Por esta prueba los investigadores centraron la búsqueda en el domicilio nuevamente.

Investigadores trabajan sin descanso para tratar de encontrar el rastro de la joven Florencia Romano quien se encuentra desaparecida desde el sábado. Este jueves retomaron la búsqueda en la casa de los dos únicos detenidos, Pablo Arancibia (33) y Micaela Méndez (27), ubicada en el callejón Berro de Gutiérrez, Maipú.

Esto se decidió después de que una perra de la Escuela Canina de Adiestramiento Mendoza (Escam) marcara el pozo séptico de la vivienda y un delantal de carnicero de Pablo Arancibia.

Este indicio, sumado a que la tarjeta SUBE de Florencia no volvió a ser marcada y que no hay registros en las cámaras de seguridad ni rastreos identificados por el cuerpo de canes en zonas aledañas, refuerza la hipótesis de que la joven no salió nunca de ese domicilio.

Por otro lado, un cotejo genético que se realizó con manchas de sangre halladas en la propiedad de Maipú (la mayoría estaba en la suela de una ojota) adelantó que se trataba de sangre de Arancibia. Si se detectaba que las manchas hemáticas eran de Florencia Romano, hubiera complicado considerablemente la situación de la pareja.

Asimismo, el detenido presenta rasguños en sus brazos, los que sindica a arañazos de un gato.

Vecinos de la pareja, además, aseguran que el mismo sábado habrían escuchado una fuerte discusión en el interior de la vivienda de Gutierrez.


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