El diario gratuito de Mendoza

de de

Mendoza

Roberto Suarez rsuarez@jornadaonline.com Jueves, 7 de Junio de 2018

Pasado y futuro

En el Día del Periodista, el autor de la columna traza una línea entre los comienzos del periodismo vernáculo con la "Gazeta de Buenos Ayres", hasta el advenimiento de las redes sociales. Cómo usar las herramientas sociales, los marcadores y las plataformas.

Jueves, 7 de Junio de 2018

Aunque los antecedentes del periodismo se remontan a los tiempos del Imperio Romano (la historia señala como el primer diario en sentido estricto aquel que Julio César hizo colocar en el Foro Romano y al cual denominó el Acta Diurna, en el siglo I antes de nuestra era) no cabe hablar de periodismo propiamente dicho hasta que el desarrollo postal permite la distribución eficaz de informaciones y los avances de la impresión posibilitan reproducir en serie un determinado texto.
En este sentido, los servicios de correos estatales contribuyen decisivamente a difundir las noticias en la Europa de mediados del siglo XV. Por las mismas fechas, la imprenta de Gutenberg permite ya la reproducción de textos, lo que significa el nacimiento de la cultura de masas. En este panorama surge en Alemania el pionero Nurenberg Zeitung (1547).                                      
En nuestro país el Día del Periodista fue establecido en 1938 por el Primer Congreso Nacional de Periodistas celebrado en Córdoba, en recuerdo del primer medio de prensa con ideas patrióticas.  El 7 de junio de 1810 Mariano Moreno fundó la "Gazeta de Buenos Ayres", primer periódico de la etapa independentista argentina. La Primera Junta indicó por decreto su fundación por ser necesario anunciar al público los actos oficiales y las noticias exteriores y locales. Sus primeros redactores fueron Mariano Moreno, Manuel Belgrano y Juan José Castelli.
Desde hace 80 años los periodistas recordamos nuestro día. Un buen momento para hacer algunas reflexiones sobre esta apasionante profesión. En circunstancias  en que Internet ha estremecido los cimientos económicos de los medios tradicionales, pero además -en esencia- ha abierto a la sociedad, en general, y a los periodistas, en particular, nuevas posibilidades y formas de contar historias. De paso, ha roto el paradigma de la comunicación unidireccional de "nosotros hablamos, ustedes escuchan". Pero esas nuevas formas de contenido requieren el desarrollo de nuevas habilidades.
Hoy es el entorno tecnológico y no los medios el que está redefiniendo el perfil y las habilidades de los periodistas, y de cualquiera que quiera generar contenidos en la web.
Howard Rheingold, escritor y profesor de periodismo digital en la Universidad de Stanford, afirma que los estudiantes de periodismo hoy en día tienen la necesidad de manejar las redes sociales y crear una red de contactos interesantes. El periodista -y el estudiante de periodismo- debe usar hoy con pericia las herramientas sociales, los marcadores y las plataformas.
Señala este profesor dos cosas fundamentales que el nuevo periodista debe manejar hoy: la atención y la detección de basura. Sobre este último punto detalla que cualquiera puede publicar información inexacta, errónea y que solo desinforma. Hay que tener cuidado con ello y aprender algunas habilidades críticas para evaluar la información. Hay que ser muy detallistas y responsables a la hora de filtrar la mala información y sacar a flote la mejor información a la superficie.
Esto porque, creo yo, hasta hace poco el proceso de creación periodística nacía en la fuente, posteriormente continuaba con la observación del profesional y por último la producción del mensaje tal y como llega al ciudadano.
Hoy las dos primeras etapas han convergido en una sola. La fuente y la observación se han fusionado. El ciudadano que conoce un acontecimiento lo describe y lo envía hasta nuestras redacciones apoyándose en alguna de las muchas herramientas que los medios estamos poniendo a disposición de los lectores, oyentes o telespectadores. Luego el periodista deberá filtrar ese contenido, ordenarlo, priorizarlo y finalmente publicarlo. Es decir, la labor periodística se ha acortado y el ciudadano ha asumido una parte de nuestro trabajo.
Millones de personas circulan por la calle con un móvil equipado con cámara de fotos y videos. Es decir, son periodistas en potencia que, ante una situación noticiosa, pueden utilizar su dispositivo y subir a la red una instantánea periodística. Los móviles de esas personas además son grabadoras de sonido que pueden recoger el testimonio de cualquiera. Y por si fuera poco están equipados con conexiones que permiten enviar todos esos documentos a cualquier servicio o a cualquier medio de comunicación.
La pregunta en este momento es: ¿para qué nos dedicamos casi 50 años a practicar y ejercer esta profesión y ustedes para qué estudiar la misma, si pasa esto de la masiva presencia ciudadana en los medios?
Por eso son importantes las habilidades que debe tener el periodista hoy. Debemos ser un "hombre orquesta", porque es fundamental aprender a utilizar de manera muy precisa una larga lista de aplicaciones online que facilite el monitoreo de las redes y la verificación la noticia.
Los periodistas más veteranos y los del mañana debemos entender que aprender a manejar Internet y el lenguaje del periodismo digital -o periodismo de hoy- es equivalente a haber aprendido en los años 50 a manejar una cámara fotográfica, una máquina de escribir y una libreta de apuntes.
Y debemos ver el lado positivo de esta era digital. Por primera vez en la historia la información es abundante. Se acabó la escasez. Nunca tanta gente ha tenido acceso a la información por tantos medios ni estos han sido más numerosos. La comunicación es un commoditie, una materia prima de bajo costo, pero también un nuevo bien común.
Uno de los mayores desafíos del periodismo actual es aprender a gestionar e integrar el criterio del público. Es el fin de la época de los periodistas engolados que se creen oráculos del hombre común o representantes egregios de la nación o la sociedad.
El público está en el proceso de la información gracias a las herramientas digitales y debemos aprender a manejarlas para evitar la manipulación, la sordera y la tiranía de lo más visto. Y siempre me gusta afirmarlo cumpliendo con el propósito central del periodismo que es "proporcionar a los ciudadanos la información precisa y rigurosa que necesitan para funcionar en una sociedad libre".


Seguí leyendo en Roberto Suarez