Por Jorge Sosa, Redacción Jornada

Imagen: Archivo Literario Municipalidad de Chivilcoy.

Cronología de la Revolución de Mayo

1806 -1807: Invasiones inglesas: los criollos toman conciencia de su poder.

Cronología de la revolución de mayo

1808: Los franceses invaden España, y Napoleón toma prisionero al rey Fernando VII. Para gobernar en nombre del rey español se forman Juntas, quedando radicada en Sevilla, la Junta Central.

1809: Motín de Álzaga: cese del virrey Liniers y asunción de Cisneros

_____1810_________________

13 de mayo: Arribo de la fragata John Paris, de Montevideo, trayendo noticias sobre la caída de la Junta Central de Sevilla.

14 de mayo: Confirmación de la caída de la Junta Central de Sevilla y la formación en León del Consejo de Regencia, a través de los periódicos británicos traídos por el buque inglés, “Mistletoe”.

17 de mayo: Saavedra es convocado para una reunión en virtud de los graves acontecimientos

18 de mayo: Reunión en casa de Rodríguez Peña, donde Cornelio Saavedra se pronuncia en forma favorable a la revolución

19 de mayo: Entrevista de Castelli como representante del sector civil de la revolución y Martín Rodríguez de los militares, con el virrey Cisneros, para exigirle que se reuniera un Cabildo Abierto.

20 de mayo: Cisneros publica una proclama donde expresa la necesidad de lealtad de los porteños al rey español, y que la sola voluntad de una ciudad no podría influir en la suerte de la América española.

22 de mayo: Celebración del Cabildo Abierto, donde el obispo Lué se manifiesta a favor de la continuación de la dominación española lo mismo que el fiscal Villota; y Juan José Castelli por el cese de esa autoridad, a causa de la disolución de la Junta de Sevilla y el carácter ilegítimo del Consejo de Regencia. Juan José Paso se expresó por la constitución de un gobierno provisorio y la necesidad de consulta posterior a las provincias.

23 de mayo: La votación arrojó 162 votos para la destitución del virrey y 64 por su continuidad. El Cabildo decide que la Junta tuviera al virrey Cisneros como presidente.

24 de mayo: se aprueba la constitución de la Junta propuesta el día anterior con carácter provisional. El mismo día 24 los grupos revolucionarios dan a conocer al Cabildo que reasumían los poderes que el día 22 habían delegado en el Cabildo.

25 de mayo: Renuncia de Cisneros a la presidencia de la Junta Provisional en horas del mediodía. Formación del Primer Gobierno Patrio

Imagen: Archivo Literario Municipalidad de Chivilcoy.

UNA SEMANA ESPECIAL

El 22 de mayo las cosas habían quedado más o menos bien para los patriotas. Se había obtenido la renuncia de Cisneros al Virreinato, y se había decidido crear una junta de gobierno.

Pero el 23 el Obispo Lué y varios partidarios del Virrey depuesto, que los había, decidieron organizar la junta que se pretendía poniendo a Cisneros como presidente de la misma. La cosa no cambiaba mucho a ojos vista.

Inclusive le propusieron a Saavedra y a Castelli formar parte de la  misma. En primera instancia aceptaron, pero cuando se enteraron sus compañeros pusieron el grito en el cielo y los sables sobre la mesa. Era un ardid para que todas las cosas siguieran igual. Castelli y Saavedra debieron renunciar, pero la maniobra encendió los ánimos caldeados de los patriotas, quienes el 24 se reunieron para impulsar otro cabildo abierto para el día siguiente.

Belgrano era uno de los más enojados. Estaba en acuerdo con los “chisperos” de French y Berutti y estos se salían de la vaina para imponer sus ideas por la fuerza. Dicen que Belgrano había quedado de acuerdo con los de la “legión infernal” en que el mismo saldría al balcón agitando un pañuelo blanco si las cosas en el cabildo se inclinaban en contra de los patriotas. Inclusive se dice que llegó a expresar espada en mano “con esta misma espada iré a sacar a Cisneros si hiciere falta”.

No hizo falta, al otro día el pueblo revolucionado se agolpó frente al cabildo para presionar por una resolución favorable. Y así surgió la primera junta patria antecedente de todo gobierno que haya dirigido los destinos del país.

La semana de mayo fue desde el 22 un hervidero de reuniones y de discursos. Se movieron intereses de ambos bandos poderosos  y se trató de recurrir a las armas para dilucidar las posiciones.

Es nuestra semana fundacional, si bien la gloria cae sobre el 25, no son menores las acciones que se realizaron los días siguientes para lograr el propósito de mandarnos por nosotros mismos.

Que no haya olvido para los que participaron con nombre propio, ni  para los de pueblo pueblo que impulsaron toda la acción con sus ganas de ser libres.

Imagen: Archivo Literario Municipalidad de Chivilcoy.

LA SEMANA DE MAYO

Una vez, un grupo de argentinos que todavía no se llamaban argentinos decidieron tomar el toro por las astas. Y no era empresa fácil porque ese toro era nada menos que España, que en aquellas era un imperio poderoso, donde, al decir de sus gobernantes: nunca se ponía el sol. Pero los muchachos de acá sintieron un sentimiento muy especial dentro de cada uno. Ese sentimiento se llama libertad, y lo sentían rodeado de otro conocido como orgullo, y de otro que se llama coraje. Y se pusieron a armar este país que hoy conocemos por Argentina y que ellos terminaron soñando independiente de cualquier dominación extranjera. Eso ocurrió en una semana especial, de un mes de mayo, de hace doscientos diez años. La ocurrencia, feliz por donde queramos mirarla, costó muchas vidas, mucho dolor, mucha sangre. Los demás detalles todos los conocemos: la llovizna, y los paraguas, y el Cabildo Abierto, y el pueblo quiere saber de qué se trata. Claro, en esta época post modernistas de globalización, no parece quedarnos tiempo para recordar a los fundadores. Ahora es más ídolo un Hombre Arañá que un grandero, Terminator que Pringles, Riquelme que el Molinero Tejera. Cuando al almanaque llega una fecha como la este 25 nos alegramos pensando que es un fin de semana largo. El embanderar las casas parece una cuestión pasada de moda. Ponerme la escarapela se me olvida ¿Querés creer que se me olvida?. A veces parece que sentimos la patria con vergüenza, como si fuera un concepto abstracto que no alcanzamos a entender que tiene que ver con todos.

El 25 de mayo es fiesta. Una de las dos más grande que tenemos los argentinos. Cuando comenzamos a ser lo que somos. No estamos celebrando sólo aquel inicio: nos estamos celebrando, estamos renovando los conceptos iniciales: las ganas de demostrarle al mundo que podemos ser por nuestros propios medios, aún a costa de todos nuestros errores y a favor de toda nuestra esperanza.

Aquellos próceres no estaban pensando en sus intereses personales, ni en qué rédito les iba a dejar la patriada, ni en ganar las próximas elecciones. Estaban pensando en nosotros. Lo hicieron por ellos, es cierto, pero también por nosotros, porque sabían que el propósito no se agotaba con sus muertes. Ellos le dieron colores definitivos a una de las doscientas banderas que pueblan este mundo. Ellos nos hicieron pueblo. Sería considerado, prudente, del todo justo, que un día al año, al menos un día, nosotros hiciéramos algo por ellos. Simplemente nos sintiéramos argentinos y demostráramos que eso nos hace bien. Sería toda una delicadeza de nuestra parte.

Sería bueno que, quienes ahora tienen la oportunidad de dirigir los destinos de esta tierra, quiero decir a los gobiernos que les toca la tarea de continuar la obra del primer gobierno, repasen los conceptos liminares, los que nos dieron sentido. Y entonces encontrarían a un Belgrano que después de todo lo que hizo y todo lo que dio murió en la miseria, a un Moreno que precisó todo un mar para ser apagado y aun así se salvaron las llamas de sus principios. A un San Martín que no hubiera admitido la corrupción ni aún en sus enemigos. Sería bueno que, por un día, pensáramos en todo eso y nos diéramos cuenta de que la empresa de la libertad, de la independencia, del bienestar del pueblo, no se agotó en aquella gesta, que es una empresa que hay que continuar en cada uno de nuestros días.

Feliz mes de la patria, hermanos, a todos aquellos que no tienen nada que ocultar debajo de la escarapela.

LAS MUJERES DE MAYO

En esos días, unos seiscientos activistas pertenecientes a los sectores sociales de menores ingresos, conocidos como “Los Chisperos”, “La Legión Infernal”, o “los manolos”, en las crónicas españolas, se constituyen en la fuerza de choque de los grupos porteños que proponían la autonomía y la democracia en América. Allí, liderando, se encuentra a French, cartero de la ciudad y Berutti, empleado de la Tesorería del Gobierno. Allí, se destacan también Agustín Donado, gráfico, que se desempeña en la imprenta oficial, Buenaventura de Arzac que “no es nada”, según lo trata despectivamente un informe, Francisco “Pancho” Planes, abogado de exaltada posición revolucionaria, Felipe Cardoso, Vicente Dupuy, Francisco Mariano de Orma y otros, ignorados por la Historia Oficial y a quienes, en los informes del virrey y de la Audiencia, así como en los testimonios y recuerdos de época, se los designa como “la chusma” que vertía “especies subversivas”. También apoyan algunos sacerdotes populares como Alberti, Grela y Aparicio, este último recorriendo los cuarteles y arengando a la tropa, con dos trabucos al cinto.

En los sucesos que se desarrollan en la semana de Mayo, los militantes encabezados por French y Berutti juegan un rol decisivo pues son ellos los que exigen y logran el Cabildo Abierto del 22 de mayo e incluso participan del mismo utilizando invitaciones falsas que ha “fabricado” Donado en la imprenta de Expósitos, como también son ellos quienes forman piquetes en las esquinas del Cabildo impidiendo el ingreso de algunos señorones reaccionarios. Son ellos también los que se movilizan contra la Junta tramposa del día 24 (dos absolutistas, dos revolucionarios y el Virrey como quinto miembro para desempatar), especialmente después que se contactan con Mariano Moreno, ese hombre que tenía la mente clara y sabía lo que había que hacer, por lo cual French lo apoda “el sabiecito del Sur”.

Llegado el día 25 y cuando el “sordo” Cisneros y el síndico Leiva apelan a toda clase de dilaciones e incluso intentan que la fuerza armada reprima al pueblo en la Plaza, French, Berutti, Planes y otros ingresan a la planta alta del Cabildo y exigen por la fuerza —cuchillos y trabucos en mano— la designación de una Primera Junta, cuyos integrantes ellos mismos presentan, y firman, en primer término: “Por mí y ante de los seiscientos, Antonio Luis Beruti, por mí y a nombre de seiscientos Domingo French, siguiéndole entre otras, las firmas de Manuel Alberti, Hipólito Vieytes, Nicolás Rodríguez Peña, Tomás Guido”

No existe duda de que el sector popular, como cabeza del frente democrático, impone a la Primera Junta para reemplazar al virrey.

Cuando uno habla de la intervención de las mujeres en la revolución de mayo, cae obligadamente a una de ellas: Mariquita Sánchez de Thomson, la dama en cuyo salón se cantó por primera vez el Himno Nacional, que es éxito de los rankings en estos tiempos, porque cualquier manifestación, protesta o escrache, comienza y termina con el himno. Pero ¿se agota ahí la participación de la mujer en aquellas jornadas que estamos recordando? De ninguna manera, según Vicente Fidel López, el 19 de mayo cinco mujeres se apersonaron al regimiento de Patricios y lo encararon a un Saavedra que se mantenía frio y reservado. Llevaban rebozo celeste y blanco, como los colores del regimiento de Patricios, tal vez hay encontremos en ese instante el nacimiento de nuestra escarapela. Una de ellas, Casilda Rodriguez Peña le dijo: – Coronel, no hay que vacilar: la patria lo necesita para que la salve, y ya ve lo que quiere el pueblo, y usted no puede volvernos la espalda ni dejar perdidos a nuestros maridos, a nuestros hermanos y a nuestros amigos – Saavedra contestó que la empresa era tan grande que necesitaba pensarlo con madurez. Entonces una de las mujeres lo tomó del brazo y le dijo: -Venga usted con nosotras a lo de Peña, que allí lo están esperando muchos amigos – En la casa de Rodríguez Peña estaban entre otros Manuel Belgrano y Juan José Castelli, la revolución comenzaba a caminar. Las mujeres no figuraron en los gobiernos primeros, pero estuvieron ahí, empujando, convenciendo, transmitiendo esperanza. Ellas sabían que iban a jugarse la vida y nada mejor que ellas para convencer, ellas que daban la vida en cada hijo. Las mujeres estuvieron a la hora de la fundación, sin duda alguna serán imprescindibles a la hora de refundarnos. A la hora de volver a dar los primeros pasos. 

Primera Junta

LA HERMANA MAYOR

Estamos en la semana de mayo y vamos a dedicarnos al tema con extensión. Porque hace a la formación de nuestro ser nacional, y no analizarlo, y no comprenderlo, sería como no comprendernos y no analizarnos, que me parece, es lo que frecuentemente nos ocurre. Si vamos a estudiar el árbol no podemos obviar la semilla. Algunos historiadores, (un historiador es aquel que nos describe el pozo mirándolo de arriba), algunos historiadores digo, entre ellos Félix Luna, rescatan del movimiento de mayo un aspecto que juzgo interesante, que tiene que ver con lo jurídico pero que también interesa a lo social. El 22 de mayo de 1810 en Buenos Aires, hubo una intervención que tuvo que ver con el interior del país. Ustedes lo conocen a Juan José Paso. Siempre le admiré la habilidad para estar en cuanto gobierno patrio hubo en la época, fue integrante de la primera junta, de la junta Grande, del primer y segundo triunvirato y del congreso de Tucumán, era como foquito de monumento Juan José, estaba siempre prendido. Pero era también un político muy hábil y muy lúcido. El obispo Lue, defensor de la causa española, argumento que la reunión no era válida porque no estaban representadas las provincias. Fue en aquel cabildo del 22 cuando Paso apeló al argumento de la hermana mayor. Había por entonces en el país gobernaciones – intendencias y ciudades subalternas que tenían derecho a establecer sus posiciones en ese momento. Pero claro, los asuntos urgían y no había tiempo para pedir opiniones, que para ir y volver tardaban seis meses. Dijo Paso que Buenos Aires actuaba como una hermana mayor de los otros del interior, en custodia de los bienes y los intereses de sus hermanos y que, desde luego, faltaba más, no se preocupen, se comprometía a convocar a los delegados de las otras ciudades para que refrendasen la decisión de sustituir al virrey.

Actuaban en nombre de todos sin consultar a todos, como hubiera correspondido, y con la excusa, de que la demora iba a conspirar contra la oportunidad de la decisión. Era cierto, era lógico, era conveniente…entonces. Ocurre que en estos momentos sigue siendo igual a pesar de los aviones jet, la telefonía satelital e internet. Buenos Aires sigue actuando como hermana mayor y resolviendo por todas las provincias sobre temas, que tienen que ver, que son similares a nuestro origen, porque entonces, en 1810 se discutía de quien debíamos depender y las decisiones de esta hora en Buenos Aires son temas que involucran una dependencia. Ya no está Paso, y las distancias se han reducido a una hora cuarenta y cinco, o trece números de un celular, pero Buenos Aires sigue aferrado a aquel concepto de Paso que, justificado entonces, hoy sólo significa un lamentable concepto de monopolio de Patria.

Imagen: Archivo Literario Municipalidad de Chivilcoy.

“LOS CHISPEROS”

Tenemos una visión romántica de estos dos simpáticos habitantes de aquella semana de mayo de 1810: French y Berutti. Los tenemos afuera del cabildo, repartiendo cintas que no sabemos bien si fueron rojas, blancas, o celestes. Pero ¿realmente estuvieron fuera del cabildo? Tal vez estuvieron afuera a propósito, porque no querían estar adentro, porque afuera y junto a ellos había muchos hombres, muchos jóvenes armados para intervenir en caso de que el Cabildo torciera la voluntad popular. Ellos integraban, y según Felipe Pigna dirigían, la Legión Infernal, un grupo revolucionario (se calculan seiscientos hombres) que fue decisivo en la realización del Cabildo Abierto. Después el famoso 22 los de French y de Berutti presionaron a los gritos a los cabildantes y además fiscalizaron la entrada al recinto. Estaban decididos a todo. La historia los conoció con el nombre de “Los Chisperos”. Actuaron sobre las invitaciones dejando afuera a muchos realistas y metiendo en la reunión a amigos de ellos. Es decir, esos inofensivos repartidores de escarapelas en realidad eran los jefes de los grupos de presión que lograron hacer respetar lo que anhelaba la población. Alguien estaba en sociedad con ellos, el increíble Manuel Belgrano. En la reunión del 22 Belgrano estaba en contacto visual con los chisperos de la plaza. Ellos lo tenían que ver. Porque si la cosa venía mal Belgrano iba a hacerles una seña convenida, agitar un pañuelo blanco, y entonces los chisperos irrumpirían en el recinto de sesiones y a otra cosa mariposa. El mismo Belgrano que el día 23, esperando una traición de algunos cabildantes, y harto de la indecisión de algunos amigos, se puso de pie y dijo: “Juro por la patria y a mis compañeros que, si a las tres de la tarde del día inmediato el virrey no hubiese renunciado, a fe de caballeros, yo le derribaré con mis armas”. A veces se nos escapan y se dejamos escapar algunos conocimientos que nos pintaría más de héroes a nuestros héroes proclamados. No fue casualidad, Belgrano y los Chisperos, uno el de la bandera, el otro de la escarapela. Sería del todo bueno, alcanzarlos con un trocito de nuestro recuerdo, apenas veamos un trozo de celeste y blanco.