El diario gratuito de Mendoza

de de

Mendoza

Tiempo Libre Espacio Le Parc Jueves, 28 de Junio de 2018

Tres viejos mares

El director Rubén González Mayo vuelve a indagar en la poética de Arístides Vargas en Tres viejos mares, obra protagonizada por Mario Ruarte, Li Di Marco y Chicho Vargas. Una reflexión sobre la vejez y el lugar que tienen los adultos mayores en la sociedad. Tres funciones en Le Parc. Se presenta viernes 29 y sábado 30 de Junio, a las 21.30,  y el domingo 1° de Julio. a las 20.

Tres ancianos jubilados se juntan todas las tardes frente a un mar más viejo que ellos. Lo miran sin ponerse de acuerdo en lo que ven... La historia es un engaño, el mar se traga todo y todo lo desordena. El agua de afuera es el mar: tiene fechas, sucesos, acontecimientos, batallas y nombres; el agua de adentro es un sancocho de fantasmas sin pies ni cabeza.
El humor, la ternura, la locura y la reflexión desordenada dialogan en Tres viejos mares, obra escrita por Arístides Vargas y dirigida por Rubén González Mayo e interpretada por Mario Ruarte, Li Di Marco y Chicho Vargas -hermano del dramaturgo-.
Tres viejos mares es una reflexión sobre la vejez, abordada desde la perspectiva de estos tres personajes que se encuentran en la última etapa de su vida. "Al no ponerse de acuerdo en lo que ven manifiestan su carácter ideológico y despliegan una variedad de temas en la cada uno tiene su postura. Sus planteos sobre la vejez, el amor e incluso el sexo, nos proponen reflexionar como sociedad frente a estos personajes para quienes la juventud ya terminó", detalla González Mayo, quien ya ha indagado, desde la actuación y la dirección, en la poética de Vargas ("La edad de la ciruela", "Pluma y la tempestad", "La República Análoga", entre otras).

0
El actor y director eligió esta obra para poner en relieve una problemática actual: el trato que se le da a los adultos mayores. Originalmente lo montó en San Juan, en 2005, y en abril de este año lo llevó a escena con Ruarte, Marco y Vargas. "Esta una deuda pendiente que tienen todas las sociedades que no están en desarrollo y las que están en desarrollo también. Estamos viviendo una crueldad para nuestros viejos; en esta obra Arístides manifiesta esa disconformidad o esa falta de apego que los jóvenes le tenemos con ellos", señala sobre este texto que no pierde actualidad
Al equipo se suma Rodolfo Carmona, quien diseñó un atractivo dispositivo escénico que potencia la poesía de Vargas y ubica al espectador frente al mar.
Tres viejos mares es una co producción del Espacio Le Parc.
Rubén González Mayo es actor, director, docente de teatro y dramaturgo. Comenzó su formación teatral en 1985. Dirigió el grupo Sobretablas, con el que llevó a escena más de una decena de obras.
Como actor ha participado en una veintena de obras (entre ellas, de Arístides Vargas) y en su rol de director, suma más de 30 (entre las más recientes se destacan "Fragmentario" y "Tres viejos mares").
Es autor de las obras “El regidor de sueños”, “Los cantores de ventura buena”, “Por eso voy en carretela” y “Fragmentario”.
Ha recibido premios y reconocimientos. Entre otros, el premio Galina Tolmacheva a la Labor Teatral, otorgado por la Universidad Nacional de Cuyo (2002) y una Mención Honorífica a la trayectoria artística en la provincia y en la Zona del Nuevo Cuyo, otorgada por la Universidad Nacional de San Juan (2006).
Arístides Vargas es dramaturgo, actor y director de teatro. Nació en Córdoba pero vivió en Mendoza. Aquí trabajó en algunos de los grupos de teatro locales y estudió teatro en la Universidad Nacional de Cuyo hasta su exilio, en 1975; un hecho que marcó su obra dramatúrgica.
Ha dirigido importantes grupos y compañías latinoamericanas entre las que destacan la Compañía Nacional de Teatro de Costa Rica, el grupo Justo Rufino Garay (Nicaragua), el grupo Taller del Sótano (México) y la compañía Ire (Puerto Rico). Actualmente dirige el grupo Malayerba (Ecuador), uno de los grupos más prestigiosos de América Latina y que integra junto a Charo Francés y Guerson Guerra.
La temática de su dramaturgia gira en torno a la memoria, el desarraigo, la marginalidad. La suya es una escritura poética no carente de humor pero también de cierta amargura y, pese a esta última, de la inocencia suficiente para creer que el mundo puede ser cambiado. Asimismo, su escritura tiene la crueldad de negarse esa esperanza y caer, por momentos, en la desesperación total. De esta búsqueda surgieron “Jardín de Pulpos”, “Pluma”, “La edad de la ciruela”, “Donde el viento hace buñuelos”, “Nuestra Señora de las Nubes”, "Tres viejos mares", entre muchas otras.

Seguí leyendo en Tiempo Libre