Con 75 años, Emir Macedo el arquitecto espiritual y material de la Iglesia Universal del Reino de Dios pasó once días tras las rejas en 1992, acusado, y luego absuelto, por fraude. Obispo, empresario, banquero, dueño de medios de comunicación, y referente de la base social que apoya con más fervor a Jair Bolsonaro, Macedo juega en todos los tableros, incluso en los estudios de televisión.

El empresario es productor de la serie Jesús, el éxito televisivo brasileño que lidera el rating en la Argentina. Macedo es un verdadero emprendedor de la fe. Acumula poder, promueve a sus pastores, abre nuevos templos y exporta su culto a más de 180 países, entre ellos Argentina. Sus pastores prometen en la televisión de trasnoche resolver todo tipo de problemas y repiten un mantra: “Pare de Sufrir”. Miles de personas donan generosos diezmos en sus templos; los políticos piden su apoyo en elecciones municipales, estatales y nacionales en Brasil; sus medios de comunicación informan e influyen las 24 horas. Nada escapa a las manos del obispo Emir, que, según Forbes, acumula una fortuna de 1.100 millones de dólares.

Su última creación, la serie Jesús, emitida por Telefé, es líder en el rating según Kantar Ibope Media. La serie retrata la vida de Jesús de Nazaret y fue filmada en Marruecos. La fórmula ya había sido ensayada en 2016 con Moisés y los diez mandamientos, el otro éxito de la Red Record, la segunda cadena de televisión más grande de Brasil. El canal, propiedad de Macedo, fue el megáfono elegido por Bolsonaro durante su campaña presidencial en 2018. Con pocos minutos de publicidad oficial, el por entonces candidato paseaba día y noche por los estudios de la Iglesia Universal. Allí, comunicaba su programa, provocaba a sus rivales, hablaba en exclusiva tras ser apuñalado, y construía la base electoral que lo llevaría, luego, al gobierno. Jesús y Moisés son parte del “poder blando” de Macedo, su cara más taquillera, popular y entretenida.

Macedo tocó el poder con las manos con la llegada de Bolsonaro a la presidencia. “Record se ha convertido en el canal para que el presidente hable con sus seguidores. Desde que era candidato, Bolsonaro privilegiaba sus entrevistas con la Record. Y desde que asumió le ha incrementado mucho la pauta publicitaria, lo que ha fortalecido aún más a la cadena”, la Red Record es una especie de Fox News brasileña, abiertamente alineada al bolsónarismo, sostiene Dawisson Belém Lopes, profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad Federal de Minas Gerais. Macedo es consejero, amigo y asesor en las sombras del ex capitán del Ejército, que le concedió en 2019 un pasaporte diplomático.

Jair “Messías” Bolsonaro no siempre fue evangélico. Hace apenas 2 años el flamante presidente electo de Brasil dejó el catolicismo para bautizarse en la Iglesia Universal del Reino de Dios. Fue en mayo del 2016 cuando Bolsonaro se convierte al evangelismo y recibe el nombre de “Messías” en una ceremonia celebrada en el rio Jordán, en el Estado de Israel. Se concluye que Bolsonaro fue el personaje elegido por la poderosa iglesia evangélica brasileña, que alberga a más de 40 millones de fieles (30% de la población) distribuidos en sectas, para llegar al Palacio de Planalto.

La Iglesia Universal del Reino de Dios es un imperio gigantesco que surgió en los años 90 de la máquina de transformar la fe ajena en dinero. Su líder y fundador, Edir Macedo, ostenta una fortuna que, según Forbes, asciende a 1,1 mil millones de dólares, aunque el origen de su dinero no ha estado exento de señalamientos por extorsión, lavado de activos y asociación ilícita.

En la Argentina, con el lema “Pare de sufrir”, la Iglesia Universal del Reino de Dios (IURD) se ha desplegado territorialmente estableciendo sedes en las principales ciudades del país y manteniendo una fuerte presencia en espacios nocturnos de la radio y la televisión, en los que ofrece soluciones a situaciones de angustia o desesperación.

En Mendoza en el 2001, el pastor Celso líder de esa iglesia en la provincia, al salir de hacer su programa en radio Libertador en calle Rioja vio que se estaba desocupando el edificio contiguo el de la legendaria concesionaria Primo Meschini, enorme propiedad que daba a calle San Juan. Se paró en la puerta y pregunto si la vendía y en un par de meses se hizo de la misma la iglesia evangélica pagando una cifra cercana a los dos millones y medio de dólares, para luego construir su monumental templo por una cifra también varias veces millonaria.

En Buenos Aires levantó su sede nacional, el Templo de la Fe, de una cuadra de largo, en lo que era el mercado mayorista de venta de flores, sobre la avenida Corrientes 4070, en el barrio de Almagro. Y transformó en templo un cine sobre la peatonal Lavalle, muy cerca del Obelisco.

La Iglesia Universal fue inscripta en 1990 en el Registro de Cultos del Ministerio de Relaciones Exteriores, que sencillamente registra los cultos cumpliendo requisitos muy básicos y no efectúa mayores controles, ni de la adecuación a los principios declarados ni de la organización económica.

La evangélica es la religión que más ha crecido en años recientes en América Latina: uno de cada cinco personas en la región (19%) se definía como tal en 2017, según una encuesta de Latinobarómetro en 18 países.

Esto ocurrió a costa de una pérdida de apoyo a la Iglesia Católica, cuyos fieles pasaron a ser 59% de los latinoamericanos según la misma encuesta.

El cambio dio más influencia en el debate político a las iglesias evangélicas en temas como su rechazo al aborto o al reconocimiento de derechos de homosexuales.

Pero esos grupos están lejos de actuar de forma monolítica y la pandemia del coronavirus se volvió ahora una peculiar prueba de fuerza para ellos.

En Mendoza el pastor evangélico y senador provincial Héctor Bonarrico, causó polémica al criticar las medidas de aislamiento por la pandemia impuestas por el gobierno.

“Hay más muertes por abortos que por el covid, entonces tendríamos que estar encerrados para que no haya abortos”, comparó Bonarrico durante una sesión virtual de su legislatura y reclamó subsidios para las iglesias evangélicas.

Su propuesta naufragó en una votación dividida. Y su comparación levantó varios repudios.