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Roberto Suarez rsuarez@jornadaonline.com.ar Miercoles, 14 de Noviembre de 2018

La caravana de la vergüenza

Los líderes iberoamericanos se preparan para hablar de desarrollo en Guatemala, a la sombra de éxodos masivos de migrantes en América Latina que huyen de la violencia, la pobreza, la crisis económica y la represión política.

Los gobernantes se reunirán en la ciudad colonial de Antigua, Guatemala, el viernes en la Cumbre Iberoamericana, en medio de la agitación regional por la salida de caravanas de migrantes centroamericanos que buscan llegar a Estados Unidos.

“Una Iberoamérica próspera, inclusiva y sostenible” es el lema de la cita, a la que ya han confirmado su participación 13 presidentes, entre ellos Mauricio Macri, así como los jefes de gobierno de Andorra y España y el rey español Felipe VI.
Miles de migrantes hondureños, salvadoreños y guatemaltecos salieron en octubre de sus países y marchan por el sur y centro de México en busca de nuevas oportunidades en Estados Unidos.
Cerca de 8.500 migrantes centroamericanos integran al menos tres caravanas que avanzan en México, según la Comisión Nacional de Derechos Humanos de ese país.
Un problema humanitario grave para Iberoamérica y para todo el mundo, ante las posturas disímiles de dos de los líderes más poderosos, Donald Trump y Vladimir Putin.
Desde el período posterior a la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos se ha enorgullecido de ser un refugio para quienes huyen de la guerra o de la persecución. Las protecciones del asilo surgieron de ese compromiso y de ahí se establecieron varios estatutos sobre el proceso que ahora deben cumplir quienes solicitan refugio.
Sin embargo el presidente estadounidense cada vez endurece más su política sobre este tema.
En una editorial del New York Times se sostiene: “La seguridad pública, la seguridad nacional y el Estado de derecho son algunas de las frases que le encanta repetir al gobierno de Donald Trump cuando está por revelar alguna de sus políticas migratorias deliberada y vanamente crueles. Los funcionarios parecen esperar que con eso sus acciones sean protegidas de cualquier escrutinio público o jurídico. El anuncio más reciente en ese sentido del presidente Trump, hecho el 9 de noviembre, es un nuevo ejemplo de esta táctica. Esta vez el reclamo del mandatario es que lo que sucede a miles de kilómetros al sur de la frontera de México y Estados Unidos ha “precipitado una crisis” que requiere de medidas extremas, publica el influyente diario neoyorquino.
A contracorriente con la tónica del presidente norteamericano, el gobierno ruso ha aprobado una nueva política migratoria que pretende atraer más inmigración. Rusia busca captar sobre todo ruso parlantes y personas con raíces rusas que viven en el exterior, pero también extranjeros que estén listos para integrarse en la sociedad rusa y que puedan contribuir al mercado de trabajo. Para lograrlo, las autoridades simplificarán ciertos trámites en los visados y permisos de trabajo, así como la obtención de la ciudadanía. Con la medida, anunciada por el presidente Vladímir Putin, se busca atraer recursos laborales para hacer frente a la crisis económica y demográfica.
“Daremos la bienvenida a aquellos que deseen quedarse con nosotros temporalmente y también a aquellos que decidan naturalizarse y tengan la residencia permanente en Rusia”, ha declarado el presidente ruso en el VI Congreso Mundial de Compatriotas Rusos en el extranjero, celebrado en Moscú. “Rusia tiene la importante tarea de garantizar un crecimiento innovador y sostenible a largo plazo y los compatriotas pueden contribuir a ello”, ha apuntado.
Las migraciones son una constante en la historia de la humanidad. Hoy, las personas que intentan alcanzar las costas europeas lo hacen por distintos motivos y por distintos medios. Procuran utilizar vías legales, pero también están dispuestas a arriesgar sus vidas para escapar de la opresión política, la guerra y la pobreza, así como para reunirse con sus familias, trabajar y educarse. Ahora esto ocurre más cerca de nosotros con esta impresionante caravana de pobres desesperados por llegar a Estados Unidos. Los migrantes, entre los que se cuentan bebés, niños, mujeres y ancianos, aseguran que escapan de la violencia criminal y la pobreza que azota el norte de Centroamérica.
El fenómeno migratorio es claramente un grito desesperado de sociedades que han estado totalmente marginadas por el fracaso de los gobiernos y con  líderes de la región que no han tenido la capacidad de hacer una “autocrítica” para reconocer el fracaso de los modelos económicos estructurales en la región, que inciden en la migración forzada.
Ante ello la cumbre Iberoamericana debe ir más allá de las “buenas intenciones”, y abordar integralmente el tema migratorio.





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