La influencer recibió duras críticas por un acuerdo que terminó en escándalo

Ivana Nadal parece no cansarse de las críticas y cada vez se gana más “haters”. Ayer por la noche, volvió a ser tendencia horas después de haber dicho que eligió guardar silencio en las redes para dejar de recibir críticas por sus opiniones sobre la pandemia. Sus seguidores estaban expectantes por saber quién había ganado la espectacular olla que sorteaba en Instagram pero al ver que nunca anunció el nombre se generó un clima de desconfianza.

La verdad llegó cuando la persona que le brindó el producto para hacer canje expresó su furia por la desilusión que se llevó. Según dijo en un video, la modelo se la devolvió rayada y llena de restos de comida: la había usado con elementos inapropiados y no la lavó correctamente.

“Vine a buscar las piezas del sorteo que habíamos quedado en hacer con esta mina. No saben qué calentura que tengo. Me las entregaron sucias, rayadas… Encima me obligan a sortearlo. ¿Qué voy a sortear en estas condiciones? Nosotros somos una familia que está apostando a esta famosa y nos devuelve las cosas así”, exclamó indignada la revendedora que se sintió estafada por la mediática.

Y luego, agregó: “Siento que me escupió en la cara. Después habla en las redes de empatía. ¿Qué empatía tiene una mujer así? Encima me la entrega sucia, no fue capaz de lavarla. Me sigue escribiendo diciendo ‘por favor’. Pensé que era genuina pero no tiene humildad. Tiene que aprender a ponerse en el lugar del otro”.

Hasta el momento, Ivana Nadal no dio detalles del escándalo, pero atinó a decir que pronto contará su verdad. “Ya les voy a contar qué pasó con el sorteo. Estoy procesando la info para no reaccionar. Todo pasa que aprendamos y eso es lo que estoy buscando hacer con esta situación. De ante mano les pido disculpas”, lanzó.

LA OTRA REALIDAD DE IVANA NADAL

Antes de esta polémica, les había dicho a sus seguidores que había adoptado una estrategia para dejar de recibir críticas por las declaraciones que hacía sobre la pandemia. Incitó a que la gente se rebelara contra los protocolos, que dejara de usar barbijo y hasta se quejó de la eficacia de los hisopados. Sin embargo, eligió empezar a guardar silencio para no hacerse más mala sangre.

“Estoy re desaparecida. Lo sé, estoy transitando, procesando. Estoy poniendo en práctica estar en silencio la mayor cantidad de tiempo que yo considere que no va a sumar nada lo que voy a decir, pero quiero estar callada. También me ayuda a no pensar en nada, porque cuando hablamos, buscamos las palabras específicas para poder transmitir lo que estamos sintiendo en coherencia con lo que estamos pensando y de alguna manera, a través de una simbología acordada, transmitimos”, expresó.


-->