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Roberto Suarez rsuarez@jornadaonline.com.ar Lunes, 4 de Febrero de 2019

Frei y Neruda

Treinta y siete años después del fallecimiento del ex presidente de Chile Eduardo Frei Montalva (1964-1970), el juez Alejandro Madrid dictó la semana pasada la condena por homicidio contra seis personas vinculadas al exdictador chileno, Augusto Pinochet.

Lunes, 4 de Febrero de 2019
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Se trata de una sentencia sin precedentes en la historia del país, pues es la primera vez que se dicta condena por el homicidio de un presidente.

Después de una investigación de 18 años, el magistrado dictaminó que Frei Montalva fue envenenado por médicos militares durante una operación hospitalaria, en 1982, y posteriormente se ocultó la autopsia para evitar la culpabilidad. El expresidente es el oficial de más alto rango entre los más de 3.065 muertos y desaparecidos de la dictadura.

La hija de Frei dice que el fallo deja establecido que fue la dictadura cívico militar que encabezó Pinochet quien mató a su padre.

El magistrado, de la Corte de Apelaciones de Santiago, sentenció a un funcionario civil de la Central Nacional de Informaciones (CNI), policía política y organización de inteligencia de la dictadura de Augusto Pinochet, al exchófer de Frei Montalva y a cuatro médicos que lo atendieron en la Clínica Santa María, donde murió el 22 de enero de 1982.

Frei fue asesinado porque representaba a una incipiente y moderada oposición al régimen de Pinochet (1973-1990). En un momento en que la economía se había derrumbado, el desempleo estaba aumentando y la gente se había atrevido a comenzar a protestar nuevamente después de nueve años de dictadura. Como fundador del Partido Demócrata Cristiano, Frei no podía ser desestimado como un radical de izquierda dedicado al derrocamiento violento de la dictadura. Por ende, Pinochet no podía permitirse estar vinculado a su muerte.

Pero,  recordemos también que Pinochet es acusado por la historia por la muerte de otra de las grandes personalidades de la historia chilena, Pablo Neruda.

En 2011, el Partido Comunista chileno presentó una denuncia para que se investigara la muerte del poeta, basada en las declaraciones de Manuel Araya, un antiguo chofer del escritor, quien sostuvo que Neruda había sido envenenado. El cuerpo del autor de “Confieso que he vivido”, su autobiografía póstuma, fue exhumado el 8 de abril de 2013, pericias que descartaron en primera instancia la intervención de terceros en su muerte. Pese a los primeros resultados, el juez especial a cargo de la investigación, Mario Carroza, mantuvo la causa abierta por considerar que los resultados no eran concluyentes, y ordenó nuevos exámenes.
Dos laboratorios, uno en Canadá y otro en Dinamarca, iniciaron luego una serie de peritajes tras la difusión de un informe que publicó el diario español El País, que afirmó que es “altamente probable” que Neruda hubiera sido asesinado.

Familiares del autor de “Veinte poemas de amor y una canción desesperada” han afirmado que al poeta se le inyectó, durante su ingreso en la clínica, la bacteria “Estafilococo dorado”, un microorganismo altamente agresivo y resistente a la penicilina, que aceleró su muerte. Esta bacteria es uno de los químicos que se usaron en la dictadura militar de Pinochet (1973-1990) para eliminar opositores.

Con las revelaciones sobre el asesinato de Frei, el mundo volvió a refrescar la memoria para no olvidar nunca al dictador genocida que para colmo no fue preso por asesino, sino que por corrupto. Las tenía todas el “Pinocho ”.


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