El diario gratuito de Mendoza

de de

Mendoza

Roberto Suarez rsuarez@jornadaonline.com.ar Martes, 18 de Setiembre de 2018

45 años sin Víctor Jara

Chile revive en estos días uno de las imágenes más atroces de su pasado, aún no esclarecido: la muerte de uno de sus más grandes artistas, Víctor Jara.

Este 16 de setiembre en que se cumplieron 45 años de su asesinato se vienen realizando distintos homenajes en Chile y otras ciudades del mundo para recordar al autor de “Te recuerdo Amanda”.

En aquellos años yo era colaborador en la revista “Claves”, que dirigía Fabián Calle y donde se cubría todo el espanto que significaba la represión en el país vecino. Uno de los redactores enviados a Chile a cubrir el golpe era Aldo Luis Giordano. En uno de esos artículos se publicó el último poema que escribió Víctor Jara en ese fatídico estadio de Santiago.  
El golpe militar del dictador Augusto Pinochet contra el presidente Salvador Allende, el 11 de septiembre de 1973, sorprendió a Víctor Jara en la Universidad Técnica del Estado, donde fue detenido junto a profesores y alumnos.
Desde allí lo llevaron al Estadio Chile, recinto que los militares utilizaron durante un tiempo como centro de detención donde, según numerosos testimonios, a Jara lo torturaron durante horas, le golpearon las manos hasta triturarle los dedos con la culata de un fusil, y finalmente lo acribillaron con 44 disparos el 16 de septiembre.
Después de muchos años se pudo esclarecer el asesinato del autor de “Te recuerdo Amanda”, a través de testigos y represores. Según la declaración judicial del exconscripto José Alfonso Paredes, hoy detenido por el caso,  quien confirmó que una vez alojado Víctor, junto con otros detenidos en el estadio devenido gigantesca prisión, un subteniente “comenzó a jugar a la ruleta rusa con su revólver apoyado en la sien del cantautor. De allí salió el primer tiro mortal que impactó en su cráneo”. “El cuerpo de Víctor Jara cayó al suelo de costado. Paredes observó cómo se convulsionaba. Y escuchó al subteniente ordenarle a él y a los otros conscriptos que descargaran ráfagas de fusiles en el cuerpo del artista”. Según la autopsia, el cuerpo de Jara tenía 44 impactos de bala.
El mismo testigo indica que metieron el cuerpo de Jara en una bolsa y luego lo cargaron en un vehículo militar. Otras 14 personas fueron acribilladas junto a él, y sus cadáveres tuvieron en principio igual destino. El testimonio de Paredes coincide con el de otros exprisioneros al señalar que Jara fue interrogado al menos dos veces en los camarines del estadio y que fue sometido a torturas que incluyeron la fractura de sus manos a golpes de culata, un símbolo del ensañamiento con que actuaron los agentes del naciente régimen militar al reconocer al músico.
El documental “Víctor Jara N°2547”, de la directora Elvira Díaz, permitió conocer a un héroe anónimo de este caso: Héctor Herrera, el hombre que identificó y ayudó a sepultar al músico, luego de que sus restos fueran arrojados a unos matorrales en los alrededores del Cementerio Metropolitano, el 19 de septiembre de 1973.
Herrera, un antiguo funcionario del Instituto Médico Legal, reconoció los restos del cantautor y fue de manera clandestina a la casa de Joan Turner para decirle que su marido estaba allá. Luego, la ayudó a enterrarlo en el Cementerio General.
Así, evitó que el cantautor quedara como un detenido desaparecido. Como les pasó a tantos chilenos y argentinos víctimas de las últimas dictaduras militares a ambos lados de la cordillera de los Andes.
La sexta edición de “Mil guitarras para Víctor Jara” se celebrará el próximo sábado 22 en la Plaza de La Paz de Recoleta, frente al acceso principal del Cementerio General de Santiago, donde reposan los restos del autor, para refrescar que las canciones de Víctor Jara perduran como símbolo de la lucha por un mundo mejor.  Su compromiso y su música siguen inspirando a las nuevas generaciones de artistas, asegurando con su ejemplo “que el canto tiene sentido cuando palpita en las venas del que morirá cantando las verdades verdaderas”. El mensaje de la canción “Manifiesto” -una de sus últimas composiciones-  es certero e inequívoco “Canto que ha sido valiente siempre será canción nueva”.

Seguí leyendo en Roberto Suarez