincia lo publicó como cierto. Luego varios diarios de otras provincias replicaron esa información falsa. Una agencia de noticias, tomó la información y sin consultar a los protagonistas la emitieron casi textualmente. Hasta que dos diarios de Buenos Aires de circulación nacional, publicaron esa información, con datos falsos, en sus ediciones impresas. Finalmente una radio decidió consultar a los mencionados quienes negaron la información. Pero ya estaban muchas audiencias confundidas y pensando que la noticia era real.

Un portal de información de Buenos Aires publicó una nota cuyo título fue “Primeros resultados del plan para liberar presos: lo excarcelaron ayer y hoy volvió a robar”. El texto fue acompañado con foto del momento de la detención y video incluido. Era un armado como para no dudar. Al entrar en el link se leía: “Robó una heladería, la policía lo detuvo y descubrieron que había sido excarcelado 24hs antes”.


Un lector incauto comienza a indignarse. Expone sus prejuicios y sus opiniones basadas en datos erróneos y falsos. Al leer la nota, en el sexto párrafo poco antes de que termine se indicaba: “sin embargo, posteriormente trascendió un fallo judicial que contradijo la versión de que había sido liberado en el marco del polémico fallo de la Cámara de Casación Bonaerense”.


El hombre se había fugado del Borda en el 2019 y no había cometido ningún delito ya que el fallo judicial sostenía “la posibilidad latente de que no se encuentre psicológica y/o psiquiátricamente apto para comprender la criminalidad de sus actos”. Por eso estaba libre. Muchos de los indignados lectores no llegaron a leer el texto completo. Solo se quedaron con el título, la foto, la bajada y los comentarios de los lectores que pedían castigos ejemplares, penas de muerte, maltratos y tiros a mansalva. Alimentar el odio en base a mentiras en este momento es tan infame como peligroso.

Un último ejemplo: un diario publicó el mes pasado que un preso por violencia sexual, obtuvo su excarcelación y violó a dos niños. Así se publicó y luego se conocieron dos detalles: la nota era del año 2019, y el hecho era cierto, pero había ocurrido en Siria. A veces no decir toda la verdad es una manera de mentir.

Como contrapartida a las noticias falsas, esta bien difundir y promover a quienes hacen su tarea de producir buena información, con datos buscados y analizados, con testimonios de personas idóneas y remitiéndose a los protagonistas, buscando la procedencia y los argumentos y diciendo de donde salen esos datos, salvo algunas excepciones que deben ser preservadas por motivos atendibles, hay que decir de donde sale lo que se informa… a eso se le llama hacer periodismo.

La información por si misma no tiene valor si no sirve para actuar.

Da lo mismo poner la necrológica de un artista querido que murió…hace tres años. que un ataque en Siria donde bombardearon a 14 niños, sin testimonios, sin foto, sin especificar de dónde sale la información ni cuándo ni quién ni porqué. El descubrimiento de que la carne de gusanos mezclada con tierra sirve para hacer hamburguesas para los niños pobres del norte de Somalia… ¿quién lo dice? ¿quién lo comió? ¿existe esa institución que lo certifica?

También sirve de ejemplo hacer referencia a esas cadenas de mensajes pidiendo ayuda para una niña que necesita un medicamento y ponen un teléfono que parece ser de Etiopía, o Eritrea o Tunicia de Numibia… ¿alguien se tomó la molestia de marcar el número para saber quién atiende y qué dice…? A veces hay que tomarse un rato y pensar… y hacer lo correcto. Verificar. Preguntar. Sospechar.

Las noticias falsas o confundir con datos y fechas, provocan aislamiento e inacción.

Moverse hacia un lugar definido es una manera de respuesta ante hechos importantes.

Si uno no sabe a donde va… siempre, siempre, siempre, termina en otro lado…

No es nada nuevo esto que se escribe en estas pocas líneas, pero se escribe solo como una invitación a la reflexión… para que estemos atentos.

No perdamos tiempo… no hagamos que otros pierdan tiempo. No seamos infantiles o incautos. Andemos con cuidado y cuidando. Un ciudadano debe ser responsable de cuidar la sociedad que lo contiene. Y una manera de cuidarla es no mentir ni mentirse. Ser solidario y ser cauto. Actuar coherentemente. Y así como los ciudadanos deben ser responsables, los periodistas, los conductores de programas de televisión y radio, los medios tienen una cuota mayor de responsabilidad ante sus audiencias.

Hay muchas personas que no leen ni las fechas de lo que publican… ser responsables es una manera de hacer política aunque piensen que no.

Se pierde mucho tiempo aclarando y explicando en medio de la confusión, de la crisis de estos días para saber qué es verdad y qué no.


Hay que parar esta circulación de falsedades y mentiras. La manera de frenar los rumores, las mentiras y las falacias es no reproducir esos mensajes, esas notas, esos datos. Hay que reflexionar, consultar a quienes son especialistas, y que tienen una trayectoria en utilizar bien los datos, el conocimiento y los criterios y oportunidad para difundir esos datos.

Utilizar la información de manera responsable, es lo correcto y es conveniente cuando hay confusión y crisis y personas que no saben, no pueden o no quieren obtener información responsable.