Mendoza,

de
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Rodolfo Braceli

Violadores condecorados

Yo, tú, él, nosotros, vosotros y ellos estamos rodeados, sembrados de violadores. De pronto podemos codearnos con el “Tigre” Acosta, con Etchecolatz o con el “Ángel” Astiz en un colectivo, en un avión, en un cine, en un café, en la pausa del semáforo, en la mismísima vereda. Así es la cosa. Aquí.

12/5/2017

Consumado fue: los dueños de la escarapela, los prolijos custodios de la institucionalidad y del republicanismo con un fallo de la Corte se arrancan la careta. El 3 de mayo del 2017 después de Cristo pasará la historia, es imborrable. Esa fecha se consagró como el Día de la Impunidad: tres de cinco jueces de la Corte Suprema de Justicia de la Nación concedieron el 2 por 1 a un represor de lesa (in) humanidad. El masculino, que sienta precedente nefasto, en su DNI acredita llamarse Luis Muiña. Desde el 3 de mayo goza de libertad legitimada por el abominable 2 por 1.

   Lo real es que centenares de juzgados por crímenes que jamás prescriben, de la lesa (in)humanidad, podrán acogerse a la conmutación que abrevia sus condenas. El beneficio de la ley penal más benigna corre desde ahora también para los autores de los más aberrantes delitos. Al rotundo repudio, nacional e internacional, hasta se sumó el repudio tardío de los tibios.

   El nombre de Luis Muiña no es famoso entre los asesinadores de Estado. Fue elegido para que el fallo pasara desapercibido e inadvertido. El masculino Muiña no fue discreto: los vecinos del barrio de Caballito de la CABA lo saben: a las 11 de la noche del mismo histórico día del fallo, al 500 de la calle Bertres, hubo detonaciones y fuegos artificiales. No se estaba celebrando un mundial, sucedía que el represor Muiña festejaba el obsceno fallo con amigos y favorecedores.

    La aplicación del 2 por 1 para represores de lesa (in)humanidad era algo inconcebible, pero ya es cierto. Y esto no cayó mágicamente del cielo: se trata de un objetivo muy sembrado. Hay responsables: por empezar dos jueces designados por decreto, Carlos Rosenkrantz y Horacio Rosatti, y la jueza, de jubilación postergada, Highton de Nolasco. Y hay que revisar los legisladores que, aparte de los obvios, en el senado convalidaron los nombramientos de esos jueces, entre ellos Pichetto, Urtubey y Abal Medina.

    Hoy, como nunca antes desde 1983, salta la palabra “escándalo”. El fallo, entre otras cosas, ofende la memoria de Raúl Alfonsín. Ni hablar de los muertos desaparecidos. Es un escándalo que no se puede licuar con la teoría de los “dos demonios”. Sí, todas las muertes son muertes, pero nada se puede equiparar con las muertes por torturas y con las desapariciones planificadas por el Estado.

    Imprescindible la memoria: en esta Argentina, en el limbo del infierno hubo una escalada del Mal, insuperable. Primero torturaron, desollaron, desuñaron, metieron picana en testículos y vaginas, atormentaron a jóvenes en presencia de hermanos y padres, es decir, violaron la vida. Y no les resultó suficiente. Después mataron, y hasta arrojaron desde aviones seres vivos al río. Entonces violaron las muertes negando sepultura. Y no les fue suficiente. Ladrones, se apropiaron de los bienes de las víctimas. Y no les fue suficiente. Se afanaron criaturas desde la misma placenta. Y tampoco se saciaron.

  Así fue: estos violadores seriales, violadores de la vida y violadores de la muerte, violadores hasta de mujeres inermes y embarazadas, ellos, justamente, desde el 3 de mayo del 2017 son beneficiados con el 2 por 1. Esto traspasa las fronteras del derecho y del sentido común. Esto rebalsa, excede la capacidad asombro.

   Es un fallo ciertamente histórico, por lo nefasto. Un fallo que espanta, aterra, asquea, desangra, avergüenza, retrocede, aniquila, un fallo que tira por la borda, reduce a cenizas, licúa la asesinación; un fallo que vuelve presente a lo más oscuro del pasado, que condecora a los criminales asesinos. Este fallo se canta y se caga en pautas del derecho internacional. En realidad, este fallo hace recular y consuma la desnucación de nuestra paupérrima condición humana. Es una vergüenza repugnante y hedionda, este fallo. Condecora con la medalla de la impunidad a los violadores y se canta en los violados.

  No, no nos llega por casualidad este 2 por 1. Un sector de la jerarquía eclesiástica volvió a enarbolar la teoría de la “reconciliación”. Esta teoría es una coartada, es un  eufemismo de la teoría de los dos demonios. Brotan las preguntas de siempre: ¿puede haber reconciliación si no hay reconocimiento de las violaciones consumadas? ¿Puede haberla mientras persistan miles de muertos sin sepultura? ¿Puede haberla mientras haya todavía más de trescientos nietos secuestrados de identidad, desde la placenta? ¿Cómo puede haber reconciliación si los muertos de un lado, todos, sin excepción, tienen el abrigo de sepultura conocida y los miles de muertos del otro lado ni sepultura tienen para una flor?

  Saramago advertía que el olvido termina en la indiferencia. Sumándole a Saramago, digamos, que nada hay más activo que la indiferencia. Y nada más contagioso. La indiferencia activa es el coagulante de la impunidad. Qué más quieren los desnucadores de la condición humana.

   Oíd mortales: parece mentira, pero es cierto: hay 2 por 1 para los sumos violadores de la vida y de la muerte. Hay 2 por 1 para los violadores hasta de mujeres embarazadas. Hay 2 por l para los violadores de identidad que afanaron más de cuatrocientas criaturas desde la placenta.

   Oíd mortales: el 2 por 1 significa burlarse a carcajadas y vomitar sobre la patria humana.

  Ante tanta obscenidad: ¿sucumbiremos en la desesperanza? No. No le hagamos el caldo gordo a la buitredad. Tenemos que semillar memoria. Las madres, las viejas locas nos siguen enseñando el optimismo de la memoria. Enseñando que la esperanza es el más arduo de los trabajos.

*  zbraceli@gmail.com   ===    www.rodolfobraceli.com.ar

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