El proyecto, que tiene como autores a la senadora Anabel Fernández Sagasti y el senador Julio Cobos, fue aprobado por 64 votos afirmativos, 3 negativos. Se había llegado a un dictamen en conjunto a partir de 15 proyectos de distintos legisladores de diferentes provincias y partidos políticos

Fernández Sagasti resaltó que cuando decenas de legisladores de distintas provincias y partidos, presentan iniciativas similares quiere decir que miles de argentinos están pidiendo solución a un tema.
“Tenemos la obligación de incluir a la Argentina entre los países que están luchando a través de legislaciones para evitar enfermedades no transmisibles como puede ser la diabetes, o las enfermedades cardiovasculares”.


Luego, destacó la tarea que se hizo con organizaciones de la sociedad, empresarias industriales, internacionales. En relación a algunas presiones de sectores corporativos de la industria la legisladora apuntó “es momento de hablar de frente y decir las cosas tal cual son y no llamar a legisladores uno por uno, por atrás, intentando doblegar las iniciativas que creemos mejores para los argentinos”.


Yendo a la defensa de la Ley de Promoción de Alimentación argumentó: “se ha dicho que demonizamos productos, pero lo único que queremos es que se advierta sobre los excesos de nutrientes críticos para que el consumidor pueda elegir qué comer”.
“La alta disponibilidad de alimentos procesados hipercalóricos, poco nutritivos con agresiva promoción publicitaria (especialmente en niños, niñas y adolescentes) produce un retroceso respecto de las pautas que indica la OMS de lo que debe ser una alimentación saludable”, explicó Fernández Sagasti.
En relación a las etiquetas dijo que “hoy la información que hay en los productos alimenticios son inentendibles. Esta ley no es contra nadie, es a favor de todos los argentinos y argentinas que tenemos el derecho de saber qué comemos y qué queremos que comen nuestros hijos e hijas”.


“Nos venden alimentos y bebidas como si fueran saludables cuando no lo son. Y las etiquetas son muy confusas. La Encuesta Nacional de Nutrición y Salud del año 2019 en Argentina indicó que solo el 13% de los encuestados comprende la información nutricional del envase, demostrando que sistema actual no funciona correctamente para orientar a los consumidores”
Por otra parte, la senadora remarcó que existe evidencia científica que demuestra que el consumo en exceso de azúcares, sodio y grasas deriva en diabetes, hipertensión y enfermedades cardiovasculares, entre otras.
Además compartió datos de la Encuesta Nacional de Factores de Riesgo para enfermedades no transmisibles (ENT), que indica que el 61% de la población tiene exceso de peso (Entre obesidad y sobrepeso), el 35% tiene presión arterial elevada y casi el 30% tiene colesterol elevado.


“No solamente se trata de etiquetados de advertencia sino que, esta ley, es integral porque regula la publicidad, en currículas escolares incluye la educación nutricional y la promoción de alimentación saludable en las escuelas. Digo esto para evitar el reduccionismo de pensar que esta ley está dirigida exclusivamente a la cuestión de la obesidad; claramente debemos decir que el consumo de productos con elevados niveles de sodio, grasas o azúcares, genera daño a todas las personas independientemente de sus características corporales”, argumentó.
Por otro lado, rechazó tres argumentos falaces en relación a esta ley. Con respecto a la Argentina y su pertenencia al Mercosur como restricción para rotular libremente, la cuestión de la demonización de productos por el sistema de rotulado por octógonos, y el supuesto “fracaso” de los países donde se aplicó este sistema de advertencia frontal.
“Esta ley no es una solución mágica a un problema mundial y los argentinos estamos atacando por primera vez como política de Estado este tema. Esta ley es favor de la salud, de la buena nutrición de los argentinos y las argentinas y estamos convencidos que es un primer paso que tenemos que seguir desarrollando”, defendió.