Roberto Suarez  rsuarez@jornadaonline.com.ar Martes, 30 de Abril de 2019

“Esta película ya la vi”

Martes, 30 de Abril de 2019
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Martes, 30 de Abril de 2019 |

Se cumplieron diez años del fallecimiento del ex presidente Raúl Alfonsín, y vuelve a florecer un tema que fue una pesada carga en su gestión: los paros generales.  

Hoy el país vivirá un nuevo paro sindical contra un gobierno democrático, se produce un paro con nuevas y viejas modalidades. Un primer dato sobresaliente retrata con fidelidad el desgaste sufrido por la actual administración de Mauricio Macri en sus más de tres años presidenciales y en momentos que enfrenta los reclamos sindicales por la crisis económica. La CGT convocó un paro de transporte para el feriado del 1 de mayo, día del trabajador. Desde la vereda de enfrente, la CTA y el Frente Sindical por el Modelo Nacional (Fresimona) -la coalición de gremios que comandan Hugo Moyano (Camioneros), Ricardo Pignanelli (Smata) y Sergio Palazzo (La Bancaria)- proclamaron un paro para hoy martes 30 de abril.

Alfonsín afrontó a lo largo de su gobierno una fuerte lucha con los sectores sindicales, que se oponían a su gobierno, 13 paros nacionales durante su mandato, encabezados por el entonces titular de la CGT, Saúl Ubaldini.

Entre los cruces que mantuvieron, Alfonsín catalogó a Ubaldini de “mantequita y llorón”, a lo que el sindicalista respondió: “Llorar es un sentimiento, mentir es un pecado”.

Tras la vuelta a la democracia los sindicatos estaban en crisis por la derrota del peronismo en las elecciones presidenciales. Por lo tanto el gobierno radical vio la oportunidad para democratizar los sindicatos y de esta forma dar lugar a otras corrientes del sindicalismo.

A tal propósito, se promovió la Ley Mucci de normalización que incluyo el voto directo, secreto y obligatorio, que diera lugar a las minorías y que la fiscalización de los comicios esté en manos del Estado. Sin embargo el proyecto no tuvo lugar luego de ser rechazada en la Cámara de Senadores. Posteriormente los sindicatos recobran su cohesión interna y emprenden una política de confrontación en contra del gobierno radical.

A Cristina Fernández el sindicalismo le hizo cuatro paros en su segundo mandato.

Por el contrario, entre 2007 y 2011, Cristina logró ser la única, desde la vuelta de la democracia en 1983, en completar un período presidencial sin enfrentar una huelga a nivel nacional. Tampoco debe pasarse por alto que aquella primera etapa transcurrió casi totalmente en vida de Néstor Kirchner, con quien el sindicalismo peronista había forjado una alianza de hierro.

Cuando le hacían uno de los últimos paros a Raúl Alfonsín dijo: “Esta película ya la vi “. Y eso pasará hoy, la película de un país inmovilizado, con grandes pérdidas, según los empresario se perderán 2.000 millones de pesos, y mañana seguramente todo seguirá igual que el día anterior. Los funcionarios saldrán a defender el poco acatamiento y los sindicatos dirán que la huelga fue contundente y amenazarán con más medidas de fuerza.

Pero se plantea nuevamente una crisis de gobernabilidad. En otras palabras, la gobernabilidad en sociedades democráticas contemporáneas, implica un estado de equilibrio dinámico entre demandas sociales y la capacidad de respuesta gubernamental. Esta definición permite por un lado, tener en cuenta aquellas características sobre eficacia y eficiencia de la gobernabilidad y por otro lado el aspecto legitimador del proceso de toma de decisiones y políticas públicas. Ambos elementos, eficiencia gubernamental y legitimidad social, hacen a la estabilidad del sistema político junto con la capacidad de adaptación a su entorno. Los grados de gobernabilidad, por su parte estarán delimitados por la coyuntura social, es decir, que dentro de un determinado contexto histórico las percepciones sobre mayor o menor grado de gobernabilidad varia acorde a la coyuntura que atraviese una sociedad. Esto implica que no hay un nivel absoluto entre gobernabilidad-ingobernabilidad, sino que las discrepancias o equilibrio entre las demandas sociales y la capacidad de respuesta gubernamental no son fijadas o validas de una vez y para siempre.

Además, es hora de crear una nueva Ley de Asociaciones Profesionales que establezca un modelo sindical unificado, que es esencial para la defensa de los intereses de los trabajadores, pero al mismo tiempo que genere sistemas democráticos para la toma de decisiones, e independencia del poder del Estado. Los requisitos deben ser: unidad, autonomía y democracia.


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