Sucederá el próximo viernes. A la Argentina le corresponden cerca de 3.450 millones de dólares.

El directorio del Fondo Monetario Internacional (FMI) tratará el próximo viernes 25 de junio una iniciativa inédita, que contempla la aprobación de la asignación de 650.000 millones de dólares en reservas a los países miembro, a través de su moneda, los DEG, donde a la Argentina le corresponderán cerca de 3.450 millones de dólares.

Más allá de la aprobación, el proceso demandará que los fondos que serán girados a los países llegarían recién a fines de agosto.





“Se pedirá a la Junta de Gobernadores que vote sin reunirse a principios de agosto sobre la propuesta del Director Gerente de una asignación general de DEG de 650.000 millones de dólares estadounidenses. Si se aprueba, la asignación entraría en vigor a fines de agosto”, confirmó a Télam una fuente del organismo multilateral.

Los directores del FMI tratarán el próximo viernes los detalles de la propuesta final que elevará la titular del organismo, Kristalina Georgieva, quien viene trabajando hace al menos tres meses en el tema, luego de que el G20 y la junta de Gobernadores del organismo dieran luz verde para avanzar con la propuesta, como parte de la respuesta a la crisis económica y sanitaria que desató la pandemia de coronavirus.

De hecho, la asignación de los DEG estará presente en la agenda de la siguiente cumbre de ministros de Finanzas del G20 que tendrá lugar los próximos 9 y 10 de julio en Venecia, que seguirá tratando el tema de instrumentos adicionales de financiamiento para afrontar la coyuntura de la Covid 19.

Luego, se espera que la Junta de Gobernadores del Fondo mantenga un nuevo encuentro en agosto, momento en que finalmente podría hacerse efectivo el desembolso de los DEG a los países.

El vocero del Fondo, Gerry Rice, expresó que “esta asignación sin precedentes de Derechos Especiales de Giro de $ 650 mil millones, es con mucho la más grande en nuestra historia”.

“Una vez aprobado, que esperamos llevar a nuestro Directorio en junio, y esperamos que nuestra Junta de Gobernadores lo apruebe en agosto, si todo va bien, eso pondría inmediatamente a disposición de los miembros africanos alrededor de $ 33 mil millones”, precisó Rice, a modo de ejemplo del reparto a los países de más bajos ingresos.

“Esto aumentará sus reservas y liquidez sin agregar a su deuda”, agregó.

De hecho, el principal objetivo de la ampliación de la moneda que decidió el FMI es proveer de liquidez a países con escasas reservas y problemas de financiamiento.

Pero aquí no sólo recibirán tajada los países de más bajos ingresos, sino también los de ingresos medios y los más desarrollados. Pero estos últimos tendrán la posibilidad de prestar parte de esos recursos, en beneficio de los más necesitados, si quisieran.

La forma en que podrá ser repartidos y otros detalles se conocerán a partir del 25 de junio, luego de que el directorio apruebe la iniciativa.

Como la Argentina tiene un 0,67% de cuota en el FMI, le corresponderá al menos unos 3.450 millones de dólares, que automáticamente pasarán a engrosar las reservas.

La Argentina, México y Brasil están entre los países que, tras conocerse la iniciativa del FMI de distribuir el equivalente a 650.000 millones dólares en DEG mencionados, proponen que aquellos miembros que no necesiten esos DEG los reasignen a un fondo común para redistribuirlos entre las naciones de ingresos bajos y medios más presionadas por la pandemia.

Al respecto, Rice afirmó que desde el FMI “nos alienta mucho lo que varios países avanzados y de mercados emergentes dijeron en París sobre su intención de volver a prestar parte de sus nuevos DEG en condiciones muy favorables”.

Los 3.450 millones a los que accedería automáticamente la Argentina no tienen costo alguno, y pasarán a incrementar las reservas internacionales.

Asimismo, la tasa actual de un préstamo sobre los montos a los que eventualmente acceda en función de acuerdos con países que no usan su asignación es también muy baja, casi 0%.

En tanto, el Senado argentino aprobó en mayo un proyecto de declaración para solicitar que la próxima emisión de DEG del FMI se aplique para financiar la puesta en marcha de políticas públicas, destinadas a resolver los problemas derivados de la pandemia por coronavirus.


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