Se trata del proyecto “Cultivando Inclusión con Energías Renovables”, que quedó seleccionado dentro de los 10 finalistas del Premio Cemex-TEC, organizado en México. ¿De qué se trata?

Una vez más, la Universidad Nacional de Cuyo es reconocida a nivel internacional. En esta ocasión, se trata del proyecto “Cultivando Inclusión con Energías Renovables”, que en mayo pasado se presentó a la convocatoria del Premio Cemex-TEC y quedó seleccionado para la fase final junto  a otros 10 trabajos de todas partes del mundo.

Natalia Spano, coordinadora del área de biocombustibles del Instituto de Energía de la UNCUYO. Ella contó de qué se trata la iniciativa presentada y cómo surgió la idea de participar en esta contienda, organizada por el centro multidisciplinario de México y que premia solamente a tres presentaciones con un bono económico de 10 000 dólares. 

El proyecto “Cultivando Inclusión con Energías Renovables”, se basa en la construcción de un biodigestor que produce biogás a partir de los residuos orgánicos que se generan en la Colonia Granja Penal Gustavo André, ubicada en el departamento de Lavalle. Este trabajo se viene realizando desde 2018 en conjunto entre la UNCUYO, la Facultad de Ciencias Agrarias, el INTA, el Instituto Energía, la DGE y el servicio penitenciario. 

Natalia Spano, una de las que encabeza este proyecto, comentó que la idea comenzó cuando fueron a visitar a los internos porque tenían problemas con la generación de residuos, ya que el penal cuenta con granjas, huertas y otras iniciativas. 

Sobre esto, Spano se explayó: “Tenían algunos problemas con la generación de residuos por los guanos de animales, los residuos de la huerta y del comedor. Además, tienen un proyecto productivo de hongos comestibles y por esto gastan bastante gas, que no llega hasta allá, utilizan gas de garrafa. Entonces, buscamos darles una capacitación en eficiencia energética y energías alternativas, instalando un biodigestor en el penal para que genere biogás con los residuos del lugar y que se pueda aprovechar para el proceso de los hongos comestibles. De esa manera, pueden reducir la cantidad de gas y reciclar todos los residuos que ahí generan”.

El biodigestor es un tanque de 2750 litros. Ahí se genera el gas y se acumula en otro tanque, que produce una reserva de fluido de 1000 litros.

“No está funcionando todavía porque se empezó con pequeñas capacitaciones y no había presupuesto. En estos momentos, hemos recibido una financiación de los proyectos Mauricio López; no es mucha plata, pero con donaciones hemos podido encontrar varios materiales y la instalación está en el 70 %. Están instalados todos los equipos grandes donde se produce y se acumula el gas, pero no están hechas las conexiones, que sería la unión de los caños hasta el lugar donde se va utilizar el gas”, manifestó la coordinadora del Instituto Energía.

Con respecto a las capacitaciones, se vieron modificadas por la pandemia, ya que no dejan ingresar a nadie al penal porque los internos se encuentran aislados. Sobre esto, Spano comentó que les dejaban manuales de construcción de biodigestores más algunas tareas, después las pasaban a retirar y, posteriormente, les enviaban las correcciones. En total, realizaron tres espacios de formación, donde participaron alrededor de 15 personas por cada preparación.  

La mención del premio Cemex-TEC

El Premio Cemex-TEC cuenta con cuatro categorías a nivel global: Emprendedores Sociales, Transformando Comunidades, Emprendimiento Comunitario y Acción Colaborativa. El proyecto “Cultivando Inclusión con Energías Renovables” fue presentado en la categoría Emprendimiento Comunitario, orientado a proyectos productivos de transformación social comunitaria que tengan al menos un año de implementación.

“Me llegaron varias líneas de financiamiento y me apareció la de Cemex, que es orientada a emprendedores comunitarios, aplicando energías pero con una mirada más social, así que me pareció que el proyecto encajaba bastante bien. Pasamos todos los formularios, las etapas del proyecto, y quedamos dentro de los 10 ganadores. Ahora estamos esperando al 2 de octubre, cuando se eligen a los 3 ganadores y el premios es de 10 000 dólares para utilizar en el proyecto”, manifestó Spano.

A la vez, la integrante del proyecto confesó las diferentes complicaciones financieras que han tenido durante el trayecto del emprendimiento y manifestó que solamente han recibido donaciones materiales, pero no económicas. “Los ‘Mauricio López’ eran 40 mil pesos, no más. Hemos recibido materiales, no dinero; los tanques nos los donaron del INTA y de la Facultad de Ciencias Agrarias, y hemos recibido plata desde la DGE para solventar los viáticos de los viajes a Lavalle. Después, todos estamos ad honorem”, concluyó Spano.