Alberto Fernández decidió viajar con Evo Morales a La Paz para participar juntos en la ceremonia de asunción de Luis Arce, tras jugar a favor del líder cocalero pese a las presiones diplomáticas de Donald Trump y Jair Bolsonaro.

La decisión presidencial apunta a consolidar su diplomacia de buenas relaciones con gobiernos democráticos y regímenes populistas que cuestionan o interpelan la agenda geopolítica de la Casa Blanca en América Latina.

Cuando se confirmó el triunfo de Arce, Alberto Fernández llamó por teléfono a Evo Morales, lo felicitó y convocó a una cena que protagonizó junto al diputado peronista Eduardo Valdés y el sindicalista Hugo Yasky. El ex presidente agradeció al Presidente, brindó con su viejo amigo Yasky y contó anécdotas de su gobierno que no paraban de sorprender a Valdés.

Evo Morales planteó a Alberto Fernández llegar juntos a la frontera de Argentina y Bolivia para hacer un acto político y luego marchar hacia la Paz como invitados especiales a la asunción presidencial de Arce, su exministro de Economía.

Alberto adelantó que sí. Pero condicionó su viaje al estado de la pandemia en la Argentina. Arce asume en las próximas cuatro semanas, y el Presidente desea estar en La Paz cuando Evo Morales regrese de su exilio político en Buenos Aires. “Será un sueño cumplido”, dijo.