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Roberto Suarez rsuarez@jornadaonline.com.ar Lunes, 2 de Julio de 2018

¡Qué mundial!

Rusia 2018 quedará para la historia por la organización de su campeonato mundial.

Especial desde Rusia
Los motivos son varios. En sesenta años es la primera vez que Italia no participa de un torneo de esta envergadura. Primera sorpresa y después vienen las otras: la eliminación del último campeón del mundo, Alemania. El más fuerte candidato en los datos previos a quedarse también con este torneo se fue penosamente en la primera fase. Luego la despedida del otro finalista de Brasil 2014, Argentina, y del mejor jugador del mundo Messi. Luego le tocó a Portugal y al otro número uno, Ronaldo, volverse a casa. Y ayer en el majestuoso estadio de Luzhniki la despedida fue para el penúltimo campeón del mundo, España, otro de los candidatos a ganar esta copa.
Nadie pensaba futbolísticamente que Rusia llegaba a cuartos de final, aunque sea local.
Pero así es. Habrá que esperar que Brasil no sea otra sorpresa ante el consolidado equipo mexicano. Y veamos qué pasa con Colombia, si se consolida como equipo para poder avanzar y alentar la posibilidad tras la contundente actuación de Uruguay que va muy consolidado para medirse con los franceses, y alentar la esperanza de que este torneo sea para Sudamérica.
Entrando a repasar lo ocurrido con Argentina ya nos pasó a los cronistas de Jornada en mundiales anteriores tener que seguir cubriendo el torneo sin la presencia nacional. Nuestra tarea es esa aunque deja un tremendo sabor amargo la realidad de no contar aunque sea en cuartos o semifinal con la presencia de la celeste y blanca.
Mucho más duro es ver por las calles de Moscú a miles de aficionados argentinos que se llegaron hasta tan lejos para ver la final, la frustración enorme, pero son varios los que tienen pasajes de regreso para después del 16 de julio y muchos con entradas reservadas.
La selección no cumplió con las expectativas de todo un pueblo que confía plenamente en ella y que se ilusionaba pese a las pobres actuaciones ante Islandia y Croacia de llegar a la final luego de la victoria ante Nigeria.
El viernes fue el final de un ciclo de un grupo de jugadores que brilló en muchos momentos en cuatro mundiales, que son figuras destacadas en el fútbol europeo, pero que no pudieron conquistar nada. Llegaron a desperdiciar tres finales en cuatro años. Y con la fijación ya de que Leo Messi no pudo ser la gran figura que es en el Barcelona en la selección nacional. No sé si habrá tiempo para otra posibilidad, cuatro campeonatos del mundo, cuatro copas América y esta performance de ahora que dejó muchas dudas por sus actitudes, sobre todo con una imagen que daba mucho que pensar en los primeros dos partidos y en este último. Su cara reflejó muchos síntomas para analizar, creo desde la psicología, su rostro serio, preocupado, con gestos de malhumor, sin que nadie supiera y si alguien lo sabía qué tan grave le pasaba. Puede ser que haya sido una carga muy grande de que un equipo fuera Messi-dependiente, que toda la responsabilidad de llevar el equipo hacia las victorias dependiera de él, como el salvador. Algo hay. Lo que sí es claro es que fue su peor mundial. Pero quizá no su despedida de la selección porque si sigue brillando en el Barcelona, puede participar al menos de la copa América  a jugarse en Brasil.
Más allá de la fallida actuación del equipo y de la pobre conducción de Sampaoli, esto ocurre en momentos de una de las mayores crisis del fútbol argentino. La AFA tiene que dar muchas explicaciones por la desorganización previa al Mundial y por una historia de cuatro años sin planificación, sin saber qué rumbo tomar.
Hoy está claro que, como fue después de Suecia, o Japón-Corea, hay que empezar de nuevo. Habrá que buscar un consenso, habrá que reunir a gente con experiencia, hacer lo de Menotti, o lo de Bilardo, habrá que pensar seriamente y trabajar en los juveniles como lo hizo Pekerman.
Urgente el fútbol argentino se tiene que organizar y ser mucho más serio, y sobre todo ahora deben dar la cara y explicar lo ocurrido. También algunos jugadores, que se escaparon muy pronto de Rusia para ir a pasar sus vacaciones, mientras todo un pueblo lloraba.


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