Mendoza,

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Rodolfo Braceli

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Maradona, ¿debe dar ejemplo?

Junio es un mes grave para los argentinos, está sembrado por aniversarios dolorosos; entre tantos: las muertes de Gardel y de Borges y del tan desvalorado Belgrano; la rendición en la desguerra de Malvinas y el siempre increíble –pero cierto– bombardeo a la Plaza de Mayo para terminar con Perón, etc., etc.

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Ser la madre de Cabezas

En la madrugada, mientras dormía, murió la mamá de José Luis Cabezas, en un geriátrico de Mar del Plata. Se fue desgarrada por el hijo perdido y sabiendo que el ex policía Gustavo Prellezo, acusado del asesinato, salió de la cárcel abreviando su condena “por buena conducta”.

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Hundimiento del Belgrano

Treinta y cinco. 35 años y un mes pasaron del hundimiento del Crucero General Belgrano en la desguerra de Malvinas. Fue una tragedia que cobró cientos de vidas. La tragedia fue propiciada, tanto desde la víctima como desde el victimario, por dos gobiernos gravemente neoliberales.

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25 años más, con Don Ata

Decidió llamarse Atahualpa Yupanqui. Pero nació llamándose Héctor Roberto Chavero. Ese seudónimo, épico, fue su único énfasis. Fue, ante todo, un hondísimo poeta. Se cumplieron 25 años de su muerte. No vamos decir “25 años sin don Ata”; estamos diciendo: “25 años más con don Ata”.

207 años de edad. ¿Crecimos?

Otro 25 de Mayo con nosotros. Cumplimos 207 años de edad. ¿Cumplimos? Pregunta: cumplir años ¿significa creer? Oportunidad preciosa para locro, empanadas y ¡brindis! Siempre y cuando tengamos locro, empanadas y vino para poner sobre la mesa. Y siempre y cuando tengamos mesa.

¿Son de aquí Les Luthiers?

Si hace diez Les Luthiers cumplieron 40 años, en el 2017 están cumpliendo 50. Y acaban de ganar el premio Princesa de Asturias. Retomaré palabras que escribí en esta columna y que antes dije en la Recoleta, en una mesa redonda compartida entre otros con Ernesto Schóó y Hugo Paredero.

Violadores condecorados

Yo, tú, él, nosotros, vosotros y ellos estamos rodeados, sembrados de violadores. De pronto podemos codearnos con el “Tigre” Acosta, con Etchecolatz o con el “Ángel” Astiz en un colectivo, en un avión, en un cine, en un café, en la pausa del semáforo, en la mismísima vereda. Así es la cosa. Aquí.

Oíd mortales: ¡40 años!

Memoria. Memoria para semillar un futuro sin una condición humana desnucada. Aquel 30 de abril del año 1977 después de Cristo, era sábado. Ellas sintieron el miedo en sus espaldas, en sus corazones, en sus ovarios. Pero tuvieron el coraje de nacer, y empezaron a vadear el espanto planificado.

122: ¡que vivan las parteras!

Buen día. Así, escrito con dos palabras. Y Buendía. Así, también escrito con una sola palabra. No es para menos: luego de otro embarazo que duró 40 años, las “viejas locas”, las prodigiosas madres hoy abuelas de Plaza de Mayo, han recuperado al Nieto 122. Uno más. Uno menos.