Argentina es uno de los tres principales proveedores mundiales de ajo, una hortaliza que convierte cualquier comida en una delicia y que tiene innumerables propiedades. En la época en la que no existían los antibióticos, la gente los usaba para combatir las bacterias: el Bald’s Leechbook, un libro medicinal de la Edad Media que es el más antiguo que se conoce, lo recomienda para acabar con bacterias resistentes a todo.

Es tan efectivo, que alguna vez recibió el nombre de “penicilina rusa”, porque en Rusia, donde eran frecuentes las neumonías por el clima riguroso, se usaba para curar a los enfermos. También se utilizaba contra el cólera, la tuberculosis y los virus

En la Primera Guerra Mundial se aplicaba como antiséptico para limpiar y curar heridas de combate.  El plus es que constituye una excelente fuente de vitamina B6 y C, y provee fósforo, calcio, potasio, hierro y cobre.

Son tantos sus beneficios, que el ajo pasó a convertirse en leyenda en todo el planeta: se sabe o se cree que una ristra espanta a las enfermedades y a los malos espíritus, y en el imaginario popular es capaz de impedir la entrada de los legendarios vampiros a los hogares.

Mendoza, primera productora y exportadora

Mendoza es tierra de sol, de buen vino y de ajo. Después de los viñedos, el ajo es el principal cultivo de nuestras tierras.

Nuestra provincia es la primera productora y exportadora de Argentina, que a su vez es uno de los tres principales productores de ajo a nivel mundial.

Se cultiva en todas las áreas agrícolas de Mendoza, y de todas las variedades:  blancos, colorados, morados, castaños.

Los principales compradores son Estados Unidos, Brasil, Taiwán y Europa, pero Mendoza, a través del Ministerio de Economía y Energía, sigue abriendo a nuevos mercados.