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Rodolfo Braceli Desde Buenos Aires Viernes, 11 de Mayo de 2018

¿A favor de la vida? ¡Qué mentira!

La hipocresía al servicio de la confusión: es lo que se propaga en el presente debate en torno de la despenalización del aborto. Quienes están en contra de la despenalización y de la legalización se han apropiado, con descaro, de la frase "Estoy a favor de la vida". Argumento tramposo, si los hay.

Viernes, 11 de Mayo de 2018

Hace semanas traje a esta columna el testimonio de nuestra Mercedes Sosa.
Mercedes me lo expresó hace 16 años, por entonces yo escribía "Mercedes Sosa / La Negra", mi biografía sobre nuestra cantante cantora. Considerando el estado de confusión y de hipocresía que manejan los buenitos y decentes de siempre, los que se vienen apropiando de la frase "Estoy a favor de la vida", vuelvo con ánimo de reflexión sobre palabras de La Negra, atravesadas de dolor y de lucidez. Ella, sin mediar pregunta, afrontó el asunto: "despenalizar" no significa "promover". Escuchémosla; nos habla en carne viva:
 "-Ahora estoy llorando porque recuerdo la muerte de Pocho... Tardé ¡nueve años! en aceptar que Pocho se había muerto. Anduve por el mundo, cantando, con enorme éxito, pero muy hecha mierda (.) Si llegué a ser lo que soy, esto se debe a Pocho Mazzitelli, mi segundo marido. Trece años de amor y compañerismo. A fines del 67 quedé embarazada y tuve que hacer un aborto. Por varias razones di ese paso tan doloroso, y no me refiero sólo a lo físico. ¿Tener otro hijo para dárselo a mi mamá a que lo críe y andar todo el tiempo despidiéndome de él? Noo. Además yo tenía problemas con mi metabolismo; si seguía con el embarazo lo más probable era que dejara sin madre a mi Fabián, el hijo que ya tenía. Mi médico no estaba a favor del aborto, pero me convenció: "Tiene que hacerlo." El dolor ahí abajo es terrible, es como parir, con la fiera diferencia que después del parto del aborto una se va sin el hijo... Eso pasa en el cuerpo... pero hay otros dolores. Una se siente como una perra, como una bestia despreciada.
 (Y a continuación Mercedes, superando su caso personal, explica por qué hay que despenalizar; y que despenalizar no significa alentar u obligar al aborto.)
"-No es fácil vivir y mucho menos siendo mujer. Imaginemos las jovencitas y no jovencitas que, empujadas por miseria, hambre y desempleo, tienen que abortar. Las flagelan en lugares clandestinos y sórdidos. Cuando me pidieron de la Unicef que trabajara para ellos, se los dije: hablaré por los niños y por las mujeres. Y diré que estoy a favor de la despenalización del aborto. En contra de la hipocresía, de la mentira y de la clandestinidad terrorífica a la que son sometidas las mujeres pobres y marginales. Porque una cosa es abortar como yo, en una clínica con calefacción y anestesia y música funcional, y otra cosa es abortar en un rincón inmundo con unos fierros terribles que te meten ahí, adentro, para arrancarte un cuajo de vida que, si se lo deja vivir, se la condena al hambre y al analfabetismo.
(Cuando enfrenté a Mercedes al alevoso argumento que enarbolan los "antiabortistas", vadeando su llanto me respondió:)
- ¿Qué pensás de los "antiabortistas" que argumentan que "la vida es sagrada"?
-Pregunto yo a los hipócritas que están contra la despenalización: ¿acaso ellos no provocan millones de abortos cada día?... Abortos cuando cierran fábricas y dejan sin trabajo; abortos cuando condenan a chicos al hambre que los descerebra y hasta los mata. No me cansaré de decirlo: hay que educar, enseñar a usar anticonceptivos... Que se dejen de joder las madres que quieren tener la nena virgen hasta el casamiento. ¡Hipócritas de mierda! ¿Cuándo van a reconocer que la hija puede de repente enamorarse y acostarse y hacer eso tan bello que es el amor y quedar gruesa por culpa de tanta pacatería, de tanta educación para la hipocresía? Realmente, quienes favorecen las siniestras condiciones para el aborto son los que impiden la legalización. Ellos provocan abortos fomentando la ignorancia, condenando a las mujeres pobres a eso tan terrible que se multiplica por la falta de trabajo y de educación. Yo no quiero promover el aborto; lo que quiero es que cada mujer sea realmente dueña de su cuerpo y de sus ovarios y de su destino. Conozco señoras que públicamente opinan contra la despenalización, pero ellas, calladitas, se los hacen. La iglesia manipula las cosas. Mientras frenan esto no se ocupan de resolver de una vez que los curas puedan amar y casarse para que no hagan las macanas que están haciendo. Estamos manejados ¡por hipócritas! ¿Cuánto se sacarán las caretas? Aquí el único modo de estar contra los abortos es evitando las causas que los provocan. Se está contra el aborto reabriendo fábricas, generando trabajo, educando (...) Quienes  impiden la despenalización para sacar al aborto de la marginalidad y para posibilitar que cada mujer sea dueña de sus ovarios y de su vientre, son los que matan mujeres, matan niños de hambre. ¡Hipócritas! A ver, ¿quién tiene derecho a impedirle a una mujer de Tucumán o de La Matanza o de donde sea que decida abortar sabiendo que el hijo que trae al mundo estará condenado a morirse de hambre? ¿Acaso no es un aborto cada niño que se muere a los cinco a los siete años? ¡Pero que se vayan a la puta que los parió los hipócritas!
Posdata: Mercedes Sosa lo dice sin rodeos: quienes impiden la despenalización son los mismos que generan las condiciones para que las mujeres pobres y marginadas tengan que caer en el aborto clandestino. Si "la vida es sagrada", por empezar es sagrada la vida de la madre. Ojo al piojo: no nos dejemos confundir por los que dicen estar "a favor de la vida"; por las señoras muy aseñoradas y los señores muy almidonados. La hipocresía no duerme; funciona como ideología. Ideología de derecha, por supuesto.
*  zbraceli@gmail.com   ===   www.rodolfobraceli.com.ar