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Sergio Levinsky Desde Buenos Aires Lunes, 1 de Octubre de 2018

Una semana decisiva para los grandes del fútbol argentino

Eliminados ya Racing Club y San Lorenzo de Almagro de las competencias internacionales, Boca Juniors, River Plate e Independiente, otros tres grandes del fútbol argentino, se juegan su futuro en sus partidos de vuelta de los cuartos de final de la Copa Libertadores esta misma semana, la más importante de la temporada, hasta el momento.

River e Independiente deben enfrentarse este martes en el Monumental tras el aceptable 0-0 en la ida en Avellaneda, en el que los “Millonarios” mantuvieron un equilibrio y dejaron una mejor imagen, plantándose por muchos omentos en campo rival con varios jugadores, mientras que su arquero Franco Armani volvió a aparecer en los momentos claves, como cuando tapó de manera espectacular un remate al gol de Emmanuel Gigliotti, aunque también contó con el azar necesario por sendos remates en los caños.

Durante las últimas horas aparecieron rumores por los que el director técnico de Independiente, Ariel Holan, estaría estudiando la posibilidad de implementar en la revancha del martes una defensa con cinco jugadores, algo que no parece lo más recomendable en un partido tan decisivo cuando no se utilizó este esquema y al menos en el discurso, se sostuvo siempre una mentalidad ofensiva.
De todos modos, uno de los máximos ídolos de la historia de Independiente, Ricardo Bochini, sostuvo, contrariamente a la corriente de opinión acerca de que los rojos jugaron un gran partido en la ida ante River, que no se quedó satisfecho y que a su criterio (con el que coincidimos) tanto Martín Benítez como Ezequiel Cerutti debieron salir de entrada en el equipo titular.
River, a diferencia de Independiente, llega con una enorme seguridad en su juego y con el estado de ánimo en alza tras la gran victoria de hace ocho días en la Bombonera ante Boca, y con un empate que parece redituable en la ida en Avellaneda.
Es interesante destacar que en tiempos de reglamentos que favorecen los goles en condición de visitante, el director técnico de River, Marcelo Gallardo, sigue apostando al sistema de “media inglesa”, en el que un empate a domicilio pasa a ser un muy buen resultado, aunque no se haya podido convertir goles. Eso ya consiguió en sus dos visitas a Avellaneda por esta Copa Libertadores ante Racing en octavos de final y ante Independiente en cuartos, y ya lo había conseguido ante Boca en anteriores competiciones sudamericanas.
River suele sacar su carácter como local, empujado por su público, mientras que para Independiente, campeón de la anterior Copa Sudamericana, el clásico del martes representa una prueba fundamental con la ira al futuro de un plantel muy joven, cuyo gran objetivo es recuperar el protagonismo en la Copa Libertadores, la que el club ganó más veces que nadie en la historia (siete).
Ese mismo día, y en un compromiso que parece ya muy complicado, Atlético Tucumán buscará revertir el 0-2 de la ida como local ante el vigente campeón de la Copa Libertadores, Gremio de Porto Alegre, aunque la suerte parece echada, salvo un milagro o que el equipo de Ricardo Zielinski pueda concretar un partido perfecto.
Por su parte, Boca viaja a Belo Horizonte para disputar el jueves su partido de vuelta ante Cruzeiro, ahora con cierta tranquilidad o con la mochila mucho más liviana en lo anímico tras una durísima semana en la que tambaleó como nunca durante todo su ciclo el director técnico Guillermo Barros Schelotto luego de sus derrotas ante River por la Superliga y ante Gimnasia y Esgrima La Plata, en el último minuto, por los octavos de final de la Copa Argentina.
Todavía resuenan en el contexto de Boca, más allá de su buena ventaja de 2-0 en la ida ante Cruzeiro en la Bombonera, la jugada que provocó la lesión y la baja de su arquero Esteban Andrada que atravesaba un gran momento, al chocar con Dedé, quien fue injustamente expulsado y luego, suspendido por la Conmebol, aunque esto generó que el club brasileño apelara la sanción apoyado por todo el establishment futbolero de su país, con la idea de difundir una supuesta animosidad de la entidad sudamericana hacia el fútbol de este país porque la CBF votó por Marruecos para la candidatura como sede del Mundial 2026 cuando todas las federaciones del continente habían acordado hacerlo por los norteamericanos Canadá, Estados Unidos y México.
La fuerza política de esta apelación fue tan fuerte que la Conmebol cedió y Dedé estará en la revancha a la que ahora Boca llega con una cierta recuperación tras el buen triunfo de anoche en la Bombonera ante Colón de Santa Fe, que le permite seguir en la Superliga a seis puntos del líder, Racing, al que debe enfrentar por la próxima fecha en dos semanas, cuando regrese el torneo tras la interrupción por la fecha FIFA de selecciones nacionales.
Boca salió a jugar ante Colón en una cancha pesada por la lluvia caída en Buenos Aires con una mezcla de titulares y suplentes, y no pareció la mejor idea la de que Agustín Rossi atajara cuando no cuenta con otro arquero con experiencia, en el caso de una lesión, para ir a Brasil el jueves, por lo que se encuentra a la búsqueda de otro para los próximos días, pero pudo resolver el partido gracias a la velocidad y habilidad del colombiano Sebastián Villa, que parece demasiado importante como para ingresar en un equipo suplente.
El triunfo ante Colón (3-1) sirve más como cambio de chip en lo anímico que por lo futbolístico, porque Boca sigue sin jugar bien y en cambio, los atacantes le resuelven las enormes carencias colectivas, especialmente la descoordinación entre los marcadores centrales, la escasa efectividad de sus laterales en ataque, y su extraña postura de contraataque como local.
En Brasil, ante Cruzeiro, Boca deberá analizar cuál es el sistema que más le convendrá para utilizar en un campo grande, y cuando se juega mucho más que su clasificación a semifinales. Acaso se dilucide la continuidad de Baros Schelotto.
River, a diferencia de Boca, viene en alza con sus rendimientos, y la goleada como visitante a Lanús (1-5) con varios suplentes, ratifica este muy buen momento de los dirigidos por Gallardo.
Con Racing puntero en la Superliga y ya despojado de la traumática eliminación ante River en los octavos de final de la Copa Libertadores, y con San Lorenzo buscando reinventarse tras su dura caída ante Nacional de Montevideo en una floja Copa Sudamericana, Boca, River e Independiente comienzan a prepararse para una semana trascendente, en la que se juegan su futuro.

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