Jackie Stallone, madre de Sylvester Stallone, fue astróloga, bailarina, promotora de lucha libre femenina y creadora de la rumpología, una disciplina que lee el futuro en los pliegues de las nalgas

Jacqueline Stallone, madre de Sylvester Stallone, falleció a los 98 años, según informó en las redes sociales otro de sus hijos, el cantante Frank Stallone. La celebridad estadounidense no solo era conocida por ser madre del famoso actor del cine, sino que antes había desarrollado diferentes trabajos en el mundo del espectáculo, también en la lucha libre femenina, pero se hizo más popular en la década de los 90, cuando fue astróloga de varias estrellas de Hollywood.

“Era una mujer extraordinaria, entrenaba todos los días, llena de coraje y sin miedo. Murió mientras dormía como había deseado. Era una persona muy excéntrica y extravagante… Vivió la ley seca, la depresión y la Segunda Guerra Mundial. Hablaba con ella durante horas sobre los años 20, 30 y 40. Fue una lección de historia”, escribió su hijo Frank en su perfil de Facebook. “Su mente estuvo tan aguda como una navaja hasta el día en que murió. Mi hermano Silvestre la cuidó como una reina durante toda su vida”, añadió en su comunicado oficial.

Conocida como Jackie Stallone, nació Jacqueline Frances Labofish el 29 de noviembre de 1921 en Washington. Se escapó de su casa a los 15 años para trabajar durante su juventud como trapecista de circo, bailarina, corista en un club nocturno y peluquera, hasta que la intrépida mujer se casó con el italiano Frank Stallone en 1945 y vivió una vida bastante más tranquila.

Jackie Stallone llegó a ser mucho más que la madre de una estrella de Hollywood. Astróloga, bailarina, promotora de lucha libre femenina… “Estoy segura de que mis hijos se avergüenzan de mí. Creen que debería estar en casa ocupándome de mis asuntos. Pero si me hubiese quedado en casa ellos también estarían ahora en sus casas, y Sylvester no estaría haciendo esas películas que hace. Estaría viendo la televisión”, señaló en 1988 a la revista People.

Stallone fue la primera mujer en tener un programa de televisión diario sobre ejercicio y levantamiento de pesas, y luego abrió un gimnasio solo para mujeres, llamado Barbella’s, en Washington. Promovió la idea de que no solo la elegancia es primordial para las mujeres. “Yo siempre estaba con guantes de boxeo, mientras otras chicas se preocupaban por verse atractivas. Para mí, ese era el estilo de vida que resultaba natural”, contó en una entrevista a Sports Climax, en la que también habló de su pasión por la lucha libre.

En la década de los 80, Jackie participó en el programa televisivo G.L.O.W.: Gorgeous Ladies of Wrestling -en el que se basa la famosa serie de Netflix-, con el nombre de Mamá Stallone, una entrenadora de lucha libre que rapeaba para animar a sus compañeras y en 2005 con más de 80 años llegó a participar en Gran Hermano VIP en la edición de Reino Unido y donde coincidió con su ex nuera Brigitte Nielsen, que estuvo casada con Sylvester desde 1985 hasta 1987.

Comenzó su propia línea de ayuda psíquica, en la que se incluía la rumpología, término que acuñó ella misma para la disciplina que lee el futuro en los pliegues de las nalgas. Durante su carrera en la astrología, según escribió en su sitio web, había asesorado a “reyes, primeros ministros, políticos, estrellas de cine, jugadores, generales, gánsters, policías y sacerdotes”.

“Me vuelvo más popular a medida que envejezco. Porque Hollywood le teme a envejecer y yo sí creo que la vejez es tendencia. A todas les gustaría llegar a ser como yo, envejecer como yo. No en un andador, no en un asilo de ancianos”, dijo Jackie en 2013 a Daily Mail.

El aspecto de su rostro también fue un tema controvertido. Si al principio parecía que los años no pasaban para ella, pronto se hicieron evidentes sus constantes retoques estéticos. “Tengo demasiadas cirugías encima. Parece que tengo la boca llena de nueces. Parezco una ardilla”, se río de ella misma en declaraciones a la prensa.

En 1946 dio a luz a su hijo más famoso, Sylvester, al que obligó a entrenar desde pequeño como sus padres habían hecho con ella, y en el 1950, a su segundo hijo, el cantante Frank Jr. Más tarde, fruto de su relación con su segundo marido, Anthony Filiti, tuvo un tercer hijo, una niña que años después también decidiría dedicarse al mundo del espectáculo, la actriz Toni Ann D’Alto, nacida en 1964 y fallecida tras una larga lucha contra el cáncer de pulmón en 2012.