A corazón abierto, el delantero argentino habló de todo: el fallecimiento de Diego, las exigencias de su padre y el futuro de su hijo Benjamín

El delantero Sergio “Kun” Agüero contó que cuando se enteró del fallecimiento de Diego Armando Maradona pensó “que era mentira”, dijo que tomó “muy mal” la noticia y que tuvo que confirmarla con Gianinna, hija del astro y madre de su hijo Benjamín.

“La noticia la tomé muy mal. ¿Cómo lo podía vivir? Tenía partido de Champions ese día. Cuando me enteré, pensé que era mentira, como tantas otras veces, pero como veía que cada vez lo decía más gente, le pregunté directamente a la mamá de Benjamín. Me acuerdo hasta lo que le pregunté. “¿Es verdad o no?”, le escribí. Me contestó que sí”, relató.

En tanto, añadió: “Pensaba en mi hijo, en que lo tenía que llamar. Me preocupaba mucho cómo se iba a enterar de la noticia. Cuando pudimos hablar, ya lo sabía por un compañero de colegio. Diego y Benja se llevaban muy bien. Diego era un fenómeno con mi hijo y Benja lo amaba”.

“Le pedí a mi hermana que lo fuera a buscar al colegio y que lo intentara distraer. Al día siguiente me escribió: ‘Papá, quiero ir a verlo’. La idea no me gustaba porque tenía miedo de que se quedara con un mal recuerdo, pero como él quería, lo dejé ir. Fue al velatorio en la Casa Rosada con su madre. Me dijo que le dio un beso y que se puso a llorar. Yo intentaba contenerme para que mi hijo no me viera mal. Fueron días muy difíciles. Al menos, Benja se pudo despedir de su abuelo”, señaló.

Agüero y su gran amistad con Messi

En diálogo con el diario español El País, también habló de la salida de Lionel Messi del Barcelona: “Fue un momento de shock. Él estaba muy mal y cuando me enteré no lo podía creer. Ese sábado lo fui a ver a su casa y, por mi personalidad, como no lo veía bien, intentaba hacer que se olvidara de lo que había pasado”.

“Veía que estaba medio apagado y lo intentaba distraer. Le contaba de mi equipo de Esports y las cosas que estábamos haciendo. Pienso ayudar al equipo con algún gol cada vez que me toque jugar. Más allá de los cambios que pasaron, que entre ellos está la salida de Leo”, aseveró.

Al ser consultado acerca de si se arrepintió de llegar al Barcelona, dijo: “¿Qué jugador no quiere estar en el Barça? Yo te diría que a la mayoría de los futbolistas les gustaría vestir esta camiseta, por más que el Barça esté bien o mal. Llegué con la expectativa de jugar con Leo y de que se armara un buen equipo. Cuando me llamaron pensé: ‘Me da igual lo que me paguen. Me pongo bien y voy a ayudar al equipo en lo que más pueda'”.

En cuanto a su estadía en el Manchester City, indicó: “Nunca tuve problemas con (Pep) Guardiola, jamás discutí con él. Sí tuvimos que aclarar cosas. Cuando llegó, como no nos conocíamos, tuvimos una etapa un poco de tanteo. Los últimos tres años fueron fantásticos. Nada que decir”.

“Es un entrenador que siempre quiere el máximo. Si tiene una idea de partido en la cabeza la hace. Le da lo mismo si tiene que dejar fuera del equipo al que había marcado tres goles en los últimos partidos. Le da lo mismo el nombre del jugador, salvo que sea Messi. Siempre acepté cuando me tocó jugar y cuando no. Gabriel Jesús, nada más aterrizar en Manchester, empezó a jugar de titular. No dije nada. Pensaba que llegaría mi momento. Cuando se lesionó Gabriel Jesús me tocó jugar y en esos tres meses metí 20 goles”, agregó.

Agüero y las exigencias de su padre

El jugador del Barcelona también habló de las exigencias de su papá y dijo: “A mi viejo le pregunté por qué me rompía tanto las pelotas, siempre me decía que jugaba mal, hasta el día de hoy. Mi viejo fue muy estricto y buscaba que no me relajara”.

“De grande le pregunté: ¿Che, por qué me cagabas a pedos? ¿Por qué no me dejabas ir a jugar a la pelota? Me dijo que lo hacía porque se daba cuenta de que yo tenía mucha calidad y que sacaba mucha diferencia. Quería meterme en la cabeza que me encantara el fútbol. Cada vez que me prohibía jugar, a mí más me gustaba jugar a la pelota, más quería ir a entrenar”, explicó.

En tanto, manifestó: “Hoy a los jóvenes les afecta mucho lo que se les dice. Se ofenden cuando les decís que jugaron mal y hasta les baja la moral. Tengo buena onda con los más chicos y busco la manera de decirles las cosas para que no se lo tomen mal”.

“No quiero un compañero bajo de moral, pero me pasa lo mismo con mi hijo. Si le dijo algo, se enoja. Juega bien, pero si te gusta el fútbol tenés que tener otra mentalidad. El sacrificio es muy importante”, aseveró. Asimismo agregó: “La última vez que vino a verme me preguntó: ‘¿Nunca faltaste a un entrenamiento?’. Nunca, le contesté. Le cambió la cara. Me gustaría que Benja fuese futbolista, pero si no le gusta quiero que estudie. Que tenga la posibilidad que yo no pude tener”.


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