El diario gratuito de Mendoza

de de

Mendoza

Roberto Suarez rsuarez@jornadaonline.com.ar Miercoles, 24 de Octubre de 2018

Pronóstico reservado   

La baja del dólar ha creado una cierta expectativa, que favorece calmar un poco los ánimos de una sociedad que venía espantada por el fuerte cimbronazo cambiario que llevó el valor de la moneda estadounidense a las nubes, pero se ha comenzado a notar una fuerte recesión, donde hay que ver si el tejido social argentino resiste la embestida.

Hasta ahora la pasan tranquilos el campo, algún otro sector exportador y los especuladores financieros.

El “Plan secar de pesos” la economía es la recesión, que se presenta ahora como la principal arma para frenar la inflación. Tasas superiores al 70%, como las fijadas con las licitaciones de Leliq (las nuevas letras que el Banco Central coloca a los bancos a cambio de pesos), aceleran raudamente la marcha de la economía a la recesión.
La caída del consumo, ya motorizada por la pérdida del poder adquisitivo salarial frente a la inflación, se profundizará por la falta de crédito.
Al sector de las pymes, motor fundamental de la economía nacional, se lo está ahogando. Por un lado se les hace imposible lograr créditos, descuentos de facturas o cheques por las altísimas tasas de interés, únicas en el mundo.
Además son duramente apretadas por la AFIP, que endurece sus planes de pago y las afecta seriamente embargando sus cuentas bancarias.
Esto va creando el achique de las mismas, que deben bajar su estructura laboral, creando más desocupación y algunas yendo a la quiebra.
El déjà vu aparece reflejando los distintos años de la “patria financiera”, o la patria de la “especulación y la timba financiera”.
Ante esto uno se vuelve a preguntar por la duda que genera ahora el plan “D” del gobierno de Macri entre los propios funcionarios del FMI, economistas y bancos de inversión: si resulta social y políticamente tolerable.
Han aparecidos algunas señales que podrían tímidamente alentar alguna perspectiva positiva como que en Wall Street dicen que Argentina puede ser tras la devaluación "más barato" y "el destino más lucrativo para los inversores de mercados emergentes".
Como también que Argentina recuperó en septiembre el superávit comercial tras casi dos años. El INDEC informó un saldo favorable de US$314 millones, el primer resultado positivo en 21 meses.
Algo favorable que suma en medio de la crisis es la sanción a la que llegaría el Gobierno –fuentes oficiales aseguran contar con los votos necesarios– en el escenario esperado por las autoridades: contar con el Presupuesto aprobado en la Cámara Baja antes de que se conozca la aprobación del acuerdo con el FMI, algo que se haría oficial el viernes. Luego restaría la sanción del Senado.
Pero se sigue mirando con atención la inflación esperada para 2018, que subió al 44,8%, según el Banco Central. Se pronostica oficialmente un alza de 4,5 puntos porcentuales sobre la proyección realizada en agosto. Además, estimaron una inflación núcleo (sin tener en cuenta los productos y servicios que tienen cambios estacionales bruscos) del 44%, 3,5 puntos porcentuales por encima del 2017.
El pronóstico indica que puede ser muy peligroso, muy poco sostenible y tolerable.









Seguí leyendo en Roberto Suarez