El dirigente perdió banca de todos los sectores e inclusive se peleó con los jugadores por romper la burbuja en el predio de Ezeiza

El actual presidente de la AFA, Claudio Tapia, está atravesando su peor momento en la institución. Expuesto por su desempeño y con el respaldo de nadie, le prende velas a Messi para que gane la Copa América y así pueda ganar fuerza para seguir en su cargo.

LOS CONFLICTOS DEL CHIQUI TAPIA

En primer lugar, el máximo dirigente del fútbol argentino se encuentra en pleno conflicto judicial por “chanchullos” que hizo durante su gestión. La IGJ podría decidir en poco tiempo que la asamblea en la que fue reelecto (mediante un zoom por la pandemia) tiene que repetirse, por lo que se anularía su reelección.

Tapia está complicado por las causas de presunto lavado de dinero y defraudación impulsadas por Graciela Ocaña. La diputada nacional denunció que “Chiqui” favoreció a amigos y allegados con contratos millonarios de la AFA.

Por estos motivos, entre otros, en el Gobierno ya no lo quieren. Inclusive su principal aliado (y yerno), Hugo Moyano, ya le soltó la mano y lo sabe todo el mundo del fútbol. Ante esto, Tapia sólo busca refugio en La Cámpora.

Como conclusión, el expresidente de Barracas Central le prende velas a Messi y a la Selección para que ganen la Copa América a cómo dé lugar y “lo salven”. Espera que el efecto de conseguir por primera vez un título desde 1993 sea el suficiente y le dé la fuerza para continuar al frente de AFA.

De todas maneras, una posible coronación del equipo de Scaloni no cambiaría el destino de Tapia, ya que todos los caminos lo llevan fuera de Viamonte.

EL PLANTEL ARGENTINO TAMBIÉN LE SOLTÓ LA MANO

Para variar y sumado a los problemas internos en la AFA, Tapia protagonizó un nuevo escándalo puertas adentro del predio de Ezeiza. Ante el duro panorama antes contado, “Chiqui” se aisló en Ezeiza en una burbuja paralela a la de la Selección.

Con el correr de los días comenzaron los roces y problemas por los cuales los jugadores y el cuerpo técnico se enojaron, y mucho.

Las dos burbujas en el predio genera un gran riesgo de contagio. Una es del seleccionado que compite en la Copa América y otra es de Tapia y el séquito de dirigentes del ascenso y empleados administrativos que tiene.

Para variar, Tapia y su gente rompieron la burbuja con algunas salidas. Como era de imaginarse, ante esto los jugadores se plantaron y pidieron no tener contacto con nadie más. Así, el Chiqui comienza a ver su fin dentro de la institución de fútbol argentina.


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