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El Kun: la leyenda del desfachatado, pícaro y con estirpe de crack

Sergio Agüero vivió el fútbol como parte indisoluble de su identidad y tuvo en la alegría su modo de comunicarse con la pelota, su compañera de siempre

Redacción
15/12/2021 12:43

                                                                                                                                                                                                                    Por Fabián Galdi

En un ambiente en el cual la estrella futbolística es parte integral de la industria del consumo masivo en modo publicitario, Sergio Agüero representó un polo opuesto y del cual no solamente se sintió orgulloso sino que - además - buscó visibilizarlo como su razón de ser.

Descontracturado, bromista, empático y amigable, el Kun demostró en la cancha lo mismo que fuera de ésta: la alegría de vivir como valor supremo y modo de comunicarse con el otro.

Tampoco es difícil rastrear cómo una figura físicamente diminuta en talla y con un físico que podía presumirse endeble logró transformarse en un futbolista profesional que alcanzó una performance superlativa.

Ya en la preadolescencia, su destreza en el fútbol causaba asombro en las barriadas del conurbano bonaerense sur donde su familia se estableció.

Era común que a él -aún con 11 o 12 años de edad- muchachos veinteañeros fueran a buscarlo a la casa para que se sumara al equipo barrial que jugaba campeonatos por plata entre adultos.

Allí, en esas contiendas con canchitas desparejas y escasas matitas de césped, el niño sobresaliera por sus gambetas y sus goles tras haber sorteado marcas pegajosas y no pocos golpes.

No extrañó, entonces, que Independiente de Avellaneda lo haya incorporado a sus divisiones inferiores a temprana edad.

Cuentan, quienes lo conocieron de pibito, que más de una vez lo convocaban futbolistas de primera para que lanzara tiros de esquina en las prácticas - lo hacía con una precisión tan notable como la relación fuerza/dirección que tomaba el envío -.

Oscar Ruggeri, nada menos, fue quien - como entrenador - lo hizo debutar en la primera con apenas 15 años, un mes y tres días de edad.

El ojo avizor de César Menotti ya le había detectado similitudes con Romario debido a la combinación de piernas arqueadas, muslos desarrollados y el centro de gravedad bajo.

En su salto desde la Argentina a Europa sumó conquistas de continuo y entre éstas se toma como referencial al histórico gol contra el Queen Park Rangers a los 93'20", que le permitió al Manchester City ganar la premier League luego de 44 años de espera.

"Nací para jugar al fútbol y solo quería hacerlo donde pudiera, con quienes pudiera y contra quien fuera", solía decir.

Como cualquier pibe del potrero y del campito.

A lo Kun, ese desfachatado con picardía y esencia de crack.