Advierten que será una “temporada protocolizada” y descartan la posibilidad de llevar a cabo hisopados a los turistas que ingresen a las ciudades de la Costa. 

Un funcionario del gobierno bonaerense lo resume con crudeza: “Quizás para estas vacaciones lo mejor sea alquilar una quinta con pileta y no aglomerarse en la costa”.

La frase apunta a una preocupación latente que expresaron varios intendentes en el último mes y medio respecto a cómo será la temporada de verano atravesada por la pandemia y cobra mayor relevancia si se tiene en cuenta que en las últimas semanas los contagios golpean con más fuerza al interior de la Provincia que al área metropolitana.

En lo formal, el gobernador Axel Kicillof inauguró una mesa de diálogo con los jefes comunales de los municipios de la Costa Atlántica la semana pasada para comenzar a definir cómo será la temporada de verano de 2021, aunque en lo informal, los funcionarios del Ejecutivo provincial escuchan la preocupación de los intendentes desde fines de julio, principios de agosto por las pérdidas que podría implicar para el sector turístico, sobre todo luego de seis meses sin ningún tipo de actividad, con hoteles cerrados y sin movilización de turistas en los fines de semana largos.

En la gobernación ya imaginan una temporada “muy protocolizada y normativizada”, según anticipan funcionarios del Ejecutivo bonaerense. Si bien la expectativa es que la curva de contagios se desacelere, se manejan con cautela y ejemplifican que en pleno verano europeo se registraron rebrotes, aumentaron los casos de coronavirus y se debió dar marcha atrás con el esquema de reaperturas.

Más allá de que los municipios ya tienen preparados varios protocolos, el gran problema que enfrenta la próxima temporada de verano es la movilización de los turistas hacia la Costa y la capacidad de respuesta que puedan tener los hospitales ante un eventual brote de COVID-19. En Mar del Plata, por ejemplo, la ocupación de camas de terapia intensiva está por encima del 80 por ciento.

El caso La Feliz es clave porque allí se encuentra el Hospital Interzonal Allende, que recibe pacientes de 17 municipios de la costa atlántica. “Pensar la temporada sólo con ese hospital más el modular es complejo”, detalló un colaborador del intendente marplatense, Guillermo Montenegro. En la Provincia evalúan que, si bien se puede incrementar la cantidad de camas de terapia, se trata de un “recurso finito”.

“Tenemos varios escenarios, con vacunas o sin vacunas, no sabemos cómo va a ser la temporada, pero habrá que apelar a la responsabilidad individual y ciudadana, necesitamos que las personas se cuiden, no tenemos suficientes de camas terapia intensiva en toda la costa para atender a la enorme demanda que puede haber si se produce un brote”, aseguró el jefe de Gabinete del Ministerio de Salud bonaerense, Salvador Giorgi.

En la Provincia tampoco ven viable la posibilidad de exigir hisopados negativos a los turistas, debido a la gran demanda de logística que implicaría. “Es imposible e impracticable procesar suficientes muestras de PCR. Sólo a Mar del Plata entran más de cuatro millones de turistas en toda la temporada”, agregó Giorgi.

“Pensar en la temporada va a ser complicado si no se ameseta el modo en que viene la gente. La mayoría llega en micro, una actividad que todavía no fue autorizada. Esperemos que se den las condiciones”, resumía un intendente opositor de buen diálogo con Kicillof.

Aunque con reglas, protocolos y restricciones, en la Provincia de Buenos Aires creen que algún tipo de temporada va a haber, aunque aclaran que de ningún modo será como en los últimos años.

En Mar del Plata recuerdan que el último verano fue el mejor de los últimos treinta años y que sólo en febrero recibieron dos millones y medio de personas. “El turismo representa entre un 18 y un 20 por ciento del producto bruto marplatense”, grafican, y lamentan que por la pandemia este año no pudieron recibir al turismo vinculado a convenciones.

En varios municipios los empresarios se apresuraron a presentar protocolos sanitarios para garantizar el desembarco turístico que permita el repunte, luego de un año en el que todos los sectores de la economía y los servicios perdieron por efecto de la pandemia.

En Villa Gesell ya lanzaron una app para que los turistas puedan verificar en tiempo real la ocupación de las playas para cumplir medidas de distanciamiento.

En Pinamar apelarán al turismo con propietarios no residentes con estadías más largas y menor rotación y tampoco descartaban el desarrollo de una aplicación móvil vinculada al turismo.

En general, los hoteles y hosterías deberán reforzar las tareas de limpieza. El desafío clave es también por lo que ocurra con el sector gastronómico y en las playas, los dos lugares donde más se pueden producir aglomeraciones.

En los balnearios marplatenses, por ejemplo, ya prevén controles de temperatura, uso de barbijo obligatorio, dispensers de alcohol en gel y tope de seis personas por carpa y cuatro por sombrilla, siempre con distancia.