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Roberto Suarez rsuarez@jornadaonline.com.ar Miercoles, 9 de Mayo de 2018

Más luces amarillas

La actualidad de la economía nacional y su correlato en la realidad de la gente, es analizada por el autor de esta columna, tomando como referencia la opinión de la sociedad a través de las encuestas.  Los costos y la dependencia de los capitales externos.

Miercoles, 9 de Mayo de 2018

Este mes de mayo, el Mes de la Patria, en su primera quincena ha sido el peor momento del gobierno de Mauricio Macri porque mientras se buscaban argumentos sólidos para explicar la suba de tarifas que golpean fuerte en el bolsillo de los argentinos y que presionaban a la suba de la inflación, la escapada del dólar y las maniobras del Banco Central comprando divisas y levantando a niveles increíbles las tasas de interés aumentaron aún más la expectativas inflacionarias negativas.
El 54% de los argentinos desaprueba la gestión de Mauricio Macri mientras que la inflación trepa al tope de las preocupaciones. Además, según un estudio de Management & Fit el 54,9% de los encuestados rechaza "la forma en que Macri está conduciendo el Gobierno nacional" contra un 35,1% que la aprueba. Ese número era menor en enero, cuando el presidente contaba con un diferencial negativo de 4,7%. En octubre de 2017 la evaluación era favorable al líder del PRO: tenía 49,7% de ponderación positiva contra 42,3%.
El 55,6% de los encuestados opina que la inflación será mayor a la del año pasado, un 22,9% espera que siga igual y un 16,6%, menor. El 43,5% no les cree a los funcionarios públicos cuando dicen que la inflación bajará, contra un 23,3% que siente confianza. Al 28,3% de los encuestados le produce "enojo" escuchar esa clase de comentarios.
El Gobierno, consciente del mal momento, sale a buscar políticas alternativas y a tranquilizar a la sociedad. El ministro de Hacienda defendió las medidas tomadas por el Gobierno para contener la corrida contra el peso, dijo que el dólar puede subir o puede bajar y prometió semanas tranquilas. También eligió destacar que el recorte de la obra pública representa menos necesidad de colocar deuda. Precisamente este recorte en algo tan alentador que venía sucediendo enciende la luz de alarma.
Pero lo real es que el tijeretazo a la obra pública, la friolera de 30.000 millones de pesos, impactará en el mercado de trabajo. Lo seguirá el efecto dominó: la construcción es una actividad multiplicadora, otras caerán en la volteada.
A las luces amarillas que se presentaban por el tema créditos y financiación hay que sumarle esta nueva escalada inflacionaria, que siempre está en el centro de la escena nacional.
Es una discusión que todavía no tiene respuestas contundentes. Es un proceso harto conocido en la historia de nuestro país que produce dolor de cabeza a los ciudadanos y a los gobernantes.
Veremos cómo siguen estos días previos al invierno pero el mercado sigue jugando la pulseada. Al fuego hay que apagarlo con ríos extintores al mismo tiempo y no debe dejarse de lado un plan integral. Debe estar claro el camino a seguir. Mientras persistan las dudas de cuál es el plan económico de las autoridades, seguirá la incertidumbre.
En conclusión, aunque el Gobierno efectivamente logre superar el temblor, las marchas y contramarchas de los primeros días tendrán sus costos, desnudando aún más la fuerte dependencia del esquema económico al influjo de capitales externos.