Franco Pokrajac tenía 20 años y su madre lo recordó entre el orgullo y la tristeza: “Lo hizo con el corazón, sin medir las consecuencias”

El sábado pasado, en el departamento de Guaymallén, ocurrió un hecho noble con un tristísimo desenlace. Cuando volvía junto a su mamá de comprar facturas para merendar en familia, Franco Pokrajac se percató, desde el vehículo, de una pareja de adultos mayores a los gritos, suplicando por su perro, que había caído a un canal y no lograba salir.

El joven de 20 años bajó inmediatamente del auto y corrió para lanzarse al agua del canal Cacique Guaymallén. Detrás suyo lo hizo su madre, Betina Malovini, quien relató: “Lo hizo con el corazón, sin medir consecuencias. Yo estaba detrás gritándole: ‘Por favor, Franco’. Pero se largó igual y yo no pude salvarlo”.

En diálogo con El Nueve, la mamá de Franco reveló que su hijo buscó su ayuda antes de que desapareciera de la zona en la que se había arrojado.““¡Mamá, me muero. Mamá, me muero!“, alcanzó a decir el joven.

Este caso conmovió a toda la provincia. Sus padres, además de detallar lo sucedido, dejaron un mensaje para todos. “Mi hijito del alma no pudo salir, tengo un dolor muy grande que me va a quedar, pero siento que nos queda una enseñanza a todos. Tenemos que ser solidarios, sin mirar si es una buena o mala persona, porque eso hacía él. Siempre tan solidario, teniendo el mismo valor por la vida humana que animal. Especialmente por sus perros”, expresó Betina.

Franco, a quien apodaban Tito, era estudiante de Auxiliar de Farmacia y se encontraba haciendo el preuniversitario para comenzar la carrera de Bromatología en la Universidad Nacional de Cuyo. “Él no era de este mundo. Siento orgullo. Sé que él está en el cielo, haciendo alguna otra misión“, dijo su mamá.

La madre de Franco y su hermana relataron entre lágrimas lo sucedido.

También colaboraba con la ONG Misión Animal, desde donde lamentaron su fallecimiento y le brindaron una cálida y emotiva despedida: “Con profundo dolor despedimos a Franco Pokrajac. Somos las voces de sus amados perros callejeros. Gracias por tanto amor, quedarás en la memoria de todos por tu nobleza entrega y dedicación. Acompañamos a tus familiares en este momento tan doloroso, los abrazamos con mucha fuerza”

Te fuiste muy pronto; un dolor imborrable para siempre. Gracias por ayudarnos siempre con gran dedicación”, agregaron. Junto a la ONG, Franco rescató decenas de perros, de los cuales cuatro llevó a vivir junto a él y su familia.

“Un día regresó y dijo ‘mirá lo que encontré, mami’. Un perro ciego y sordo que había encontrado en la acequia”, recordó Betina. “Muchas veces volvía sin zapatillas porque las habías regalado“, rememoró Gastón, padre de Franco. El hombre indicó que no era la primera vez que se tiraba al agua para rescatar animales: “Esta vez estaba solo, había mucha agua, no pudo. Hay que ser más bondadoso, dar lo que uno tiene. Ayudar al prójimo”.

“Él siempre andaba en patineta y los perros lo seguían a todos lados. Era una locura lo que lo amaban”, contó Miriam, amiga de Franco, a MDZ Online. Finalmente dijo: “Siempre que veía un perro mal lo llevaba al veterinario y nunca pensaba en los gastos. Ponía a los animales por sobre todas las cosas“.


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