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Sergio Levinsky Sergio Levinsky Miercoles, 1 de Agosto de 2018

Una AFA desgastada elige DT para la Selección

A sólo 48 horas de que la AFA tenga que decidir al sucesor de Jorge Sampaoli como DT de la selección argentina, no parece casualidad que el juzgado laboral número 69 haya decidido confiscar poco más de 800 millones de pesos al sindicato de Camioneros a cargo de Hugo Moyano, presidente de Independiente y suegro del titular de la AFA, Claudio “Chiqui” Tapia.

Si Tapia, presidente de Barracas Central, llegó a la presidencia de la AFA no fue por otro motivo que por el respaldo final que en el verano de 2017, en una reunión en Mar del Plata, le brindara Daniel Angelici, el Hombre Fuerte del fútbol argentino, y quien baja la línea del Presidente de la Nación, Mauricio Macri.

Pocos presidentes fueron tan futboleros como Macri, quien tuvo como verdadero lanzamiento a la política su paso por Boca Juniors como presidente y fue él quien con su dedo marcó a Angelici para que se presentara en 2011 como candidato al máximo cargo en el club.
Así es que con la venia de Macri, sabiéndolo a Tapia hincha de Boca, y en un buen momento con el sindicalista Moyano, Angelici le dio el respaldo que le faltaba para llegar a la presidencia de la AFA pero en la que siempre tuvo claro un elemento fundamental: que la llegada del titular de Barracas Central, y con todo el Ascenso de su lado, implicaba llegar al Gobierno, que no es lo mismo que al Poder.
No es necesario señalar, a esta altura de los acontecimientos, el poder que fue acumulando Boca en una AFA en la que ni River Plate ni San Lorenzo se sientan a su mesa principal, enfrentados con la dirigencia y su metodología, y más volcados a la estructura de la Superliga y en el caso de Rodolfo D’Onofrio, el titular millonario, buscando irse metiendo en la FIFA a partir de formar parte de una de sus comisiones, aunque no tenga demasiado peso a la hora de la verdad.
La dinámica de la política argentina fue generando que si Moyano estaba muy cerca de Macri a principios de su gobierno (entre fines de 2015 y principios de 2017), ahora se alejó demasiado y se encuentra mucho más cerca de la ex presidente Cristina Fernández de Kirchner, y prueba al canto es el fallo judicial en contra de Camioneros que acaba de aparecer.
No resulta para nada casual que, de buenas a primeras, cada paso de los últimos de Tapia fue resistido por Angelici, y públicamente. Si el presidente de la AFA quiso comprar un predio en Marbella para detectar talentos argentinos en Europa, el titular de Boca se manifestó en desacuerdo.- Si Tapia quiso como manager de selecciones nacionales a José Pekerman (luego de tratar de mostrar que Mauricio Pochettino, Diego Simeone y Marcelo Gallardo no quieren asumir por distintas razones), Angelici piensa en Alejandro Sabella, y habrá que ver ahora qué peso tiene el deseo del propio Macri para que Jorge Almirón, con contrato en Colombia y hombre cercano al PRO, pueda sentarse en el más preciado banco del fútbol nacional.
Una vez más, esta AFA de internas interminables no antepone lo que pretende como proyecto a los nombres en danza. Puede discutirse si Sabella o Pekerman (para luego entender que no es posible un manager para la selección mayor) como si nada porque no hay un plan, ni coherencia alguna, sino sólo alguien que venga a salvar al fútbol argentino y así salir decorosamente del problema.
No importa si un DT tiene una línea de jugar al error adversario y el otro sea más proclive a la tenencia de pelota (lo cual tampoco significa que sea ofensivo, como lo demostró en cuartos de final de Alemania 2006 o con los distintos seleccionados colombianos), o si pudiera llegar otro que pretende un fútbol más ofensivo. Lo que se acaba debatiendo siempre son nombres, de acuerdo a modas o preferencias personales o sectoriales. Nada más que eso.
Tampoco parece casual que Nicolás Russo, reconocido dirigente de Lanús, forme parte del Comité de Selecciones Nacionales y pueda tener un peso importante en la decisión final junto al presidente de Racing Club, Víctor Blanco, quien en las próximas horas podría salvar a Boca de su problema del séptimo cupo de extranjeros si como parece, contratará al colombiano Sebastián Pérez, cuando no puede jugar la Copa Libertadores por los académicos.
Russo responde a la línea de Sergio Massa en el orden nacional, y Blanco ya ha demostrado un fino olfato para colocarse siempre en el lugar exacto.


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