La sencillez de sus palabras resalta el mensaje. Un romántico de la enología como lo es el destacado enólogo Carlos Vargas, gerente general de la Bodega Pont de Reus, recogió el guante que arrojó Cervecería Quilmes hace un par de días atrás en donde criticó con dureza la industria del vino.

Quién es también dirigente de Independiente Rivadavia contó sus sensaciones al respecto amparado en palabras sólidas, reales, esas que se entienden a la legua. No chamulló. Fue al hueso y lo hizo en el programa “Para Vivir” que se emite por Radio Jornada (91.9).

Carlos Vargas en Radio Jornada (91.9).

El vino en lata ya ocupa un lugar en las heladeras de mercados y vinerías en las principales ciudades argentinas. El producto lanzado para la temporada de verano competirá con las cervezas y frizzantes. Las bodegas quieren conquistar nuevos consumidores y apuestan al aluminio como un envase fácil de transportar, que se enfría más rápido y es adaptable a distintos momentos, como el consumo individual. Ante esto, Vargas, lanza su opinión sobre el tema.

“La verdad es que a veces duele cuando las verdades las dice otro. La Cervecería Quilmes habla mal de la competencia y eso no es bueno, pero sí es bueno desde el punto de vista de la enología captar ese mensaje que está bastante instaurado en el consumidor de vino. Creo que llegó el momento en que la enología, la vitivinicultura en Mendoza haga una autocrítica. No queda otra que realizarlo. Hay que preguntarse porque hemos perdido tantos consumidores de vino en los últimos 25 años. Quizás existan un montón de razones, pero lo más importante es la autocrítica. Tampoco hemos sabido mantener en este tiempo la calidad de los vinos. No está bueno que la crítica venga por parte de la competencia pero una vez que vino, bienvenida sea. Debemos aprender y aceptar que ese es el comentario que está instaurado en la calle. Muchas veces la calidad de los vinos con los precios inmorales que suelen tener los vinos hace que el consumo decaiga notablemente. No niego que el spot produce algún escozor pero te hace ver que la enología se tiene que replantear varias cosas” dijo el gerente de la Bodega Pont de Reus.

“La venta del vino en lata es novedosa. Uno de los grandes problemas que tiene la vitivinicultura es que no encontrás al cliente. Vos no podes tener un negocio sino conocés muy bien al cliente. La pregunta aquí es la siguiente. ¿Estás seguro que hoy por hoy el mercado está demandando vino en lata? O tan sólo es una novedad simpática para presentarla y mostrarla. Si estamos seguros que el mercado está desesperadamente pidiendo vino en lata bienvenido sea el negocio, bienvenida sea la oportunidad. Sí es una cuestión de marketing solamente analicémoslo si esa es la manera correcta de comercializar el vino. La Argentina tiene un problema que es el excedente de vinos. Sí se lo vamos a apuntar al vino en lata para disminuir ese excedente de vinos que hay en el mercado es un gran error. Digamos que vendemos diez millones de latas en latas de 400 centímetros cúbicos. Eso nos da un total de cuatro millones de litros, es decir, el excedente va a seguir existiendo. Sí esto es para ocupar todas las góndolas, lo van a poder manejar las empresas que tengan una gran participación en ese tema. Sí es para probar que la venta puede ser exitosa, tenemos un serio riesgo que es con quienes vamos a competir nos pisen la cabeza. Vamos a competir con nuestra lata en una heladera, en un bar, en un drugstore o en un supermercado con gaseosas de gran renombre, cervezas de mucho peso, bebidas energéticas de mucho peso. No va a ser una competencia fácil” dice quien además es dirigente de Independiente Rivadavia.

“Desde el punto de vista marquetinero parece simpático esto del vino en lata. No sé si está el cliente descubierto y no hay empresa si no hay cliente y ese es el gran problema que tiene la enología” aclara el distinguido enólogo. 

“La enología hace grandes vinos que cuestan cuatro mil pesos la botella. Eso está fantástico pero no está el cliente por eso es importante resaltar que si no hay cliente no hay empresa, si no hay cliente no hay bodega. Ojala que la gente que está incursionando en la venta del vino en lata haya encontrado el cliente” contó Vargas en la señal del Grupo Jornada.

Si vos me decís que se está analizando por estos días volver a la vieja damajuana con vinos de calidad y ya la cosa me gusta porque eso significaría que el vino volvería a ser una bebida popular. Te diría que habría que hacer un gran análisis de los precios inmorales de los vinos para que vuelvan a tener precios lógicos y desde ese punto de vista sacarle al consumidor la culpa de tomar vino y la culpa de gastar mucha plata para tomar un buen vino” razona y fundamenta.

“En los años 70’ se vendían cien litros de vino per cápita hoy se venden quince, dieciséis. Los precios de los vinos hoy por hoy son inmorales. Seguramente me van a decir que hay que gente que los paga y eso es verdad pero también es verdad que quedan treinta, cuarenta bodegas en Mendoza. Lamentablemente estamos manejando la vitivinicultura  en Mendoza con capitales extranjeros, con economías dolarizadas. Tenemos que volver a tener una enología popular, volver a emocionarnos con los vinos que tomamos, ese es todo el mensaje, lo demás es muy complicado porque cuando empezás a buscar en el vino el sabor a casis, maracuyá o gustos y olores que no están en la emoción del consumidor normal. Ese es el problema de la enología. Se habla tanto del vino que el que es consumidor, se corre, se aleja, no se enamora. Vos te tomás un vino y te dicen que tienen que encontrarle melocotón maduro, maracuyá verde del norte de Brasil. Terminás diciendo mejor me voy a tomar una cerveza. Te tienen que decir que te vas a tomar un buen vino y ya está” explica con fervor sobre el final de la nota.


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