Uno de los rubros más castigados por la pandemia del coronavirus es el gastronómico. Los bares y restaurantes se ven vacíos, incluso en los países que ya empezaron a salir de la cuarentena. En Italia, uno de los países más castigados por el virus, los dueños de los locales encontraron la forma de eliminar los menús de papel: sustituirlos con un código QR.

De esa forma el cliente se sienta a la mesa, escanea el código y elige entre algunas de las opciones que hay en la carta. De esa forma se evita tener que higienizar todo el tiempo la carta física y reducir el tiempo de cercanía entre el mozo y los clientes.

La medida tuvo bastante aceptación. “Finalmente, después de dos meses y medio de prisión, me las arreglé para salir, no solo para ir al supermercado sino a un restaurante. Es una gran satisfacción y si comes bien, es aún mejor“, dijo un comensal de un restaurante escondido en el barrio de Trastevere.

Las medidas de higiene y distancia social se reforzaron luego de la pandemia, con cocineros que preparan los platos con máscaras y guantes. A eso se le sumó que las mesas se han reducido casi a la mitad y se han reorganizado para estar al menos a un metro de distancia, con pegatinas del logotipo del restaurante punteadas en rectángulos en el piso para mantenerlas allí.

En Argentina algunos restaurantes empezaron a tomar medidas para poder adelantarse al inevitable protocolo: mandaron a elaborar tapabocas para los comensales, disponen de paneles de acrílico para separar las mesas y hasta para separar a los comensales dentro de una misma mesa, y establecieron el protocolo para usar el baño y las máquinas expendedoras de alcohol en gel.