Rodolfo Braceli Desde Buenos Aires Viernes, 15 de Febrero de 2019

El verano y la verano

Madremía con los record. Ahora podemos hablar con propiedad del calor y de la calor. Vamos hacia un planeta al espiedo. Pero las cifras terminan por anestesiarnos. El acostumbramiento garantiza la impunidad. Hay res-pon-sa-bles.

Viernes, 15 de Febrero de 2019
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Viernes, 15 de Febrero de 2019 | Madremía con los record. Ahora podemos hablar con propiedad del calor y de la calor. Vamos hacia un planeta al espiedo. Pero las cifras terminan por anestesiarnos. El acostumbramiento garantiza la impunidad. Hay res-pon-sa-bles.

¿Por ejemplo? Los gerentes que hicieron decapitar casi 16 millones de hectáreas de bosque.

Retomo una pregunta ya reflexionada en esta columna. A las tremendas cifras, ¿quién las carga? Señoras y señores, no las carga el diablo. Las cargan quienes se autocalifican como “Primer Mundo”. Es decir: los hacedores de hambre, misiles, guerras preventivas, analfabetismo y analfabetización. Las cargan los poderosos del mundo –neoliberalismo mediante– sin pudor, con alevosía: sólo les importa el bien-estar de una mínima porción de humanos.
El capitalismo neoliberal en las reuniones cumbre “hace como que” se preocupa el medio ambiente. Mientras, se apodera de trozos de mapa que incluyen lagos. Nos están afanando millones de hectáreas que, desde antes de Adán y Eva, nos pertenecen a vos, a mí, a nosotros. Y están pudriendo el aire y el mar y degollando millones de hectáreas de bosques. Las consecuencias las pagan los señalados como el “Tercer Mundo”.
La impunidad se alimenta de la desmemoria, apañada por los medios de descomunicación. Hablando de “desmemoria”: hoy, en el 2019, ¿alguien se acuerda del terremoto (y del tsunami) que padeció Haití el 12 de enero del 2010?  Aquel desastre se cobró más de 315 mil muertos. Además, 300 mil heridos y un millón de pobrísimos que perdieron su paupérrimo hogar. Ciento de miles de hambrientos y sedientos sirvieron para exhibir el espasmo de la falsa solidaridad de los países centrales. Por ejemplo: el Imperio Norteamericano envió 10 mil soldados a Puerto Príncipe. Por entonces Hugo Chávez puso dedito en llaga, dijo: “¿Esto es ayuda o es ocupación?” Le dieron la razón los 27 miembros de la Unión Europea, con Francia a la cabeza. La Europa entera calificó de “ocupación militar” a la caridad de los 10 mil soldados yanquis.
Reflexionemos: mientras sucede el festival de los misiles, asistimos a un tsunami que no cesa. ¿Cifras? Más de 1.400 millones de humanos agonizan con un ingreso de 2 dólares por día. El 20 por ciento de la humanidad carece de su pan diario. Y atención: 26 apellidos tienen una fortuna que supera a las posesiones de 3 mil millones de pobres. La obscenidad desnuca todos los absurdos habidos y por haber.
Peligra el equilibrio planetario. No hace tanto, en el 2009, se gastaron unos 850 mil millones de dólares en armas asesinadoras. Y para la asistencia alimentaria, ¿cuánto se invirtió? No se invirtió la mitad, ni la mitad de la mitad, ni la mitad de la mitad de la mitad… Se “gastó” 170 veces menos. Limosna obscena.    
El caso es que el Apocalipsis de la pobrísima Haití se podría remontar en dos patadas. Eso, con el equivalente de lo que Norteamérica invierte en gastos bélicos de un día, de sólo una hora. Pero claro, suspender la eficacia de los genocidios preventivos sería una locura.
El caso es que, mientras el planeta es violado por aire, mar y tierra, estamos funestamente distraídos. Dále que va. En el horno no vamo’ a encontrar.
¿Parece delirio? Hace una década los medios de descomunicación informaban  como “curiosidad” que “por el cambio climático, hasta los esquimales necesitan refrigeración”. Los inuit, en el Québec, instalan aparatos para afrontar el calor.
Con frecuencia, ante temperaturas extremas saltan las cifras: la Unión Europea marca como límite los 140 gramos por km. en los gases de los escapes. De las 20 marcas más conocidas sólo 3 estaban por debajo de ese nivel. Los países del Primer Mundo regalan su dignidad ecológica a las dictaduras de las multinacionales. La cumbre mundial de París entregó un informe escalofriante: “La temperatura media de la Tierra subirá entre 1,8 y 4 grados en cien años y el nivel de los océanos aumentará unos 59 centímetros.” Y dále que va.
El humano, en sólo 50 años destruyó y/o pudrió más que en toda su historia. Minga de 4 estaciones. Dále que va. No sabemos si el que nombramos Dios tiene látigo, pero la que sí tiene látigo es la Naturaleza. Ella es violada a rajacincha por los países buitres a través de un sistema por ahora triunfante, el neoliberalismo, adicto a los genocidios preventivos. La religión del consumismo devora de un modo suicidante los recursos primordiales del planeta.
Un detalle: los mayores desastres caen siempre sobre áreas hambreadas. Pero ojo al piojo: hace unos años un corte de electricidad afectó a 50 millones, por empezar a Nueva York. La multitud salió a las calles solidarizada por el espanto. ¿Atentado o consecuencia del calor y de la calor? Por otro lado, Europa sudó la gota gorda, jadeó. Suiza, la de los bancos preferidos por usureros nativos, en el 2007 tuvo el junio más sofocante ¡en 250 años!
Ya no basta con ser del Primer Mundo para escapar a las consecuencias de lo que le hacen al planeta los gerentes del mundo. La madre Naturaleza pierde la paciencia, se calienta. Y pronto se va a hartar de los criminales civilizados, de los exitosos buitres de corbata y chaleco. Cuando se le acabe la paciencia, la madre naturaleza y la Pachamama dirán “basta”. Y ya no habrán obscenas diferencias entre Primer y Tercer Mundo.
¿Caeremos en el triste consuelo del “mal de muchos”? Cagaremos fuego, debido a la indiferencia activa. Mientras sucede esta condición humana al espiedo, tomemos conciencia de nuestra abulia digestiva.
Pregunta: los 3 mil millones de pobres, ¿cuándo perderán la paciencia? ¿Está lejos el día en el que golpearán las puertas de los “26” seres humanos que tienen una fortuna inconmensurable, obscena?
Sí, golpearán las puertas de los “26” ¿Y después? Después los llevarán en andas.
*  zbraceli@gmail.com   = =   www.rodolfobraceli.com.ar


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