Un análisis exclusivo del CEO de Chimpay Inversiones Eficientes sobre las alternativas de comprar acciones. Cómo influye la pandemia al contexto económico argentino.

Cuando uno invierte en acciones creemos que el enfoque correcto no es pensar en buscar algo que bajó mucho, sino buscar buenos negocios con futuro. Pensemos que cuando compramos acciones lo que estamos haciendo es asociarnos a un negocio. Si a ese negocio le va mal, a vos te va mal. Si le va bien, te irá bien (también hay que prestar atención a la valuación). Y lo más difícil es pensar si hay diferencia entre el precio y el valor, puede que el precio esté reflejando realmente el valor y las perspectivas de esa empresa.

Hoy tenemos un gran ejemplo: YPF. Ya habrán leído lo que está pasando con el precio del petróleo. ¿Es sustentable una empresa cuyo principal producto se está destruyendo en valor? ¿Sólo podrá seguir operando en base a subsidios o puede sostenerse sola? ¿Cuál es el costo de su deuda en un contexto donde indefectiblemente va a perder plata? Por último, todos vimos la noticia de que algunos estarían haciendo lobby para estatizar el 100% de las acciones. ¿Cuánto creen que pagarían por esas acciones?

Hay una frase en inversiones que dice “don’t try to catch the falling knife” o “no intentes atajar el cuchillo cayendo”. Hay veces que los precios caen mucho porque realmente el negocio que hay atrás puede que esté en vías de extinción. ¿Qué tan barato puede estar algo? Cero, si la empresa quiebra.

Ahora vamos al contexto: Argentina es una economía que enfrenta esta pandemia con muy malas perspectivas, y quizás aún no hemos visto lo peor.

Fernando Galante

A nivel internacional no sabemos cuánto tiempo más puede durar la pandemia, con lo cual aún no sabemos si hemos visto el piso.

Lo que sí sabemos es que esto trae un cambio de paradigma y habrá ganadores y perdedores. Quizás lo mejor sería ponerse a pensar quiénes serán los ganadores. Todos sabemos que esto acelera un proceso de transformación que ya se estaba dando, pero que ahora correrá con más fuerza. Mucha gente que no lo había hecho, se animó a comprar online y se dio cuenta que es una alternativa genial. Mucha gente se animó a hacer home office, y se dio cuenta que funciona. Mucha gente probó los servicios de streaming, y se enamoró. Ni hablar de los bancos. No estamos descubriendo nada nuevo, sino que puede que estemos viendo un fenómeno que acelera el proceso de transformación. Lo que esperábamos que pasara dentro de años puede que se de en meses.

Invertir a corto plazo (incluso a mediano) en este contexto es posible, pero nadie te garantiza resultados. Pensemos hace un año atrás, ¿quién sabía que podía venir lo del Covid-19? Nadie. Por lo que el tiempo al invertir en renta variable es un concepto flexible, y hay que tener esa flexibilidad para no perder. Ahora si uno busca grandes negocios, con grandes perspectivas y bien manejados, y se asocia con esos, es probable que le vaya bien a la larga.