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Si tu hijo es malhumorado entonces es más inteligente

Un estudio reivindica ese carácter. Más memoria y pensamiento crítico, algunas de las aptitudes remarcadas.

17/5/2017

Si los chicos están malhumorados la mayor parte del tiempo, los padres no deben alarmarse porque puede significar en muchos que son más inteligentes. De acuerdo a un estudio científico, este síntoma es sinónimo de un mayor coeficiente intelectual.

La investigación, realizada por la Universidad de Nueva Gales del Sur en Australia, incluyó a un importante número de personas entre las que se destacaban niños. Se les indicó que vieran determinadas películas y que pensaran en hechos positivos y negativos de sus vidas.

Los resultados fueron tan concretos como sorprendentes: los niños y adultos malhumorados procesan mejor la información ante situaciones complejas y brindan mejores resoluciones. Además, determinó que el "mal genio" estimula la capacidad de argumentación y, específicamente en los más chicos, genera facilidad de crear y cooperar.

Los chicos tienen etapas en las que su temperamento es más difícil, sobre todo en sus primeros años. Suelen cuestionarlo todo y para sus padres a veces son difíciles de llevar, pero eso parece no ser tan grave después de todo. El estudio demostró que quienes por lo general tienen malhumor son más memoriosos, y más resolutivos ante situaciones complejas que puedan pasar en su vida.

“Cuestionarse lo que ocurre a tu alrededor es altamente positivo y no debemos coartar al niño cuando lo haga, hay que estimular su pensamiento crítico. Sin embargo, si su temperamento es excesivo, si podemos poner algunas medidas”, expresaron Joe Forgas, director de la investigación.

A tomar nota:

Dar el ejemplo. Los padres no deben mostrar reacciones desmedidas que puedan influenciar luego en la conducta de los chicos. Los chios lo ven todo, y replican también lo negativo.

Estimularlos. Ayudarlos a que sean capaces de expresar sus pensamientos y sentimientos con tranquilidad y buenas expresiones; no con gritos, golpes y berrinches.

Tranquilizarlos. Si la situación llega a un punto límite y el chico explota, tratar de que recapacite y hablar con él cuando esté más tranquilo.

Dejarles una enseñanza. Mostrarles los beneficios de alejarse de determinadas personas o situaciones que afectan su bienestar.

Fuente: TN Noticias

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