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Tiempo Libre

El cine es la felicidad

Hablamos de un libro que nos aconseja películas para ser felices y hacernos la vida más fácil. O sea, aparte de entreternos o de hacernos pensar, podemos encontrar aquello que escasea tanto en la realidad y, si nos lo proponemos, trasladar esa felicidad de ficción aunque sea un poquito a este mundo para que nos ayude a vencer -o al menos no se impongan definitivamente- la tragedia y el Mal.

8/3/2017

Por Carlos Salvador La Rosa (Sociólogo y periodista)

Hoy está de moda la felicidad. Hasta se mide en rankings por países a ver qué culturas son más felices que otras. Incluso la felicidad parece haberse transformado en un derecho humano a proveer por el poder público como la seguridad, la salud o la educación. Ya se había anticipado en eso el peronismo clásico cuando hablaba de que el Estado debía hacer “la felicidad del pueblo”, pero en aquel entonces lo que se quería decir es que el gobierno le debía brindar beneficios materiales a los más humildes para que éstos tengan la posibilidad de ser felices. Mucho más atrás en el tiempo, la Constitución de los EEUU habla del derecho a la búsqueda de la felicidad. Pero ello implica sólo brindar las condiciones básicas para que todos tengan oportunidad de ir a buscarla, si quieren, en tanto derecho individual, no colectivo.

El cine es efectivamente una máquina productora de felicidad

La gran diferencia de esas concepciones con las de la época actual es que hoy se cree posible cuantificar la felicidad, cuánto tiene uno y cuánto tiene otro, y definir políticas públicas que se encarguen de aplicarla. Algo imposible porque la felicidad es algo subjetivo e incluso algunos dicen que ni siquiera es posible lograrla en este mundo salvo en breves momentos donde ella nos roza, pero allí nomás suele abandonarnos.

Sin embargo, más allá de los arduos debates filosóficos sobre la felicidad, lo que sí sabemos a ciencia cierta es que el cine es efectivamente una máquina productora de felicidad porque dentro de la pantalla el reino de la imaginación es amo y señor. Todo el arte de alguna manera es así, pero el cine es el arte más universal y masivo de nuestro tiempo, por lo cual puede acercar los valores de los sueños a la más inmensa cantidad de personas.

Leonardo D’Espósito ha escrito un bello libro (“50 Películas para ser ferliz”) donde nos explica que “el poder del arte es el de crear felicidad, el de proveernos esa posibilidad incluso cuando la vida real nos parece insoportable”.


El libro de DEspósito se consigue en cualquier librería del país o por Internet

Y luego fundamenta por qué el cine cumple cabalmente ese propósito: “Cada película es la recuperación del tiempo perdido, de ahí que llene, aunque sea de modo pasajero, uno de nuestros deseos más profundos: vencer a la muerte, al paso irrevocable del tiempo. Y eso provee felicidad”.

Si realmente usted desea vivir la felicidad, vaya al cine y luego intente trasladarla lo más que pueda al mundo real

El cine es la materialización del mundo del deseo y el hogar de lo extraordinario... La puesta en funcionamiento de una gigantesca y masiva máquina del tiempo que vuelve eterno aquello que merece ser recordado... Y nadie puede ser infeliz cuando puede recobrar y embellecer constantemente el tiempo perdido”.

Es, por último, según D’Espósito, en el cine donde se puede hallar “la pequeña partícula del mundo de las hadas que aún subsiste, una esperanza contra la imparable fuerza del Mal en el mundo”.

En síntesis, nuestro autor afirma que en el cine la posibilidad de vencer al Mal con mayúsculas es posible, y para ello el arma más poderosa es la felicidad. Por lo tanto en las películas ella sí existe, aunque la veamos tan poco en nuestra vida cotidiana.

A continuación, aceptando el desafío del libro, les paso a los lectores de “Jornada Online” un breve catálogo de filmes que me produjeron felicidad y por qué, para que cada uno de ustedes intente hacer su propia lista:

* “Inteligencia artificial” de Steven Spielberg, porque en ella el amor es más grande que la vida.

* “Amigos míos” de Mario Monicelli, porque como dice Serrat, a los verdaderos amigos “si les roza la muerte disimulan, para ellos la amistad es lo primero”.

* “Tortúrame y bésame” de Dino Risi porque frente al amor, la muerte es una paparruchada. El amor siempre la vence.

* “Peter Pan” de Walt Disney porque esta película nos permite  acordarnos de lo que nos olvidamos, el espíritu de la niñez, la única etapa de la vida donde la felicidad plena es necesaria y posible.

* “Fifí la plume, el hombre que vuela” de Albert Lamorisse,  porque hace que los hombres buenos vuelen como los pájaros.

* “Rey por inconveniencia” de Philippe de Broca, porque nos demuestra que cuando los locos toman el poder, el poder se vuelve cuerdo.

* “Volver al futuro” de Robert Zemeckis, porque nos brinda la ilusión de que el pasado puede transformarse para mejorarnos la vida.

En fin, que si realmente usted desea vivir la felicidad, vaya al cine y luego intente trasladarla lo más que pueda al mundo real. Y aunque no lo logre, en el solo hecho de intentarlo habrá gozado de algún instante de felicidad. O de alegría cuando menos.

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