Emilio Vera Da Souza CONTRATAPA Martes, 10 de Diciembre de 2019

Una jornada muy particular

Por Emilio Vera Da Souza

Martes, 10 de Diciembre de 2019
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Martes, 10 de Diciembre de 2019 | Por Emilio Vera Da Souza

Uno/ Mi querido amigo y compañero de tantos años Miguel Rep que anda por el mundo molestando y adivinando el pensamiento de los bebés, hace dos días dibujó su tira como lo hace cada día desde el año 1987 en la contratapa de Página/12. Era un rectángulo negro, de todo el ancho de la página, y en el costado inferior solamente una palabra: FIN. Ayer REP dibujó su tira de contratapa como todos los días desde el año 1987. Una bandera celeste y blanca, con una pequeña onda, y en el centro en reemplazo del sol de 23 rayos, una vaquita de San Antonio, o Mariquita. El bicho de la suerte. No hace falta explicarlo. Todos entienden lo que quiere decir Rep en sus tiras.

Dos/ Al inicio de su gestión, el ingeniero con actitud en los negocios le pidió al alcalde de la ciudad que pusiera unas rejas bordeando la Plaza de Mayo, donde desde haces décadas las Madres dan vueltas pidiendo por sus hijos desaparecidos. El alcalde de la ciudad obedeció sin chistar. Parece que le gustaba la idea del intento de privar de la plaza no sólo a las Madres sino a cualquiera que pensara manifestarse buscando que las autoridades pudieran verlos y atender sus reclamos, sus pedidos, sus necesidades. La plaza quedó cercada y vacía por años. Celosamente vigilada por los fieles cancerberos. "La plaza es mía" decía el loco en la película "Cinema Paradiso". Hace unos días, el presidente electo le pidió al alcalde si podía hacer sacar las rejas. El alcalde atendió el pedido. La plaza sin rejas, fue el lugar de la fiesta de los dueños de la plaza, que son todos y todas y todes. A lo mejor es sólo un símbolo, pensaran algunos.

Tres/ En mi barrio hay tres negocios: un almacén que tiene de todo. Una verdulería de frutas y verduras y especias. Una panadería donde hacen pan francés, tortitas de hoja, raspadas y con chicharrones. Cuando hace frío hay sopaipillas o tortas fritas. También hay medialunas y facturas con dulce de membrillo. Antes había una carnicería. Ya no. Había una sanguchería. Ya no. Una pizzería. Una fábrica de bizcochuelos. Había una heladería. Ferretería, corralón, pinturería, taller de mecánica, chapería y pintura. Sólo quedan el almacén, la verdulería y la panadería. Cuando voy a comprar algo me atienden enseguida. Se aburren las chicas que me atienden. Están tristes las chicas que me atienden porque pocos vienen a comprar por estos días.

Cuatro/ Son los años que vimos cómo nos atrasamos. Años en que todo nos costó más. Años de saldos y retazos. De no poder acceder a derechos adquiridos. Cuatro años que vimos cómo se caían los de al lado. Ver cómo se entristecía la gente por no poder, por no tener, por no saber cómo hacer. Años perdidos, calambrientos, atónitos, míseros, desconsiderados, dolientes, tristes, lacrimógenos, olvidables, pesados, sin sentido, sin sopa, sin amor, y sin trabajo.

Cinco/ Tengo un amigo -ya no es más mi amigo-, que se quejaba de los negros que le habían quitado sus cosas. Yo le dije que eso era un poco racista. Se enojó. Me dijo que si yo defendía a los negros, que también era negro. Yo le dije que no podía ser negro porque ya no soy negro, no nací negro. él me dijo "negro de alma". Y si yo no tengo ni alma, ¿cómo podría ser negro? Me dijo no soy más su amigo. Por negro.

Seis/ semanas pasaron desde que comenzaron a protestar en Chile y hay más de cuarenta muertos, varios desaparecidos y más de trescientas personas que perdido un ojo por perdigonazos de carabinero. A algunos les sacaron los dos ojos. Han secuestrado a niños y estudiantes de secundaria, han metido presas a jóvenes mujeres, las han desnudado, las han tocado, las han golpeado, las han violado. Salvajes pacos culiados, asesinos, violentos, torturadores, indolentes... Ojalá les salgan todas sus hijas feministas.

Siete/ Colombia, Ecuador, Haití, Venezuela, Chile, Uruguay, Brasil. siete países queridos sufriendo la violencia, la intervención, el avance de los enemigos de los derechos, de las mafias del poder, de los previsibles solemnes hombres al servicio de intereses ocultos o no tanto.  Ya vistos en nuestras historias comunes recientes. No nos dejan tranquilos ni se quedan quietos ni un instante. No nos dejan vivir en paz. Tanto nos joden que ya no nos dejan ni morir en paz.

Ocho son los hijos de la Carmen. No tiene aún cuarenta años y ya tiene ocho hijos. Los maridos no le duran a la Carmen. Se queda embarazada y los tipos se van. En la sala pidió que le ataran las trompas, pero el doctor le dijo que era joven aún. Ella le pidió pastillas pero no hay más, ni forros, ni nada de nada. No tiene ni ministerio de salud el centro de salud. Como no puede mantenerlos a los ocho hijos pidió ayuda a la asistente social. Sólo se les ocurrió con el juez de menores sacarle a dos de los chicos para darlos en adopción. La Carmen llora todo el tiempo, los hijos no saben qué hacer, los vecinos tampoco. "Si pudiera y no tuviera los otros niños, ya me habría matado", dijo la Carmen.

Nueve/ Luces que nunca vemos al final de los túneles. Orillas del río a las que nunca podemos llegar y quedamos cansados mientras nos hundimos. Subir a las montañas pero en chancletas. Buscar en el océano un submarino así de chiquitito. Esperar que no llueva para que no se inunde más, no se inunde más, no se inunde más. Cansados de tanto escuchar estupideces, barbaridades repetidas, de escuchar mentiras a descaro, de ser testigos de cómo intentan engañarnos y de cómo son engañados algunos por inocencia, por ignorancia, por no querer ver, por no querer reconocer que se equivocaron o que sólo lo hicieron porque no querían a los otros. No hay que dejarse empujar, no dejarse ocupar el lugar, de prepo, como Tarzán, con su mona Chita, en pelotas y a los gritos.

Diez/ Termina la espera, como Zama. Diez de diciembre.

Una bandera de esperanza dibujada, trabajosamente, con un bichito de la suerte en lugar de un sol.

Volver al futuro.

Todos. todas. todes.

everadasouza@gmail.com

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