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Rodolfo Braceli Desde Buenos Aires Viernes, 26 de Enero de 2018

Abuelitos espantosos

Mar del Plata este año huele hediondo. En un chalet del bosque Peralta Ramos, “condecorado” por una prisión domiciliaria, retoza y sigue provocando Miguel Etchecolatz, genocida con varias condenas a prisión perpetua. No es todo.

Pero, en materia de “abuelitos” tenebrosos hay muuuchos más infectando los aires de la patria. El 10 de enero el intendente Juan Pablo de Jesús y el vecindario del partido de la Costa realizaron una jornada de repudio (de asco), titulada “La costa libre de genocidas”. Por entonces Norberto Bianco iba a ocupar un dúplex de Mar de Ajó, cerquita de las olas. Bianco hoy es un dulce abuelito; en la dictadura fue médico responsable de la maternidad clandestina de Campo de Mayo. En Mayo pasado el “abnegado” Bianco fue excarcelado: había cumplido los dos tercios de su condena a 13 años de prisión.

Detalle alentador: en la movilización participaron habitantes de Mar de Ajó y turistas. Colgaron carteles indicadores: “A 2 km. Genocida Ladrón de bebés”.

Observo ahora una foto de Bianco, en Tribunales. Semiperfil, traje y corbata. Tristeza en su mirada. Conmueve el anciano. ¿Quién diría que, debajo de esa aparente tristeza, anidan los horrores de un ladrón de bebés arrancados de la placenta, y afanados? (Joder, con la condición humana ¿no?)

Este verano del 2018 no nos da respiro, prosigue la desnucación de la condición humana. Ahí tenemos otro caso que espeluzna: el del señor Héctor Acuña, alias El Oso. Nos ayuda a rastrear su espantoso “curriculum”, una nota de Victoria Ginzberg: durante la última dictadura militar (y cívica) Héctor El Oso Acuña perteneció al Servicio Penitenciario bonaerense. Fue un memorable torturador en el centro Clandestino La Cacha, reconocido por varias de sus víctimas. En la década del 90 se salvó del juzgamiento por las leyes de Punto Final y Obediencia Debida. En el 2006 por fin fue detenido. Pero Acuña estuvo libre una punta de años, y en esos años torturaba de otra manera, hizo méritos para más cárcel. ¿Qué hizo? Durante una década “abusó de una niña que estaba a su cuidado. La joven nació en 1993 y fue víctima de Acuña desde sus 5 años.”

Hay más: la niña casi jovencita lo padeció a Oso Acuña incluso “durante las visitas que ella hizo a la cárcel de Marcos Paz, luego de que el represor fuera arrestado en 2006.” Pero su historia salió a la luz: “A los 16 años pudo, a pesar de las amenazas de Acuña, contárselo a una amiga y esto terminó con la denuncia judicial encauzada por Mariela Labozzetta, fiscal Especializada de Violencia contra las Mujeres.

Imaginemos: la joven, cuyo nombre se mantiene en reserva, “quedaba al cuidado de Acuña, con quien tenía un vínculo familiar, mientras sus padres trabajaban. Entre los 5 y los 14 años (entre 1998 y 2007) sufrió los abusos de Oso Acuña. Los hechos, sostenidos en el tiempo, adquirieron gravedad progresiva a medida que la niña crecía”.

¿Es posible que el represor abusara de la joven en el Penal? Oso Acuña era temido aun para sus guardias. Ella fue a Marcos Paz “cuatro veces y el represor buscaba alguna excusa para quedar a solas con ella, sobre todo cuando las visitas se hacían en los boxes privados de la cárcel.” Obvio: agentes penitenciarios facilitaron esos abusos.

Los colmos perversos de Oso Acuña no se agotan. En 2014 recibió una segunda condena, esta vez a prisión perpetua, por secuestros, asesinatos y torturas en el centro clandestino La Cacha: “Acuña fue encontrado culpable de 43 privaciones de la libertad, 127 casos de tormentos y de los homicidios doblemente calificados por alevosía de Olga Noemí Casado y Laura Carlotto, la hija de la presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo.”

  No es todo: un testigo que vive en el exterior “declaró mediante videoconferencia y con el pedido de que no hubiera público en la sala y se reservara su nombre. Relató abusos sexuales por parte del Oso Acuña; abusos mientras lo torturaban.”

Y otra perlita más. Oso Acuña amenazó a testigos durante el juicio de La Cacha. “En setiembre del 2014 le dijo a una de las sobrevivientes: ‘Mirá como dejaron el país en diez años. Vamos a ver dónde te metés en tres o cuatro meses; ya te voy a agarrar.” Algo más: Acuña fue procesado por amenazar con degollar, al Juez Federal César Álvarez.

Hay más: El mismo Oso Acuña actualmente “tramita ser beneficiado con arresto domiciliario”. Madremía.

Mientras este espeluznante ser humano sigue alardeando, el joven diputado Nicolás Massot, propone la teoría de reconciliación basada en el modelo de la Sudáfrica de Mandela. Pero, dentro de su propio sector partidario, le salió al cruce Ricardo Alfonsín quien calificó a lo de Massot de “despropósito”. Y el funcionario Santiago Canton aclaró lo que Massot y otros “reconciliadores” ocultan: “Parecen ignorar que en Sudáfrica para eximirse de la justicia se debían confesar los crímenes y manifestar públicamente su arrepentimiento. En Argentina –reconoce Canton– nada de eso ha sucedido.” A la vista está: los responsables hasta justifican y hacen apología de la tortura, asesinación y desaparición. Violadores de la vida y de la muerte ahí tenemos a estos abuelitos tenebrosos. “Condecorados” con el arresto domiciliario y/o la “reconciliación” cualquier día de estos usted y yo nos podemos cruzar con el Oso Acuña en un café, en un restaurante. Veremos en él a un hombre mayor, con rasgos de abuelito bueno. ¿Quién diría que estamos ante un orgulloso violador de vidas y muertes, y también violador, por años, de una niña, casi adolescente?

Es, por todo lo anterior, que hacer memoria no es necesario, es imprescindible. También durante la relajación del verano.

*  zbraceli@gmail.com   = =   www.rodolfobraceli.com.ar

 

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