Los jóvenes vendedores quedaron atrapados en Entre Ríos, y desde ahí comenzó una odisea para volver a su hogar.

La cuarentena obligatoria decretada el 20 de marzo pasado ante la pandemia por el coronavirus sorprendió a miles de argentinos en diferentes partes de mundo y del país. 

Entre ellos se encuentran Nathaly y Franco, dos vendedores ambulantes de Luján de Cuyo, que habían salido en noviembre de la provincia y a quienes el aislamiento los agarró en Nogoyá, Entre Ríos. Desde ese momento emprendieron un tortuoso regreso hasta Mendoza, que incluyó caminar varios kilómetros por las rutas de nuestro país y hacer dedo.

En diálogo con Diario Jornada, Nathaly explicó: “Salimos en noviembre del 2019 de Mendoza. Viajamos a San Luis, Córdoba, Buenos Aires, Mar del Plata y Entre Ríos. Fue allí donde nos agarró la cuarentena”. 

“Ya desde ese momento no pudimos viajar más. Mientras se estiraba la cuarentena nosotros nos quedamos sin plata y sin comida. Nos sacaron de donde alquilábamos para dormir por falta de dinero”, añadió.

Ante este contexto tomaron la decisión de emprender el regreso a Mendoza de la manera que fuera, y lo hicieron haciendo dedo y a pie: “Nos tocó caminar y hacer dedo hasta llegar a Rosario. Una vez allí fuimos a la terminal, pero no pudimos subirnos a un colectivo de repatriación porque nos dijeron que estaban los cupos dados”. 

Sin embargo Nathaly asegura que ellos llenaron en dos oportunidades los cupos, y que contaban con todos los permisos correspondientes para volver, pero nunca obtuvieron respuesta. Con este panorama, y ante la imposibilidad de comprar un pasaje para regresar (está suspendido el transporte), Nathaly y Franco comenzaron a caminar nuevamente. 

“Salimos por la ruta y caminamos hasta que encontramos a la Policía. Ellos nos llevaron a una unidad sanitaria para chequear que estuviéramos bien de salud, y luego nos llevaron a un hotel para que podamos descansar”, explica.

Fue así como, caminando y haciendo dedo a camioneros y policías, lograron llegar hasta la ciudad cordobesa de Río Cuarto. “En ese trayecto fuimos entregando ropa y calzado a la gente para alivianar nuestro equipaje”, agrega Nathaly, y luego explica: “Veníamos comiendo muy mal, agua y galletitas que nos daba al gente”.

Una vez en Río Cuarto decidieron seguir caminando y lo hicieron hasta Vicuña Mackenna, por donde pasa la Ruta Nacional Nº7 que llega hasta Mendoza. “Llegamos y nos acostamos a dormir en una estación de servicio. Finalmente nos llamó un camionero que se había enterado de nuestra historia, nos fue a buscar y nos trajo hasta Mendoza”, concluye la joven. 

Finalmente, y luego de varios largos y agotadores días, Nathaly y Franco lograron llegar este fin de semana a Mendoza, se reencontraron con su familia, y ya están cumpliendo con la cuarentena obligatoria en su hogar.