La mendocina María Puebla que vive en Madrid cuenta su experiencia

Vale, ahora que ya tengo tu atención vamos a lo siguiente: ¿cómo lo llevas? y ¿cómo crees que lo llevaremos después?

Las mamás a las que nos toca estar solas con nuestros hijos creo que la tenemos un pelín más fácil. En principio, porque no estamos solas y, segundo, porque tenemos a nuestros peques con nosotras, lo obvio pero no tanto. Sabemos que ambos estamos bien y así nos acompañamos, nos tocamos, nos acariciamos y nos besamos. Cosas comunes del día a día pero que no todos pueden hacer, y justamente por estos días. Otra cuestión es que, sorpresivamente o no, los niños se están portando lo siguiente a fenomenal. En el chat de los padres del cole no falta el día que una madre comparte su asombro por lo bien que se portan sus hijos. Que los peques son positivos, cariñosos y se entretienen con nada son verdades grandes como una casa. Bueno, por estos tiempos las casas ya no nos parecen tan grandes y lo que antes teníamos como verdad tampoco hoy lo es tanto. Y es que el Covid-19 se ha encargado de poner en el tapete varias cuestiones que antes parecían inamovibles. O por lo menos cosas de las que antes no había escuchado tanto debate.

En principio: que no podemos vivir aislados, o a lo mejor sí, pero con una cierta dosis de contacto y físico. Ya, parece una obviedad, pero ahora que lo estamos pasando porque antes todos creíamos que el mundo online podía reemplazar al off line. Está claro que el teletrabajo es una nueva forma de empleo que vino para quedarse en muchas áreas. También funciona súper bien en todas las actividades de ocio y hasta en educación. Mis hijos vienen haciendo tareas del cole desde que empezó el confinamiento. Todos los días trabajan más de dos horas seguidas en sus cuadernos hasta que hacemos un parón para comer algo, vemos algún tutorial que nos mandan las maestras, aprovechamos los canales de pelis gratis o hacemos gimnasia. En salud, si la cosa no es grave, hemos podido resolver varias cuestiones por video llamada. Algo que nos han habilitado desde la seguridad social y, más aún, desde la privada.

¿Qué es lo que más extrañas? Ver la gente en los bares, cruzarme con las personas con las que siempre lo hago de camino al trabajo, mi trabajo, dejar mis hijos en el cole para hacer mis cosas, hacer mis cosas, encontrarme con amigos en los bares, los almuerzos familiares, ir al cine, correr por el parque, caminar por donde se me de la gana, tomar sol. Qué es lo que más extrañas Felipe (mi hijo de 9 años)? Mis amigos de fútbol, mis amigos del cole, mis amigos del parque, el fútbol, las clases de boxeo, el parque, respirar el aire fuera de casa, caminar. Qué es lo que más extrañas Fifi (mi hija de 7 años)? Mis amigas del cole, mis amigas del parque, el parque con mis amigas, mis amigas de flamenco, mis primitas mellizas.

Mis hijos no tienen miedo, quizá porque yo tampoco lo tengo. Y cuando me lo preguntan se los digo: “Mami, vos tenés miedo?” “No hijo, pero tenemos que ser responsables”.

No sé si esta pandemia vino a decirnos algo en concreto, algo en particular, una sola cosa, clara, transparente y trascendental. No soy muy devota de ese tipo de ideas. Sin embargo sí soy (y gracias mamá por enseñármelo) de las que creemos que está bueno, que es más responsable y generoso, aprovechar las dificultades para pensarse, reflexionar, analizar y analizarse, criticar y criticarse, elegir un plan de acción habiendo contemplado alternativas, discutirlas y, algo no menor, ponerlas en práctica sistemáticamente para después volver a pensar, discutir, analizar y decidir si ese camino es el adecuado o no.

No soy de las personas que más experiencias ha tenido en la vida, pero algo he visto (y estudiado, obviamente) sobre cómo encaramos o afrontamos situaciones difíciles y súper difíciles, como la que nos toca ahora a todos. Y es que un mismo hecho puede ser interpretado de millones de maneras diferentes por cada persona, pero lo más probable es que cada uno lo haga como viene haciéndolo hasta ese momento, de la misma manera, usando las mismas estrategias de afrontamiento: si sos de echar la culpa afuera, ahora lo vas a hacer más que nunca, si sos de los que asumen responsabilidades entonces te vas a autocriticar y vas a pensar el qué y el cómo antes de hacerlo. Que no hay mucho más la verdad. Sos externalizador o internalizador. Los especialistas dicen que podes ser un poco de cada, pero que siempre con una preponderancia en un estilo por sobre el otro. Y está buena la complementariedad (¡siempre que el padre de tus hijos no sea externalizador y vos internalizadora!) para pensar distintas alternativas a las cosas. Pero no está tan bueno cuando te quedas siempre en la misma. Creeme que no está nada bueno.

Y entonces aparecen situaciones como esta, la del coronavirus, que detiene el mundo entero. Yo no recuerdo en mi historia personal otra situación similar. Y creo, espero, no se repita. Situaciones que te obligan a estar encerrado las veinticuatro horas ¿Qué vas a hacer con ese tiempo? ¿Lo mismo de siempre? ¿Cuarenta días, o más, con la misma cantaleta? Bueno pues, si es así, no esperes mucho más de los demás. Pasarás estos días tirando horas a la basura y puteando más de lo habitual, quizá.

Son muchas las personas que en mi entorno hablan de miedo al contacto, a espacios con gente. En el súper he visto hasta cansarme gente que salta cuando estornudo o cuando otro tose cerca suyo. Que lo de cerca también es otra cuestión por estos días: menos de un metro con otra persona y preparate para que te abran los ojos como platos y hasta te caguen a pedos. No es una fobia, porque no es irracional en estos momentos, pero que el miedo está está y que existe la posibilidad de que nos demoremos un poco en volver a la “normalidad”, también está ¿Habrán trastornos de estrés postraumáticos?, pues si, es una situación que para muchos está siendo vivida como de terror, estamos más irritables, con desorganización del sueño, bebiendo un poco más de lo habitual quizá, en estado de alerta constante, con un sentimiento de desesperanza hacia el futuro algunos, y unos cuantos síntomas más que pueden googlear perfectamente.

¿Va a cambiar nuestra forma de relacionarnos? Creo que eso es obvio. Lo que no lo es tanto es durante cuánto tiempo y de qué manera. Nos tocará irlo aprendiendo en el camino. A mí por momentos me dan unas ganas locas de ir a encontrarme con gente, dar besos y abrazarme, después se me pasa, cuando me acuerdo del coronavirus, como el meme.

Esto es una crisis y, como todas las crisis, marcan un antes y un después. Seguramente el cambio será más evidente en algunas áreas y en otras no tanto, pero si hacemos un buen equilibrio de nuestra forma de analizar las cosas quizá logremos entender que se trata de un planeta y que si no nos cuidamos entre todos estamos en el horno. Pensá en la salud, en la ecología, en las guerras, en el capitalismo, en el feminismo, en los países del primer mundo, en China, el calentamiento global, pensá en lo que quieras o puedas, pero pensá, no desperdicies el tiempo, no lo tires a la basura. Analizá y analizate. Seguro que algo en vos puede mejorar. Que este momento histórico sirva para que, por lo menos, cada vez que te encuentres con alguien, si te volves a encontrar con esos alguien, te acuerdes que tenes otra oportunidad, que estás vivo ¿Qué vas a hacer con eso?