Mientras nos preocupamos por la segunda ola del virus y su impacto en la provincia, acudimos a profesionales del medio para que nos contaran que les dejó la primera, la llegada de un enemigo desconocido y letal, que es lo que les dejó la pelea desigual que debieron afrontar ante el desconocimiento y el obligado aprendizaje para poder darle batalla. Aquí sus experiencias

Por Luis Martínez            redacción Jornada

La llegada del virus trastocó nuestras vidas en todos los aspectos, mucho más a quienes están en al lado de la Salud y comenzaron a atender a las personas afectados por Covid-19. Eso llevó en las distintas especialidades médicas a, primero conocerlo, y, segundo, ver como se lo combate para evitar su golpe, a veces muy tibio y, otras, tremendo, letal.

Es por ello que les pedimos a algunos de ellos que nos contaran su experiencia y esto nos dijeron.

Desde el Hospital Santa Isabel de Hungría, Claudia Barada junto al equipo de medicina clínica expresaron sus vivencias. Nos contaron “Los médicos del Hospital Santa Isabel Hungría nos preparamos desde muy temprano en el curso de la pandemia por COVID. Hicimos capacitaciones, nos preparamos para enfrentar lo que venía.  El equipo de salud mental hizo reuniones con los distintos equipos que íbamos a enfrentar la situación, para compartir nuestros temores, nuestra ansiedad e incertidumbre frente a lo no conocido”.

El impacto de lo desconocido

Todo el equipo al principio presentaba mucha ansiedad por lo que se venía, veíamos las imágenes de Italia, de España…y no sabíamos qué iba a ocurrir en Argentina. Una vez que tuvimos el primer paciente en Mendoza sabíamos que el momento había llegado..que era una cuestión de días a más tardar semanas que comenzáramos a tener casos en la Institución.

“Teníamos  miedo cuando volvíamos a nuestras casas…el miedo de contagiar a nuestros seres queridos…el miedo de que esa tosecita que nos dio fuera Covid…el tomarnos la temperatura y esperar esos segundos eternos que no nos marcara fiebre”.

Los duros momentos que atravesaron

“El grupo tuvo su peor momento con nuestro primer paciente grave, quien luego de estar unos días en la internación en sala general, empeoró y debió pasar a Terapia Intensiva. Con mucho temor él sabía que quizás no iba a volver de ese traslado…se despidió de médicos y enfermeros que lo habían atendido..y de su familia por teléfono…con lo poco de aire que podía tener…y nos dijo algo muy importante…”ahora quizás me estoy por morir…qué chicos veo a todos los problemas ahora”…

“Así partió nuestro primer paciente grave a Terapia Intensiva. La médica a cargo lo despidió, segura, diciéndole que se iban a volver a ver… que todo iba a estar bien… Le dio esperanzas y mucha fuerza… Luego la médica esperó tranquilamente entrar a la sala de médicos, encontrarse con todos sus compañeros… y en ese momento pudo soltar sus lágrimas. Lágrimas de dolor y miedo”.

“De a poco…sentimos cómo la cantidad de casos y los pacientes graves fueron subiendo en número en forma exponencial… Día a día había motivos de tristeza y de alegría… Vivimos un gran tiempo de incertidumbre y angustia con la esperanza que terminara pronto”.

El regreso después de enfrentar a la muerte

“Pudimos ver cómo muchos de los pacientes que estuvieron críticos y al borde de la muerte volvían a la sala general ya sea para volver a la casa, y muchos de ellos a recuperarse lentamente de las consecuencias que la enfermedad había provocado en ellos. Algunos no podían moverse bien, otros quedaban con una traqueotomía para poder respirar bien, otros requerían oxígeno…dentro de otras secuelas… De a poco aprendimos a aplaudir lo pequeño, alegrarnos cuando jugaban al ta te tí…cuando escribían…cuando tenían aire como para poder inflar un globo…cuando podían hablar de nuevo”.

“Ha sido un año de mucho aprendizaje y mucho dolor. Vimos partir a seres queridos, a colegas, a gente muy querida… Muchos también de los miembros del Hospital también padecieron la enfermedad… Todo era nuevo, mucho y extraño a la vez”.

“La verdad, parece que pasó mucho tiempo y sólo ha sido un año. Dentro de nuestros corazones ya no somos los mismos,  Aprendimos a vivir el día a día y a cuidarnos mucho más que nunca. Aprendimos a saber disfrutar la salud, tan poco valorada, la libertad, que creemos que es un derecho y ahora es un deseo”.

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“Esperamos que llegue algún día el fin de esta pandemia con mucha esperanza. Nos enfrentamos a esta segunda ola más experimentados, ya sin miedo y sin la angustia de antes… Pero igualmente como profesionales de salud no podemos comprender a muchas personas que aún no han entendido la importancia de cuidarse y cuidar a los demás… Vemos con otros ojos al que pasa adelante nuestro con un barbijo mal colocado…al que no lo usa.. el que dice que no es necesario”.

El tiempo de la rehabilitación

Una de las consecuencias en los pacientes que cursan con Covid 19 es que presentan secuelas funcionales al permanecer largos períodos de tiempo en ventilación mecánica y sin movilidad.

Santiago Falconi, médico especialista en rehabilitación contó su experiencia personal y profesional y nos dijo “hubo muchas interconsultas de terapia intensiva ya que el paciente crítico genera una patología que se llama polineuromiopatía, que es una afectación de nervio periférico y musculo en donde hay una debilidad muscular que puede afectar a los cuatro miembros y a veces puede dejar secuelas no solo de la internación sino secuelas de por vida con alguna debilidad en un brazo una pierna o en una mano”.

Las consecuencias de la internación en terapia intensiva

Agregó Falconi, “esa internación prolongada con esa patología genera mucha dependencia para todo, para moverse en la cama, para vestirse, para comer. El estar tanto tiempo en la cama a veces genera lesiones en la piel que se llaman lesiones por presión o úlceras por presión que es una de las cosas que he visto mucho. Además, todo lo que generan las acciones invasivas como traqueotomía, uso de sonda nasogástrica, uso de sonda vesical, a veces pañales con mucha dependencia física”.

“Luego los problemas respiratorios, acción que a veces queda comprometida bastante tiempo en pacientes que han hecho insuficiencias respiratorias severas que demoran un tiempo en recuperar su capacidad respiratoria normal, he visto pacientes que demoran meses,  es otra de las áreas que afecta esta enfermedad. Es decir, la parte musculo nerviosa, la parte lesiones en piel son algunas de las secuelas que observé en la primera ola del virus”.

Y del quore ¿Cómo andamos?

Uno de los factores a tener en cuenta en los controles es el cardiológico por eso recurrimos a Mauricio Ahumada especialista en el tema que explicó a Jornada “padecimos mucho la etapa de la cuarentena total asistiendo especialmente a los pacientes internados con o sin Covid pero con patologías cardíacas”, señaló.

“Otra dura etapa fue cuando se contagiaba un compañero y lo tenían que aislar por lo que nos recargábamos sus compañeros con largas guardias. Los cardiólogos nos tuvimos que acostumbrar a tratar pacientes de terapia intensiva, algo a lo que no estábamos acostumbrados y todo el stress que generaba el hecho de los contagios entre nosotros. Además, que las consultas ambulatorias en consultorios estaban cancelados por lo que no podíamos ver a nuestros pacientes, no podíamos seguir con su medicación lo que se complicó notablemente la situación”, dijo.

Cómo es dirigir un hospital en pandemia

El director del nosocomio, Leonardo Barbato nos dejó su experiencia a la hora de administrar recursos en medio de una pandemia desconocida nos contó: “nuestra realidad nos muestra que hemos tenido un incremento exponencial ante esta segunda ola y sin duda la ocupación de camas, la complejidad de los pacientes, más jóvenes que los del año pasado nos hace estar atentos a tener en forma más estricta el triach del hospital, tener los insumos que todos van a requerir, aplicar todos los cuidados necesarios, fortalecer psicológicamente a todo nuestro personal”.

“Los profesionales están muy cansados después de un año atípico en la historia de la salud de Mendoza. Y hoy nuevamente tenemos que ponernos al pie del cañón y nos hace redoblar el esfuerzo. Esfuerzo que vamos a hacer y que vamos a cumplir diseñando nuevos protocolos y reafirmar los que nos sirvieron el año pasado para que podamos tener la mejor atención de los pacientes con los mejores resultados que todos queremos obtener”.

La puesta a punto del hospital

“Hemos logrado que todos los servicios puedan ir implementando sus protocolos de trabajo y tratar de que este crecimiento mucho más rápido de la enfermedad nos permita poner a punto al hospital. Tenemos una ocupación muy alta en área Covid, en internación en clínica médica y la zona de terapia intensiva que es la zona que quizás más lo padece y donde más intenso es el trabajo”.

“Hoy más que nunca tanto el sector privado como el público todos tenemos que ser una sola cosa sino va a ser muy difícil disminuir o amortiguar este golpe que vamos a recibir con este brote o esta segunda ola que nos da un incremento día a día muy elevado de casos y esencialmente de los casos sintomáticos graves. Así se prepara el hospital con su disponibilidad de camas, su recurso humano que en  su calidad y amplitud es una fortaleza del hospital, tener todo en uno nos va a permitir sostener a nuestros pacientes de la mejor manera posible. Estamos muy preocupados pero eso nos impulsa a prepararnos en tiempo y forma”.

Es obvio que la segunda ola ya está con nosotros, los altos números de contagios diarios así lo indican por lo que ante un operativo de vacunación con demoras no debemos relajarnos y olvidar las medidas de prevención, aún efectivas para darle pelea al virus. Por eso es importante la responsabilidad social de todos para cuidarnos y hacer más leve la pelea de todo el sector de la Salud.

Nota del autor: Los médicos consultados son responsables de mi recuperación tras haber cursado la enfermedad, en ellos vaya a todos los profesionales y personal del hospital Santa Isabel de Hungría el enorme agradecimiento, muchas gracias.


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