Bernarda estudia enología y se fue a trabajar por tres meses a Nueva Zelanda, donde la agarró la pandemia por el coronavirus. Desde ese día está viviendo una verdadera pesadilla: “Nos sentimos completamente olvidados”

Ante la pandemia por el coronavirus Argentina cerró por completo sus fronteras. Sin embargo, día tras día, llegan vuelos de diferentes partes del mundo con argentinos que habían quedado varados.

Mientras que Cancillería enfoca su rescate a quienes se encuentran principalmente en Europa, especialmente en España e Italia, Estados Unidos y México, crece la desesperación de quienes están en países del sudeste asiático o de Oceanía, como Nueva Zelanda.

Justamente en este último se encuentra María Bernarda Clement (21), estudiante de enología de la Facultad Don Bosco, quien llegó a Nueva Zelanda en febrero para trabajar por tres meses en la vendimia de ese país. Allí la agarró esta pandemia, y desde hace 2 meses está intentando volver a Mendoza.

“Somos 20 mendocinos varados en Nueva Zelanda sin ninguna respuesta de Cancillería. Nos sentimos completamente ignorados, ya que no nos brindan ayuda ni ninguna información sobre un posible vuelo de repatriación”, explica la joven en comunicación con Diario Jornada.

En este sentido, agregó: “Lo único que le estamos pidiendo a Cancillería es una fecha para saber si va a haber una repatriación”.

María Bernarda Clement

Bernarda forma parte de los más de 300 argentinos varados en ese país de Oceanía, donde la situación sanitaria está controlada y los casos de coronavirus prácticamente no existen. Justamente esto les hace preguntarse: ¿Es realmente necesario estar aislados con la situación prácticamente controlada?.

Consultada sobre una posible fecha de regreso, la joven enóloga cuenta: “La única posibilidad que nos dan de Cancillería es esperar un vuelo hasta septiembre. Eso es un montón, yo me quedó sin trabajo en dos semanas y Nueva Zelanda es un país muy caro para vivir”.

“Queremos que esto se difunda, y pedimos un vuelo de repatriación. Somos más de 300 argentinos acá, sin información y completamente olvidados”, añade.

Con todo este contexto de angustia y desazón, a Bernarda se le suma una cuestión extra: sufre epilepsia. “Padezco de epilepsia, y me tengo que hacer controles cada tres meses. Pero acá la salud es muy mala, y además es muy cara. En este contexto, tener que vivir el día a día y mantenerme, además de pagar por salud, es muy difícil”, explica.

Antes de finalizar la entrevista la joven, en nombre de los más de 300 argentinos varados en Nueva Zelanda, envío un mensaje a las autoridades: “Pedimos ayuda, que se dejen de decir mentiras y que por lo menos nos brinden información de cómo son realmente las cosas. No nos brindan nada, ni siquiera la esperanza de poder volver a casa”.

En las últimas horas se conoció, a través de un comunicado del Ministerio de Relaciones Exteriores de la Nación, que hasta el 30 de mayo habrá otros 21 vuelos de repatriación, pero ninguno contempla Nueva Zelanda. Se trata de 21 vuelos que llegarán a Ezeiza desde Santa Cruz de la Sierra (Bolivia), Ciudad de México, San Pablo (Brasil), Lima (Perú), Roma (Italia), Frankfurt (Alemania), Madrid (España), Quito (Ecuador), Miami y Atlanta (Estados Unidos), París (Francia), y Cancún (México).