El diario gratuito de Mendoza

de de

Mendoza

Sergio Levinsky Especial, desde Kiev Martes, 29 de Mayo de 2018

Real Madrid, ¿leyenda o azar?

Si nos atenemos a lo que ocurrió en esta Champions League, será fácil caer en el terreno de sostener que el Real Madrid es un equipo de mucha suerte, favorecido por infinidad de circunstancias ajenas al juego mismo y con arbitrajes que generalmente están a su favor, sea voluntaria o involuntariamente.

Por Sergio Levinsky, especial desde Europa

Y no es que todo eso no pueda ser cierto o no pueda ocurrir. De hecho, ocurre. Sin embargo, hay dos cuestiones fundamentales a atender cuando analizamos a este equipo que ha ganado nada menos que cuatro Champions League en los últimos cinco años: qué hace con las circunstancias favorables y si todo queda en ellas o hay algún otro factor ajeno a ellas.
Y si hay una virtud propia de este Real Madrid es que sí sabe perfectamente cuando las circunstancias juegan a su favor, como también cuando las tiene en contra, porque ha pasado por algunas situaciones duras y ha sabido salir adelante. Le ha pasado, por ejemplo, estar abajo en una final en el tiempo de descuento, como ante el Atlético Madrid y empatar para después ganarlo, o en el Mundial de Clubes teniendo que remontar ante el Kashina Antlers o el Al Jazira, o dos veces ante el Barcelona en la Liga.
Pero mucho más importante que el resultado final es el hecho de saber qué hacer con la pelota, porque cuenta con algunos jugadores excepcionales en sus puestos y lo que es todavía mejor, tiene dos jugadores de nivel en la mayoría de los puestos, con una riqueza técnica extraordinaria y por eso puede darse el lujo de sentar en el banco a Gareth Bale, que tuvo un último mes fuera de lo común y lo ratificó en Kiev ante el Liverpool.
Es decir que por supuesto pocas veces un equipo tuvo en un torneo tan importante como es la Champions, tantos elementos a favor como el Real Madrid en ésta: el dudoso penal a Lucas Vázquez sobre la hora en el Santiago Bernabeu ante la Juventus por los cuartos de final, el penal no cobrado por la evidente mano de Marcelo y el regalo del arquero Sven Ulreich ante el Bayern Munich en semifinales, los dos goles de regalo de otro arquero alemán, Loris Karius, en la final ante el Liverpool, y la lesión de Mohamed Salah, jugador clave rival, en el primer tiempo.
Son demasiadas cosas que juegan a favor, pero luego, Karin Benzema siempre estuvo para capitalizar los errores, así como ante el Liverpool, Isco recogió una pelota desde una mala salida rival y la hizo rebotar en el travesaño, así como Bale puede marcar un golazo de emboquillada y de espaldas, como Sergio Ramos revolear una pelota si es necesario, o Luka Modric y Toni Kroos administrar el juego cuando hay ventaja y los minutos tienen que correr.
Con un director técnico de bajo perfil que no necesita libreta de anotaciones ni mover fichas en un pizarrón como Zinedine Zidane, el Real Madrid es una mezcla de virtudes propias, como de aprovechamiento cabal de los errores ajenos.
Nunca es casualidad cuando se ganan tres Champions consecutivas o cuatro en cinco años, más allá del azar.
Real Madrid, ahora, se proyecta al Mundial de Clubes de diciembre, en el que representará a Europa en una temporada que tendrá a los equipos de la capital española como epicentro. Porque tendremos derbi madrileño de Supercopa europea en agosto en Talin, Estonia, debido a que el Atlético Madrid fue campeón de la Europa League en Lyon, y porque la final de la Champions 2018-19 acabará en el Wanda Metropolitano del Atlético.
Es decir que la temporada que viene comienza y termina con Madrid, tras cinco años de dominio de los clubes españoles en la Champions.

Seguí leyendo en Sergio Levinsky